QUIMERAS VISIONARIAS — Tercera Parte — Capítulo 4 (Prototipo): Pausa + Relato 3
—¿Y
cómo sabes todo esto, Dika? —preguntó Rayen luego de que ella finalizara con el
relato.
—Por
qué recibí un informe de todo esto, anoche.
—Ah,
ya veo. —dijo Rayen sonriendo—. Pero, dime algo, ¿Por qué Kein y Naiyomi
siempre iban a por las gemas de los Hellmute?
—Porque
ése era su punto débil. No olvides que los Hellmute nos habían robado
nanomáquinas auto-generativas con las que sus heridas se curaban de forma casi
inmediata. Y esas nanos, seguían las ordenes de las GIN. Por eso tenían que
destruirlas para vencerlos, además siempre cabía la posibilidad de que se
convirtieran en bombas o en algo peor. Y eso que aún nos falta el peor de
todos.
—Con
eso…te refieres a…
—Así
es. Al que se autodenomina Satán o cómo quiera llamarse, está en camino y
tendremos que hacerle frente.
—¿Cómo
lo sabes?
—Porque
ya lo he visto —respondió tocándose la frente—. E incluso se cómo va a acabar
todo.
—¿Lo
sabes?
—Sí,
¿quieres que te lo cuente?
—Sí
—respondió Rayen tras dudarlo un momento—, hazlo por favor.
Dika
sonrió y volvió a narrar.
***
Desde
las profundidades del espacio, emergía una gigantesca y redonda nave espacial
construida en secreto por medio de sobornos y amenazas que se alzaba contra la
tierra, manejada por un siniestro individuo; el último y el jefe de todos los
Hellmute, quien deseaba destruir a la humanidad y construir otra para volver a
empezar desde cero solo con los de su raza.
***
De
repente en todas en todas las pantallas de todos los aparatos audiovisuales del
mundo apareció el símbolo de los Hellmute: un martillo. Y de ahí salió una voz
de ultra tumba qué decía así:
“Ustedes
no son dignos de vivir en este mundo, porque son impuros e inferiores a
nosotros. Por ello morirán. Mis soldados lo intentaron y fracasaron, pero yo
no. Yo los borraré de la faz de la tierra con sus propias armas. Y luego la
moldearé a mi semejanza para que mis hijos puedan vivir en ella. Pero soy
generoso y por eso les daré una hora para que hagan las paces entre si. Eso es
todo lo que les daré”.
La
voz se cortó, el símbolo desapareció y la gente entro en pánico. Y más cuando
se enteraron que varios de los satélites que le lanzaron láseres, a la gran
nave que orbitaba en el espacio, además de no causarle ningún daño puesto que
se protegió con un campo de fuerza, fueron destruidas por la misma por medio de
un solo disparo láser.
***
—Muy
bien, como todos estamos reunidos… —comenzó Dika mirando a los cuatro AST que,
al igual que ella, estaban sentados en la mesa circular dentro de una de las
oficinas principales de TRONES— …comencemos. Como sabrán en órbita esta una
nave de origen desconocido —del centro de la mesa se proyectó la nave es
cuestión—, aunque por lo que yo se fue construida en diferentes partes del
mundo, y quien la maneja es el último de los Hellmute, Satán, y quiere
destruirnos. Por eso he preparado desde hace mucho tiempo atrás un plan de contingencia
y este es… —les explicó detalladamente su estrategia que los dejó más que
asombrados por ser muy descabellada— …¿alguna pregunta? —no le dijeron nada—. ¿No?
¡Pues vamos!
***
Pasó
la hora y Satán sentado desde el trono de su nave espacial puso en marcha la
computadora que enviaría una señal a todos los silos atómicos del mundo
causando que lanzaran los misiles nucleares a cada país de la tierra. Pero no
pasó eso. En vez de eso los misiles, si bien fueron lanzados, solo se quedaron
en el espacio flotando, sin ir a ningún lado. Satán no supo que hacer hasta que
fue demasiado tarde.
***
—Aún
no puedo creerlo. —dijo Naiyomi con la armadura puesta como los otros AST que,
al igual que ella, estaban en la azotea de la empresa.
—¿Que
cosa? —le preguntó Dika sonriéndole y viéndola con esos ojos de los que emanaba
un poder gigantesco—. ¿Que creara un campo de fuerza alrededor del planeta y
que con él tomara el control de los misiles? ¿tan difícil es de creer?
—Es
que nos sorprende lo poderosa que eres, Dika. —dijo Loan tan impresionado al
igual que los demás recordando como la AST había acumulado todo su poder, el
cual adoptó la forma de un gran árbol parecido al famoso Yggdrasil de la
mitología Nórdica que ingresó en ella, para después proyectar una mini esfera
terrestre que al rodear con los dedos causó un cambio tremendo en toda la atmósfera—.
Eso es todo.
—¿Que
puedo decir? —comentó Dika con sarcasmo rodeada de una poderosa aura—. Fui muy
bendecida. Pero ya olvidémonos de eso. Y pasemos a la siguiente fase del plan.
Naiyomi, ahora te toca a ti. Hazlo como te dije y recuerda: usa la fuerza. —la
AST le miró extrañada y ella sonrió— La fuerza bruta.
Naiyomi
concentró toda su energía y ésta salió tomando la forma de una gran araña
carmesí que volvió a entrar en ella, y todo su cuerpo se llenó de poder que usó
para lanzar una jabalina con todas sus fuerzas hacia el cielo, en dirección
hacia el martillo de Satán.
***
Satán
no sabía qué hacer. Había dado por sentado que esa sería una victoria fácil;
pero ahora estaba ahí, sin la posibilidad de hacer nada más que ver sus
opciones, que no eran muchas. Y algo le llamó la atención. Un resplandor rojizo
que se acercaba a gran velocidad. Le hizo zoom y vió que era una jabalina que
viajaba velozmente hacia su nave cuyo campo de fuerza fue quemado y destruído
por el arma que penetró por las instalaciones hasta llegar hacia su martillo
que fue roto en mil pedazos por la lanza que siguió su curso. Dejándolo
atónito, con el mazo humeante sobre su cabeza. Pero lo peor estaba por venir.
Porque los cohetes atómicos se reactivaron y fueron hacia la nave que no pudo
defenderse de ellos. Estallaron y él murió en un mar de fuego radiactivo que
fue visto por los AST y por el resto del mundo.
***
—Ganaremos
entonces —dijo Rayen feliz luego de escuchar las palabras de Dika, pero
percatándose que ella no—. ¿Por qué eso no te pone contenta?
—Porque
sin importar qué, igualmente nos autodestruiremos de aquí a mil años. Tal y
como te conté. —contesto ella algo apenada— Es por eso que no me siento feliz.
Como si todo lo que hubiéramos hecho y haremos no hubiera servido para nada.
Pese a vencer a los “GIN”.
—Pero,
Dika, no puedes creer de verdad que estos Hellmute son sobrevivientes de
Atlantis —contradijo Rayen algo exasperado—; y que ellos… no se… han estado
influyendo a la humanidad desde el principio de los tiempos para que se
autodestruya. Eso es demasiado.
—Eso
es exactamente lo que ha estado pasando.
—Dika…
—Mira,
ya sé que suena como una locura, pero es la pura verdad. Y si hubieras visto lo
que yo vi cuando era una niña me creerías sin titubear. —meditó un momento— De
hecho, ¿Por qué no mejor te cuento mi historia? La historia de cómo me convertí
en lo que soy.
—Me
gustaría oírla. —dijo Rayen entusiasmado— Desde el principio y sin cortes.
—Como
gustes.
Y contenta empezó a narrar de nuevo.
***
—Y
ahora nos encontramos ante el orgullo de Egipto: ¡La Gran Pirámide de Guiza!
—les dijo el guía del recorrido turístico que estaban haciendo por toda la
localidad—. En la que en estos momentos se están haciendo excavaciones
arqueológicas debido a que se encontraron nuevas cámaras dentro del legendario
monumento.
—¿Y
podemos ingresar para ver? —pregunto uno de los turistas que estaba cerca de
dos padres que se encontraban ahí con su hija pelirroja de diez años de edad.
—Sí,
podemos ingresar y ver algunas de las cámaras, hasta cierto punto. De ahí se
acabará el recorrido, pero claro pueden tomar todas las fotos que quieran.
Ahora síganme.
—Vamos,
Dika. —dijo la madre alentando a la pequeña que estaba algo aburrida— Esto será
divertido.
—Sí,
tal y como dice tu madre. —afirmo el padre caminado como todos ellos hacia la
entrada de la gran pirámide en donde el destino aguardaba a su hija.
Cincuenta
y siete minutos después…
Dika
se encontraba en una cámara nunca antes vista o visitada por nadie en la que
había un circulo redondo en el piso, en la pared y en ambos muros. Sintiéndose
muy asustada y confundida por todo lo que había paso hacia tan solo unos
minutos antes: comenzado por el ataque de esos autodenominados saqueadores de
tumbas que los tomaron como rehenes, pero lo más extraño de todo había sido esa
misteriosa voz que solo ella podía escuchar y que le dio la bienvenida en el
momento en que ingreso en a la pirámide, misma voz que la guió hasta ese lugar,
evadiendo a los dos perseguidores que mandaron tras su persona.
“Entra
al círculo.”
Era
la voz y sabía que tenía que obedecerla. Por eso hizo lo que le pidió y, al
hacerlo, todos los círculos brillaron con una luz purpura y del suelo salieron
dos columnas de las que salieron pequeños rayos que la envolvieron y entraron
dentro de ella. Todo se volvió oscuro y se encontró ante la presencia de un
individuo enmascarado vestido con un ropaje de color blanco.
—¿Quién
es usted? —preguntó Dika con asombro por que el individuo se veía impresionante
y más con esa mascara de oro.
—Mi
nombre no importa pequeña. —le contestó el individuo con una voz potente y
dura— Lo que importa es lo que soy y soy un “GIN”.
—¿Un
“GIN”?
—Un
ciudadano de Atlantis —de repente toda la oscuridad cambio a la de una ciudad
total y completamente futurista con artilugios que ella en su vida había visto—
Una ciudad más antigua que el tiempo y que existió aquí en tu mundo, y que
pereció por nuestra arrogancia —vió a la ciudad ser destruida por lo que
parecían ser efectos en cadena de destrucción—, aún así algunos logramos
sobrevivir para empezar de nuevo. —le mostró muchas imágenes que relataban
dichos sucesos y otras que mostraban como la tecnología “GIN” era olvidada a la
larga para no caer en los mismos errores— Pero otros querían el resurgimiento
de la antigua tecnología para apropiarse del mundo que quedó tras la
destrucción del anterior. Por eso, antes de olvidar nuestros orígenes y volvernos
simples mortales, creamos a millones de microscópicas máquinas especiales, que
en tu lengua común se llaman “nanomáquinas”, que estarán bajo tu control por
medio de la gema que encontrarás aquí, con las que te convertirás en uno de los
seres más poderosos del planeta. Usa bien este poder, busca y selecciona a
otros para que sean como tú. Nunca dejes que caiga en manos equivocadas. Y no
te preocupes, cualquier otra consulta que tengas, la respuesta la sabrás viendo
el futuro.
Volvió
a la cámara, los círculos se apagaron y del centro del círculo salió, alzado
por una columna, un ánfora que tenia pegada una gema de color morado y ella
supuso, sin equivocarse, que dentro del recipiente debían de estar las nanos
que le dijo aquel misterioso ser. Por ello, sin pensarlo dos veces, en vista de
la situcion (teniendo una visión luego de poner las manos sobre aquel objeto), agarró
la joya, que salió sin ningún tipo de dificultad, se la instaló y, al abrirse
la jarra, bebió al completo el contenido de la misma, hasta la ultima gota. Se
sumergio en un sueño, lleno de presagios y, al despertar, se sintió con la
fuerza de más mil hombres, lista para enfrestar lo que sea. Ahí fue cuando
llegaros los que la perseguían, tal y como pronosticó previamente.
—¡Conque
aquí estas! —dijo una voz que le hizo darse la vuelta para ver a los dos
saqueadores dentro de la cámara apuntándole con sus armas, situación que no la
tomó por sorpresa—. Ven aquí, y no te lastimaremos. —agarró el cántaro—. ¿Qué
esperas? ¡Ven! —se la lanzó y esperó lo inevitable—. ¡Maldita mocosa!
—¡No,
espera! —le dijo el compañero del saqueador, pero éste no escuchó. Le disparó
varias veces esperando matarla, pero las balas fueros detenidas por un campo de
fuerza que ella creó, dejándolos sorprendidos—. ¡Demonios! Mira eso. —la vieron
con un aura violeta alrededor suyo, con los ojos en blanco y los cabellos
flotando— ¡Dispárale!
Le
dispararon, pero las balas volvieron a ser repelidas por aquel campo invisible y
ella moviendo la mano en dirección hacia el saqueador que le había disparado
primero lo elevo en el aire e hizo que todo su cuerpo se retorciera. El tipo
murió en agonía y su compañero al ver esto huyó espantado. Dika lo siguió sin
caminar pues flotaba en el aire. Llegaron a una gran sala en la que estaban
todos reunidos: los civiles tomados como rehenes y los saqueadores, que eran
manejados por un individuo imponente de nombre Ziz que, en cuento vió a uno de
los que fueron detrás suyo, entrar despavorido en el aposento, fue a
interrogarlo.
—¿Qué
ha ocurrido, Picollus? ¿Dónde está Abraxas? ¿Y la niña?
—Señor, Ziz… —trato de decir el saqueador
tragando aire— …tenemos que irnos… esa muchacha a…
Nunca
termino la oración, su pecho exploto, cayó muerto en el suelo y Ziz vio a Dika
emerger del pasaje lista para dar guerra.
—Maldición,
llegamos tarde… —miró a sus hombres que estaban impactados por lo que estaban
viendo— ¡No se queden ahí! ¡Ármense y dispárenle!
Los 38 saqueadores que quedaban le dieron con todo lo que tenían, pero Dika detuvo las balas y las redirigió hacia ellos matándolos en el acto. Dejando con vida solo a Ziz que fue contra ella atacándola con un gran martillo. Pero Dika, sólo con la mente, lo detuvo en el aire, desintegró el martillo a tan solo unos centímetros de darle e hizo que todo el cuerpo del saqueador explotara, salvo la cabeza que dejó que rodara por el piso. Fue hacia sus padres que como los otros estaban espantados; más se calmaron cuando Dika, además de volver a la normalidad y de haberse deshecho de los cadáveres por medio de un portal, les borró la memoria a ellos y a los demás sobre ese incidente, haciéndoles creer incluso que siempre había tenido esa gema en el pecho y que se la habían regalado de cumpleaños.

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