QUIMERAS VISIONARIAS — Tercera Parte — Capítulo 5 (Prototipo): Pausa + Relato 4

 

—… y esa es la historia. —concluyó Dika tras finalizar su relato— Y ya sabes el resto.

—Si lo sé, pero hay algo que quisiera saber. —dijo Rayen meditando un rato sabiendo que de ahí Dika (siendo mayor) fundó TRONES, se autoimpuso un duro entrenamiento para convertirse al completo en una AST, usó sus poderes para ayudar a los demás (al igual que superman) y buscó con quienes compartir la pesada carga que tenia en los hombros (él era uno de ellos)—. ¿Qué hay de las tablillas arcanas?

—¿Las tablillas arcanas? —pregunto Dika algo extrañada.

—Sí, las tablillas; es decir, ¿Qué papel juegan en todo esto? ¿Qué son exactamente? ¿De donde vienen? ¿Quién las creo? No me digas que…

—Asi es, yo las creé. —respondió Dika admirando la agudeza de Rayen— Y fuí yo la que las puso ahí, en el banco, e inventé toda la historia sobre el arqueólogo ese.

—Pero, ¿Por qué? Si por ellas se libró toda una guerra.

—Para que los Hellmute mordieran el anzuelo e hicieran su jugada y obligarlos a que se revelaran y que salieran a la luz. Ya que, de hecho, en realidad, veía dos futuros, uno en el que pese a que nos autodestruíamos lográbamos sobrevivir y seguir a delante; y otro en el que pasaba lo mismo, pero ellos se apoderaban de todo. Y ya sabes lo que dicen: “entre dos males, escoge siempre el menor”.

—Ya veo, pero hay algo que no entiendo, si ellos eran tan avanzados, ¿Por qué no usaron sus armas avanzadas para esclavizarnos o exterminarnos? No creo que piedras y palos, puedan hacerle frente a un arma láser.

—Eso era justamente lo que ellos pensaron; pero no contaron con que la tierra para ese entonces se cubriría con un campo que inhabilitaba gran parte de la tecnología “GIN”. Por eso tuvieron que vivir entre nosotros durante años hasta que llegara el día en que la tecnología estuviera lo suficientemente avanzada como para que la humanidad se pudiera autodestruir.

—Entiendo, tuvieron que evolucionar tecnológicamente con nosotros. ¿pero que es este campo del que me hablas?

—La capa de Ozono. Veras, como ya te conté, los sobrevivientes de Atlantis se dividieron en dos: los que optaron por abandonar la tecnología que habían creado para iniciar de nuevo y los que querían volver a usarla para apoderase de lo que quedó del mundo. Para evitar eso, los que querían un reinicio, antes de desaparecer por completo, modificaron nuestra ozonósfera para que inhabilitara la tecnología “GIN”. Y, antes de que me preguntes: ¿Por qué Satán no vió la forma de cómo contrarrestarla? Déjame decirte que es porque tanto él como sus lacayos son, a fin de cuentas, soldados, no son científicos. Sus conocimientos llegan hasta cierto punto.

—Eso lo explica todo, pero aún así —dijo Rayen levantando las manos en son de rendición—. Para mi estos Hellmute no son más que terroristas bien financiados. Todo este asunto de “GIN” y antiguas civilizaciones… no te ofendas… pero me parece un disparate.

—Lo sé —dijo Dika sonriendo—, y no te culpo por pensar así. Yo también lo haría, pero, en fin, así son las cosas —suspiró—. A todo esto, ¿quieres que te cuente como nos autodestruimos?

—Claro, ¿Por qué no? —dijo Rayen sonriendo.

—Adelantémonos pues unos quinientos años en el futuro, para entonces la megacorporación TRONES ya no existe y sus inventos son ahora propiedad del estado. En cuanto a nosotros, los AST, somos personajes de leyenda, pero cuando las guerras coloniales estallan nuestra leyenda renace para cumplir con la antigua profecía que yo hice…

***

En la inmensidad del espacio una colosal y magnifica astronave, de nombre Atlantis (elegido por todo el transformo cultural detrás del mismo), navegaba con rumbo a un nuevo sistema solar en el que según las instrucciones de Dika se encontraba un planeta que podía ser habitado por la recién formada extirpe de niños que estaban siendo criados dentro de la nave espacial que precisamente, en ese momento, se encontraba pasando por Neptuno. O, mejor dicho, por lo que quedaba del planeta. Porque ahora no era más que una gran roca partida en varios pedazos cuyos trozos, lejos de ser celestes, eran rojizos. Algo que era inevitable. Ya que éste como los otros mundos de la vía láctea habían caído víctimas de las grandes bombas megatómicas que se encargaron de barrer y de aniquilar a todo ser con vida, en un acto tonto de aniquilación mutua creyendo falsamente, los líderes de esa acción, que eso les daría la victoria al dispararse todos al mismo tiempo. Toda una tontería. Que, pese a ello, no aniquilo a la especie. Sino que dejó un rayo de esperanza en la nueva camada de seres humanos que salió con rumbo hacia su destino por medio de esa gran nave que era capitaneada por la persona más poderosa del mundo, y tal vez de toda la galaxia: Zahir. El ultimo Caballero de Trones e hijo de Kein y Naiyomi. Que en compañía de Nura, una joven soldado que decidió acompañarlo hasta el final por amor, y Hiroi, la I.A. que para ayudarle en todo lo posible entró en la gema anaranjada que ostentaba en el pecho, se encontraba ahora frente a una gran ventana mirando el firmamento reflexionando; mientras que Nura por su parte estaba en los laboratorios viendo con asombro como los fetos crecían y maduraban y Hiroi se encargaba de la titánica tarea de manejar la enorme astronave con dirección al nuevo Edén, más la crianza de los recién nacidos. Y ahí estaba Zahir, pensativo y ensimismado. Que, tras ver los restos de Neptuno no pudo evitar recordar el pasado y los extraordinarios eventos que los llevaron a los tres a la precaria situación en la que se encontraban justo ahora… tan claro como si hubiera sido ayer… cuando fueron hace aproximadamente… quinientos años atrás…

***

— …esto no puede ser bueno. —dijo el presidente de la Organización de las Naciones Unidas tras ver los videos presentados por la presidente de Estados Unidos.

—¿No puede ser bueno? —repitió Dina con incredulidad claramente molesta—. Señor, presidente. ¿Acaso no ha entendido lo que ha visto?

—Por supuesto que sí. —contesto Jida también irritado.

—Pues al parecer no, porque, si ése hubiera sido el caso, entendería que ahora estamos en guerra con los “Marcianos”. Así que, por favor, mire de nuevo los videos con más detenimiento. —Dina los volvió a retrasmitir y en las grabaciones todos pudieron apreciar como en el puerto de la colonia lunar ingresaban por la fuerza soldados que vestían los colores, las armaduras y la insignia del movimiento separatista que buscaba desligar a las colonias planetarias del control de la tierra, a los que despectivamente llamaban: marcianos. Que, sin titubear, por medio de balas y cuchilladas, masacraron a todo el personal de la base— ¿Ahora ve a lo que nos enfrentamos? ¿Y ustedes también? —preguntó mirando a los demás representantes de los países que estaban en la reunión de ese día miércoles veintiocho de julio del dos mil ochocientos cuarenta y cinco—. Esto no lo podemos dejar pasar. No solo invadieron nuestro territorio, sino que, además, mataron a nuestra gente y demandan que cumplamos con sus exigencias. Por esa razón señor presidente he de pedirle que en nombre de mi país y de todos los países de la tierra, les declare oficialmente la guerra a las colonias rebeldes que estén aliadas con los marcianos y a los mismos también.

Todos aplaudieron y se detuvieron solo cuando Jida levanto la mano en señal de silencio.

—Muy bien, ahora escúchenme todos. —dijo Jida aclarándose la garganta— Sé que están preocupados y alterados por la actual situación en la que nos encontramos. Pero no podemos actuar precipitadamente. Debemos ser cautelosos. Si atacamos así, sin más, sin tener todas las evidencias, podríamos poner al resto de colonias contra nosotros y…

—Señor presidente. —le interrumpió Dina— Ya todas están contra nosotros. Lo quieran o no, porque los marcianos los han convencido por la razón o la fuerza. Y solo es cuestión de tiempo antes de que nos ataquen. Por eso debemos de hacer el primer movimiento. —la gran mayoría concordó con ella— De la orden.

—Ya la humanidad pasó por una gran y terrible guerra que involucró a todos los seres humanos. —dijo Jida suspirando con resignación— Sería horrible volver a otra.

—En ese entonces el enemigo no era “humano” y teníamos de nuestro lado a seres tan poderosos que podían pulverizas las estrellas con sus manos y romper la tierra con sus pies —dijo Dina refiriéndose obviamente a los AST que para ese entonces ya habían dejado de existir—. No podemos contar con ellos, estamos solos en esto.

—Eso no es del todo cierto. —dijo Damo, gobernante de Perú, interviniendo por primera vez, causando que todo el mundo le mirara— Aun hay uno de ellos, durmiendo en una cápsula de criogenización, esperando a ser llamado. —todos le miraron consternados— Permítanme explicarme: como sabrán Dika, la primera AST, se llevó el secreto de cómo crear a un agente a la tumba, pero mucho antes de morir seleccionó a un último candidato al que, acorde a sus deseos, cuando éste cumpliera veinticuatro años, se le pondría en animación suspendida para despertarlo cuando fuera necesario el uso de su poder. Y bien creo que ahora es el momento. Por eso les estoy contando este secreto de estado.

—Si ese es el caso… —comenzó a decir Dina, pero fue interrumpida cuando un emisario entró apresuradamente en la sala.

—¡Señores, mandatarios! ¡Han atacado a nuestras flotas! —todos se quedaron choqueados y atónicos—. Miren esto.

El emisario les proyectó muchos reportajes que informaban de los diferentes ataques a bases militares que habían ocurrido alrededor del mundo por obra de las fuerzas de ataque marcianas seguido de un mensaje de su sanguinario líder:

 …Escúchenme terrestres, yo, Irios, líder de la Fuerza Libertadora Colonial, el día de hoy, en nombre de todos los colonos, le declaro la guerra a la tierra y les juro que…

—¡Ya basta, apague eso! —dijo Dina y el emisario lo hizo—. Malditos marcianos, ¿Cómo se han atrevido a atacarnos? Ya no hay nada más que decir, iremos a la guerra. Imagino que ya no estará en contra ¿no es así? Señor presidente.

—Sí, ya no lo estoy. —corroboro Jida con un fuego en los ojos tras ver en los reportajes como los marcianos mataban sin misericordia a mujeres y a niños— Todos iremos a la guerra, teniendo de nuestro lado al AST.

Todos miraron a Damo que dijo:

—Así será. 

***

La colonia lunar es una de las más importantes no solo por su posición estratégica, sino por ser un puerto por el que pasan varios suministros recogidos de otros planetas del sistema solar que son necesarios para el sustento de la tierra. Por eso no era de extrañar que la FLC invadiera la base con el fin de bloquear ese apoyo de recursos naturales y que la primera orden de la tierra fuera recuperar esa ubicación. Dando así inicio a un feroz combate entre los soldados de ambos bandos cuya lucha también se daba arriba en la inmensidad del espacio con las naves y aviones de los terrestres y marcianos dando todo de si. Y, aunque la lucha parecía ser muy pareja, los terrícolas contaban con el apoyo de Zahir, un joven de cabello blanco y ojos verdes, que no era otro más que el AST de la espiral que junto con una atractiva soldado, rubia y de ojos rosados, de casi su misma edad, de nombre Nura, luchaban al lado de ellos piloteando igualmente un avión que usaban para derribar a los del enemigo. Siendo Nura la que manejaba y Zahir el que disparaba. Formando de esa manera un buen dúo con buena química entre ellos que se creó desde el primer momento que se vieron: a Nura le ordenaron que fuera la compañera del AST como premio y castigo por su actuar durante el ataque de los marcianos. Ella salvó muchas vidas, pero desobedeció órdenes y por eso le dieron como tarea ser el “canguro” del Pishtaco que, al despertar en la cama del hospital, tras ser descongelado, derramó lágrimas al verla. Algo que la impactó y la cautivó, por no decir que ella era la primera persona que el agente veía después de tanto tiempo dormido en la cápsula de criogenización.

—Zahir, estoy recibiendo una llamada de auxilio de la sargento Danea. —le dijo Hiroi desde dentro de su GIN.

—Pásanos el mensaje.

La pantalla virtual que mostraba la cara virtual de la I.A fue reemplazada por el rostro de una afrodescendiente, que no era otra más que la líder del escuadrón de asalto a la Luna que se veía muy alterada y en medio de un tiroteo contra los marcianos.

«A todos los que puedan escucharme. Nos están acribillando. Repito nos están acribillando. Necesitamos toda la ayuda posible».

—Al parecer la sargento necesita ayuda, Zahir. —dijo Nura que también vió el mensaje—. ¿Vamos a ayudarla?

—Sí, y yo me encargaré de nuestro aterrizaje.

—¿En dónde? La zona está llena de enemigos y todo es un pandemónium.

 Zahir se limitó a sonreír.

***

Dentro de la colonia lunar, en una gran sala, se encontraban gran parte de los soldados marcianos que aguadaban su turno para salir y atacar; mientras que otros fortificaban la zona para resistir todo lo pasible hasta que llegaran los refuerzos. Sin saber que eso sería totalmente en vano cuando un objeto grande, oscuro y puntiagudo atravesara el techo y se clavara en el suelo causando que varios de ellos salieran expulsados al espacio por la descompresión cosa que se acabó luego de que la estructura se cerrara por si sola al ser, como todas las construcciones, hecha de nanomáquinas que reconstruyeron el techo. Tras esto muchos de los marcianos se acercaron con cautela al objeto cuya forma cambió a la de una gran esfera.

—¿Qué demonios…? —preguntó uno estando cerca de la esfera y presenciando como en ella se abrían cientos de pequeños agujeros. Y esto fue lo último que vió porque de los hoyos salieron un sinnúmero de balas que los mataron a todos convirtiendo el lugar en todo un matadero, pese a que los marcianos trataron de defenderse sin éxito. Sin dejar a uno solo con vida. Tras esto, la esfera se desvaneció y de ella emergieron Zahir y Nura.

—Bien, ya está hecho. —dijo el AST mirando todo el lugar comprobando que, aparte de ellos dos, no había nadie más con vida.

—Sí, pero eres un loco. —le dijo la soldado regañándole un poco con una ligera sonrisa en el rostro— Pudiste habernos matado.

—Todo estaba fríamente calculado, Nura. —explico Zahir a modo de disculpa— Ahora, si me permites, es momento de terminar con esto.

Nura sabiendo lo que iba a hacer se alejó un poco y vió, igualmente asombrada, cómo se formaba una gran espiral a los pies de Zahir que se extendió por casi toda la sala de la que emergieron copies idénticas a él vestidos también con armaduras oscuras quienes se encargarían de eliminar a los marcianos que quedaran en la base y afuera de ésta.

***

La sargento Danea batallaba contra los marcianos junto con sus hombres en un duro intercambio de balas que por desgracias estaban perdiendo hasta que pasó algo inesperado.  

—¡Sargento, mire! —le dijo uno de sus subalternos señalando a un grupo de soldados de ropaje negro que salían del complejo lunar para batallar contra los marcianos—. Esos individuos nos están ayudando. ¿Quiénes son?

Ese era una buena pregunta, pero no había tiempo para hacer preguntas. Por el momento lo único que importaba era que esos individuos los estaban ayudando y que tenían que usar esa ayuda para salir victoriosos de esa situación, nada más.

—Eso ahora no importa, ¡Maten a los marcianos! —sus hombres le obedecieron y todos contraatacaron hasta asesinar al último de ellos, dejándolos solos con los soldados de negro quienes se les quedaron viendo a cierta distancia—. En nombre de mis hombres les doy las gracias, pero me gustaría saber quiénes son y a quien sirven.

—Son mis sombras y me sirven a mí. —dijo una voz entre ellos para acto seguido desintegrarse dejando solo a uno que estaba acompañado por una soldado que por sus colores parecí ser de la tierra que, sin más, caminaron hacia ella sin ningún signo de hostilidad.

—¿Quiénes son ustedes?

—Soy el AST de la Espiral, Zahir —se presentó el soldado mandándole la información por medio de una de sus GIN a la de ella— Y la de aquí es mi compañera.

—Cabo de primera categoría, Nura Cadir Lugerica. A sus servicios. —dijo la joven presentándose y saludándola como todo un soldado.

—Ya veo, entonces los rumores son ciertos. Los AST han regresado y están de nuestro lado. —los soldados tras escuchar esas palabras comenzaron a murmuran entre ellos— Lo está, ¿verdad?

—Sí, lo estoy.   

En eso escucharon un fuerte sonido que provenía de arriba y al levantar la vista vieron a una colosal nave salir del hiperespacio y chocar contra la nave insignia de la flota terrestre partiéndola en dos causando su destrucción. Dejando a muchos de ellos sin habla.

—Maldita sea… —dijo la sargento furiosa—. Estos malditos marcianos no se rinden y ahora han destruido a Venganza; si no hacemos algo pronto ellos podrían…

—Voy a hacerla bajar. —dijo Zahir interrumpiendo a la sargento y dejando a todos atónitos tras decir eso.

—¿Qué dijo? —pregunto Danea que creyó haber escuchado mal.

—Dije que la hare bajar —volvió a decir Zahir con confianza—, o, mejor dicho, que la estrellaré contra la Luna.

—Zahir, disculpa, pero esa es una astronave de tipo titán. —le explico Nura que, como los otros, no creía que pudiera ser capaz— Realmente no creerás que…

—Todos pónganse detrás de mí. —dijo mirando muy seriamente a Danea— Ahora.

—Muy bien ya lo escucharon. —dijo la sargento pensando que eso era una total y completa locura pero que no tenían nada que perder— ¡Rápido!

Todos obedecieron a la sargento y, gracias a esto, cada uno de ellos pudo ver, desde una zona segura, como el AST, alzando las manos, y por medio de sus poderes psíquicos, tomaba control de la enorme astronave y la obligaba a inclinarse y bajar en picada contra la Luna estrellándose contra la superficie generando una enorme cantidad de polvo lunar del que el Pishtaco les protegió usando un campo de fuerza invisible. Todos se quedaron atónitos.

—Ya está hecho —dijo Zahir dándoles una rápida mirada—, pero falta algo más. —alzó las manos, las puso frente a él y, como si estuviera sujetando dos puertas corredizas, las separo causando que en el casco de la astronave se abría un gran agujero del que salieron muchos objetos junto con varios marcianos que murieron de asfixia— Ahora podemos entrar. Vamos.

—Sí… tienes razón. —dijo Danea salieron de su estupor al igual que los demás— Todos monten sus motos y terminemos con esto. ¡Por la tierra!

—¡Por la tierra! —dijeron al unidísimo los soldados. Todos crearon sus motos, que se elevaron, y fueron hacia el gran agujero de la astronave marciana del que comenzaba a salir marcianos listos para la batalla que se libró tanto fuera como dentro de la nave en la que los terrestres lideraos por Danea y apoyados por Zahir y Nura, de forma sistemática se apoderaron de cada área de la embarcación hasta llegar al puente de mando en donde apresaron al capitán antes de que cometiera suicidio con el fin de que les brindara información para desarrollar los siguientes movimientos estratégicos en la guerra actual.

—Es inútil que me mantengan con vida —dijo el capitán estando arrodillado y en custodia por dos soldados—. No pienso decirles nada.

—Tu no —dijo Zahir haciendo salir de la palma de la mano una gran y filosa aguja—, pero tu cerebro si.

Antes de morir el capitán maldijo a Irios por subestimar a los terrestres.

***

—Ya deberían de estar aquí. —dijo Nura apoyada en la roca en la que los tres se encontraban resguardados a la espera de las naves de la FLC que según la información que obtuvieron de las memorias del capitán marciano deberían de llegar a esa zona llena de meteoritos en órbita con el fin de llevar a cabo una reunión muy importante entre oficiales de mayor rango para discutir sobre si era conveniente o no usar armas químicas en la guerra actual. Y como esa reunión era secreta, eligieron un lugar inhóspito para la misma. Por ello tanto ella, como Zahir y la sargento Danea se encontraban ahí, ocultos entre las rocas. Cada uno con su propia misión. El AST: matar a los oficies de la reunión, su acompañante destruir las sustancias mortales y la soldado de mayor rango rescatar a los científicos que habían sido secuestrados y obligados a fabricar dicho producto— Estoy cansada de esperar.

—Paciencia, Nura —le pidió Danea con una sonrisa—. Ten paciencia. Muy pronto machacaremos a muchos marcianos.

—Eso espero —dijo Nura fieramente—. Realmente…

—Chicas, ya han llegado. —informó Zahir y, al decirlo, tres astronaves salieron de hiperespacio, seguidos de una cuarta que era más grande que las tres anteriores— Esa debe de ser la Apolo. Si nos damos prisa podremos ingresar por la escotilla del dique seco. Vamos.

—Te seguimos. —afirmó Danea y Nura hizo lo mismo moviendo la cabeza. Los tres, usando propulsores de espalda, se movieron con cautela hasta pegarse al casco y llegar a la escotilla en donde Zahir, siendo ayudado por Hiroi, la hackeo para que esta se abriera y les permitiera ingresar y, ya dentro, con la gravedad y el aire restaurado, se dispusieron a irse por diferentes caminos para cumplir con sus objetivos. No sin que antes el AST se vistiera a él mismo y a ellas con toda la indumentaria de los marcianos para que nadie sospechara de ninguno de ellos— Buena suerte a ambos.

—Y a ti también.

—Igualmente.

La vieron irse y ellos, teniendo ya que tomar dos rutas diferentes, se dispusieron a hacer lo mismo.

—Ten mucho cuidado, Zahir. —le pido Nura antes de irse tomándolo de la mano— Y se muy precavido, después de todo tú eres el catalizador de esto. Si fallas, todos fallaremos.

—No fallaré, Nura. —le afirmó Zahir con convicción— No te fallaré.

—Sé que no lo harás. —le sonrió— Nos vemos.

La vió irse y él prosiguió, sin problemas y sin llamar la atención, hasta la reunión de los cuatro oficiales de rango mayor que debatían sobre varios asuntos relacionados a la guerra, además de los químicos. Y aunque él no pudo ingresar a la habitación en donde se encontraban si pudo verlos a través de la ventana de vidrio y leer sus labios, enterándose de otras cosas de sumo interés. En eso recibió dos llamadas, una de Nura y otra de Danea. 

—Zahir, ya me encuentro en la zona de armamento y estoy frente a la bóveda donde guardan las armas químicas. —le explicó Nura mandándole una imagen en vivo que le mostraba una habitación llena de cápsulas— Ahí tienes la imagen que me pediste.      

—Y aquí tienes la de los científicos. —Danea hizo lo mismos y él pudo ver a cinco científicos, cada uno, encerrados en su propia celda—Por el momento están bien, pero no se cuanto durarán. ¿De verdad puedes hacer lo que dijiste?

—Sí, si puedo. —dicho esto el AST chasqueó los dedos y una de las cápsulas de la bóveda de armas químicas fue absorbida por un pequeño hoyo negro que se formó ahí dentro para luego desaparecer y reaparecer dentro de la sala de la reunión dejando sin habla a los oficiales que vieron cómo de éste salía una de las cápsulas químicas que iban a utilizar contra la población de la tierra y que estalló dentro del cuarto en donde se encontraban. Lo que les motivó a intentar salir de la habitación de forma desesperada; más no lo lograron no solo por la rapidez del químico asesino, sino también porque Hiroi hackeó las puertas del lugar bloqueándolas y, como las ventanas era a prueba de balas, poco podían hacer ellos para salir o sus subalternos para ayudarles, salvo verlos morir de una forma muy dolorosa que también fue atestiguada por las dos soldados a las que Zahir les mandó lo que sus ojos veían. Pero eso no era el fin de esa delicada operación. Volvió a tronar los dedos y, al hacerlo, los científicos fueron teletransportados a la astronave Jaguar en donde estarían a salvo, con el mismo método que la cápsula. En cuento a ellos. Hizo lo mismo y fueros llevados a una roca, algo alejada del campo de asteroides, en donde podían ver a la perfección, desde lejos, a las cuatro naves marcianas— Ahora, ya estamos a salvo y podemos ver el espectáculo. ¿Nura quieres hacer lo honores?

—Claro que sí. —afirmo Nura recuperándose del mareo que le provocó la teletransportación al igual que a Danea— Capitana, aquí la cabo Nura, hemos cumplido con nuestra misión, repito hemos cumplido con nuestra misión. Puede atacar a la flota marciana.

Y los tres vieron como del hiperespacio salían varias astronaves terrícolas dirigidas por la Jaguar que inmediatamente atacaron a las de los marcianos hasta destruirlas. Siendo todo un espectáculo que fue disfrutado por ellos en la comodidad de ese asteroide.

***

—Así que este este es el asteroide Ceres. —dijo Nura mirando la gran roca que se alzaba a lo lejos.

—Sí, y de ella extraemos muchos minerales necesarios para nuestra armada. —explicó Danea manejando la pequeña nave de reconocimientos con el AST y Nura a sus costados— Por lo que no es de extrañar que la FLC probara sus químicos aquí, ¿No, Zahir?

—Sí, eso fue lo que escuché. —confirmó el agente todo serio viendo fijamente el asteroide.

—Lo cual explica por qué hemos perdido comunicación con ellos, más no porque quieres ingresar solo ahí, Zahir. —cuestionó Nura que como Danea pensaba que debían de ingresar con un grupo de búsqueda y rescate, pero por exigencia del agente solo los tres habían ido y solo el AST ingresaría dentro del asteroide— ¿En serio no quieres que ingresemos contigo?

—Ya lo hemos discutido y es mi decisión final. —concluyo Zahir firmemente— Danea, por favor sobrevuela la plataforma de aterrizaje y abra la puerta, yo me encargaré del resto.     

Lo hizo y Zahir saltó del vehículo aéreo a la plataforma, agrietándola un poco, e ingresó dentro de la base minera del asteroide y, ya dentro, al ver ellas lo que él veía, entendieron por que quiso ir solo, porque el lugar estaba infestado de terrestres trasformados en humanoides carnívoros y sanguinarios que atacaron como todos unos animales al AST que por medio de sus habilidades los pudo eliminar: a unos los electrificó, a otros los quemó, a varios los congeló, a algunos los reventó lanzándoles bolas de luz o pulverizó encerrándoles en esferas oscuras que se entrujaron hasta matarles y a muchos los remató usando balas o cortándoles el cuerpo por medio de armas blancas. Hasta llegar a los más profundo de la caverna en donde se encontró con lo que parecía ser una especia de corazón mutante formado por varios de los cuerpos de los mineros al que destruyó usando una lanza que, al penetrar, explotó destruyendo la aberración causando que todos los humanoides se desintegraran. Viendo eso, volvió a la superficie para reunirse con una Nura y Danea muy impresionadas.

—Zahir, ¿Cómo es que sabías esto? —le pregunto Danea que como Nura no se explicaba cómo era posible que él supiera de antemano a lo que se iba a enfrentar ahí dentro. 

—Si, Zahir, dinos, ¿Cómo?

—Lo supe porque soy un AST. —contestó Zahir sin querer entrar en detalles— Y como tal puedo hacer cosas que otros no. Ya vámonos.

Sin decir nada más entro en la nave que ya estaba estacionada y ellas, tras mirarse un rato, entraron también. 

***

—Perdón, ¿usted puede hacer qué? —le preguntó la capitana de la astronave Jaguar, Xiana, al AST estando también Nura y Danea en la reunión que tenía acabo en el puente de mando para hablar sobre la estrategia a proceder con el fin de destruir una de las bases más importantes de los marcianos que se ubicaba en la luna de Saturno que servía para suministrar al ejército de la FLC de un muy preciado combustible por lo que esa refinería debía de ser destruida la pregunta era ¿Cómo? Y fue ahí donde el agente dió la idea.

—Puedo, teletrasportar a esos robots gigantes, que suelen llamar Mechas, a toda esa área para que destruyan la refinería —explicó Zahir como si eso fuera de lo más común— De ahí éstos pueden destruir las torres de combustible, y, como estarán manejados vía control remoto, sus hombres estarán a salvo. Solo necito que me manden imágenes en vivo de la zona. Recuerde que no puede mandar nada con imágenes estáticas. Tiene que ser en vivo y en directo.

—De acuerdo. —dijo la capitana Xiana tras pensarlo un momento— Mandaré unos drones y de ahí te enviaré las imágenes, pero antes prepare a los Mechas y mi personal para que hagan el trabajo.

—Bien, estaré en mi habitación esperando. —explicó Zahir y se fue dejando a las tres mujeres solas. 

—Cielos, ¿De verdad es tan poderoso? —preguntó la capitana aun sin poder creer lo que acababa de escuchar.

—Sí que lo es. —le respondió Danea afirmando con la cabeza— Debió verlo en el asteroide. Él solo mató a todos esos monstruos.

—Si ese es el caso, no quisiera pensar en lo que pasaría si se pusiera en nuestra contra.

—Entonces, no piense en eso. Capitana. —le sugirió Nura con una pequeña sonrisa.

—Sí, mejor no pensare en eso.

—Bueno, si me disculpan, tengo algunas cosas que hacer. —explicó Nura despidiéndose de ellas para luego salir del puente de mando y yendo directamente al cuarto del AST, al que entró no sin antes tocar la puerta— Zahir, ¿puedo pasar?

Entró y lo encontró sentado en el suelo, con las piernas entrecrusadas, dándole la espalda, como si estuviera meditando.

—Lo siento, ¿Interrumpo algo?

—No realmente, solo me estoy preparando mentalmente para lo que está por venir. —le explicó mirándola de reojo para luego volver a sus meditaciones— ¿Qué se te ofrece?

—Quiero preguntarte algo —le informó sentándose a sus espaldas y descansando su espalda contra la suya—. ¿Por qué nos ayudas?

—¿Qué?

—Es decir: Tú eres alguien muy poderoso. Tanto que no tienes que rendirle cuentas a nadie, por lo que no tenías la obligación de participar en este conflicto y sin embargo sin pensarlo dos veces, accediste a ayudarnos. ¿Por qué? ¿Por qué ayudas a personas que, incluso entre ellas, hay algunas que te miran con repudio?

—Porque soy un AST. —contesto Zahir firmemente— Es mi deber y mi obligación proteger a la humanidad, incluso si eso significa protegerla de si misma. Además, a mí no me importan las personas que ven en mi a un monstruo o algo así, yo solo me fijo en las que ven más allá y se dan cuenta de lo que soy en realidad: sólo alguien con nanomáquinas especiales controladas por medio de un GIN, nada más. Y son esas personas las que realmente me importan, personas como tú Nura. —le coloco su mano sobre la suya causando que se sonroje— Personas que me tratan como un ser humano ordinario. —ella estaba a punto de decirle lo mucho que lo apreciaba, pero súbitamente el agente cambio de tema— La capitana me está mandando las imágenes. Sera mejor que te reúnas con los demás soldados si quieres participas en la batalla a larga distancia. Hablaremos luego.

—Sí, lo haremos después. —dijo Nura molesta por la interrupción, más contenta al saber lo que pensaba Zahir de ella. Salió del cuarto y se fue derechita a la sala de reuniones en donde Danea (que había escuchado en secreto la conversación de los dos; feliz por ambos) les dio toda la información pertinente y ellos por medio de las gemas se conectaron con los robots que fueron teletrasportados a la refinería de Titán en donde masacraron a los marcianos, destruyeron las torres y devastaron el lugar. No dejando ni un muro en pie.

***

Irios no podía creerle ni entenderlo, simplemente no podía. Pese a poseer el ejército más poderoso y de haber conquistado prácticamente todo el territorio terráqueo, ahora sus fuerzas estaban diezmadas y su planeta bajo ataque, y todo por obra de un solo individuo: el AST. ¿Cómo uno solo de ellos había marcado tanta la diferencia? Pero la verdad estaba frente a sus ojos, mientras que él sentado detrás de su escritorio, en el último piso de la torre más alta de la colonia marciana, estaba ahora siendo atacada por toda la armada de la tierra. Y el líder marciano, que podía ver toda la batalla por diferentes PV, sabía que la estaban perdiendo y lo peor de todo era que no podía hacer nada al respecto salvo esperar la inevitable derrota y el toque a su puerta, que llego más pronto de lo que esperaba porque está estallo en mil pedazos y de los escombros y del humo emergió el agente vistiendo la magistral armadura oscura que caracterizaba a los suyos. Lo que motivó a los soldados que lo resguardaban a que fueran contra el terrestre, pero éste, usando una espada, los mutiló esparciendo sus entrañas por el suelo tiñéndolo de rojo. Acto seguido le apunto con un arma.

—¡Espera, AST! —le pidió levantando las manos—. Antes que me mates, dime, ¿Por qué alguien como tu está de parte de lo terráqueos? Ellos solo oprimen y explotar a los suyos e intentan hacer lo mismo con nosotros. Así que, dime, ¿porque estas de su parte?

—Porque ustedes no son mejores. —le contestó y le disparó un proyectil que resultó ser un dardo— Y no te voy a matar, te voy a entregar a ellos. Para que respondas por todo lo que les hiciste.

Su visión se nubló y ya no vio nada más.

***

—¿Estás seguro de querer hacer esto, Zahir? —le preguntó Hiroi viendo a través de los ojos del AST como él configuraba la cápsula de criogenización para que lo pusiera en animación suspendida por otros quinientos años—. ¿Realmente lo deseas?

—No, pero es así como debe de ser. —contestó el joven recordando aquel imborrable recuerdo de la despedida que tuvo con sus padres en la que, además de decirles adiós a ellos, también, antes, se despidió de los poco amigos que había logrado hacer al tener que vivir, la mayor parte de su juventud en el anonimato. Y también, fue en ese momento, cuando se enteró que Hiroi no era una secretaria, sino que era un robot de tipo A, manejado por una avanzadísima Inteligencia Artificial, que entraría en la gema, con la que había nacido en el pecho, una vez que estuviera en animación suspendida para poder servirle de ayuda en todo lo posible—. Debo de hacerlo. Tengo que cumplir con el deber que se me fue encomendado. De lo contrario toda habrá sido para nada.

—¿Pero para eso era necesario que la llamaras, luego de las festividades, y que le contaras toda la verdad sentados en el parque?

—Tenía que decirle la verdad, ya no podía mentirle más. —explicó Zahir terminando con los últimos ajustes— Ella más que nadie tenía el derecho de saber quiénes eran mis verdaderos padres, la razón tras mi criogénesis y lo que le espera a la humanidad en el futuro.

—¿Y no crees que Nura se debe de sentir muy mal al pensar que todo ha sido para nada?

—No, no fue para nada. Luché para brindarles tanto a ella como a los demás un largo periodo de paz. Que, si bien no durará por siempre, al menos será hasta que esa generación fallezca. Y eso para mí es algo.

—¿Esa es la razón por la que al despertar lloraste al verla?

—Cuando desperté y la vi no podía creer lo que mis ojos veían. Había otra persona a mi lado. Y lloré porque al congelarme solo podía pensar que al despertar me encontraría solo y con el mundo destruido; pero frente a mi había otra persona y me llené de emoción. Por eso lloré. Pero… también fue porque estaba al lado de la criatura más hermosa que había visto en mi vida. Y solo podía pensar en protegerla y en hacer de este mundo un lugar mejor para ella. La verdad es que… dejando de lado el deber y todo lo demás lo hice por amor. Esa es la pura verdad.

—Entonces, por amor, déjame ir contigo. —dijo una voz detrás de él y Zahir al voltear se encontró con Nura mirándolo con una gran sonrisa de felicidad en el rostro.

—Nura, ¿Cómo entraste en el Monolito? —le preguntó Zahir sabiendo que para entrar dentro del monumento en memoria de la megacorporación TRONES y de los AST se necesitaba de un permiso especial que muy pocos poseían.

—Yo la dejé entrar. —explicó Hiroi sonriendo— Ahora tú escúchala a ella.

—Nura, yo… —comenzó a decir Zahir, pero fue interrumpido cuando Nura de frente lo abrazó y lo besó con fuerza. Trato de resistirse, pero no pudo contra ella que lo dominó con su pasión y fuerza hasta el punto de que ambos yacían, desnudos y cansados en el suelo tras entregarse— …te amo.

—Yo, también. Y por eso iré contigo a ese futuro, sin importar como sea.

—No habrá vuelta atrás.

—Lo sé.

—No volverás a ver ni a tus amigos ni a tus familiares.

—Estoy preparada.

—Puede que sea un futuro muy aterrador.

—No tengo miedo.

—Y llegará el día en que ya no rejuvenezcas más con mi sangre, sin importar cuanta te de.

—Hasta entonces disfrutaré de cada día que pase contigo y, cuando llegue el momento, te pediré que me dejes dormir para siempre.

—Que así sea entonces.

Nura les mando correos a todos sus conocidos, despidiéndose de ellos y entró en la máquina de criogenización con Zahir. Hiroi les dijo que en esa ocasión configuraría el monolito para que ya nadie interrumpiera el sueño. Y así fue. 

***

—Con que así será. —dijo Rayen muy pensativo tras escuchar el relato de Dika— ¿Y no hay forma de evitar la catástrofe?

—Hasta el momento no veo cómo.

—¿Y que pasará después con nosotros? Digo, con Zahir y los humanos que están en esa nave viajando por el espacio. ¿Llegarán a ese planeta?

—Bueno, eones habrán pasado desde que la colosal astronave Atlantis abandonara la tierra y el sistema solar en dirección hacia el “nuevo mundo” (y lo digo entre comillas porque en realidad no lo es; y pronto sabrás porque). En cuanto a la nueva generación de seres humanos se autodenominarán los GIN por nacer con las dichosas gemas en el pecho. Al igual que Zahir. Todo marchará bien, pero, deseosos de llegar mucho más rápido, crearán un portal experimental en un planeta bautizado con el nombre de Vots y los muy tontos, al no tomar las precauciones necesarias, solo lograrán que una raza extraterrestre invada el planeta y gran parte de la nave. Obligando a que el AST se despierte para eliminar a esa nueva amenaza. ¿Te lo cuento?

—Sí, por favor.

Y prosiguió con su historia.

***

En un mundo que en un futuro se llamaría Marte, se caracterizaba por estar compuesto de seres extraterrestres de carácter extraordinario e increíble de muchas formas y colores que variaban entre criaturas áreas, terrestres y acuáticas, incluyendo a humanoides y plantas amorfas. Las cuales vivían, por lo general, en armonía gracias a la mente maestra que las controlaba, una gran abominación que podría describirse como un enorme cerebro gigante. Que constantemente e innecesariamente buscaba expandir su dominio en un planeta que nadie deseaba. Por eso, cuando se percató de la aparición de un portal tridimensional que iba hacia otra dimensión, tras sondearlo y ver a donde conducía, mandó a sus esclavos a invadir esa otra realidad en su afán de obtener más mentes para controlar. Ya que, según esa cosa, si todos eran suyos todos estarían en paz. Lo cual, en cierta forma, era cierto.

***

—Espero que esté en lo correcto… —le dijo Hiroi a Coveris usando uno de los tantos hologramas de ella que solía emplear para interactuar con los GIN, que la consideraban y trataban al igual que a una madre, viendo como el científico terminada de darles las últimas instrucciones a sus ayudantes que estaban en dos zonas diferentes: el primer grupo, en el planeta Vots, un mundo compuesto de una fauna no habitable para ellos, y el segundo, en un área restringida de la astronave Atlantis, usada, por lo general, para ese tipo de experimentos— …y que no explote ni nada de eso.

—Yo también. —contestó el científico que estaba a cargo de que ambos grupos siguieran sus órdenes al pie de la letra para que los portales que estaban con ellos funcionaran sin ningún tipo de problemas— Y si no, siempre podemos volver a intentarlo, madre.

—Solo he accedido a esto porque hay muchos que quieren llegar ya a nuestro destino. —explicó Hiroi con resignación— De lo contrario no lo hubiera permitido. Esto va contra las instrucciones que tengo programadas y de los deseos del caballero de Trones.

—Puede, pero como tu haz dicho madre: tus hijos estan hartos de esperar. —dijo Coveris del lado de ellos— Y, sinceramente, yo también. Además, esto podría ayudarnos a obtener nuevos recursos que podrían servirnos para otras cosas en el futuro como más comida, materiales, etc.

—Está bien, Coveris. —concordó la I.A. madre/mentora de los nuevos humanos y capitana de la astronave, dándole la razón— Puedes continuar.

—Gracias. —dijo el científico y miró a sus muchachos en los monitores— Chicos comiencen, tal y como lo ensayamos. —los dos grupos activaron los portales y éstos se mostraron estables. Luego los de la nave lanzaron una manzana al portal y esta salió por el portal de Vots. Para después hacer que un perro cruzara el portal. Este salió sin problema al otro lado— Hasta ahora vamos bien. —Finalmente hicieron la prueba de fuego, un humano cruzó el portal y, si bien salió al otro lado, lo hizo lleno de mordeduras, cortes y partes quemadas muriendo poco después— ¿Qué demonios? —tanto él como la I.A. se quedaron sin habla y en eso vieron cómo por los portales ingresaban un sinnúmero de humanoides grotescos y armados con extrañas armas de fuego que sin más comenzaron a matar a todo el mundo— ¡Rápido cierren los portales! ¡Cierren…! —las imágenes se cortaron y los dos se quedaron mudos un tiempo— ¿Madre, que…?

—A todo el personal de batalla —dijo Hiroi recuperándose y llamando a sus tropas— Nos están invadiendo, repito nos están invadiendo, diríjanse a la zona de experimentación para eliminar a la fuerza de ataque invasora. Y que otro grupo se encargue de llevar a todos los civiles a las áreas de resguarde. —al terminar le miró fijamente— Coveris, te voy a mandar con un grupo de mis mejores hombres para que despiertes al caballero de Trones y lo traigas. Es ahora cuando lo necesitamos y es ahora cuando debe de ser despertado.

—Realmente la arruine esta vez, ¿verdad? —preguntó Coveris tocándose la cara con desesperación

—Sí, y si quieres enmendarte vas a hacer esto. Arriesgando tu vida.

Y lo hizo.                                       

***

—A ver, déjenme ver si entendí esto —dijo el AST sentado frente Coveris en una amplia sala, rodeados por soldados—. ¿Creó dos portales dimensionales con el fin de adelantar la llegada al nuevo mundo, pero en vez de eso provoco que todo un planeta y que casi la mitad de la nave este invadida por extraterrestres hostiles?

—Sí… —afirmó Coveris rascándose sus cabellos de color naranja— …y no sé cómo es que los portales se conectaron con el mundo de eso seres… tal vez…

—Tal vez, ¡nada! —le interrumpió el joven mirándole fieramente dando un golpe en la mesa—. Además de infestar el ecosistema de todo un mundo, nos ha puesto en peligro a todos. Y ahora debo de limpiar su desastre. ¿Quiere un consejo? Ya no haga más tonterías. Madre, Hiroi, o como se que te llames ahora, ¿por qué no lo detuviste?

—Él, al igual que los demás, querían llegar de una vez al nuevo mundo—le contestó la I.A. que también estaba ahí, más no en forma holografíca al estar muy ocupada conteniendo a los invasores—. Y no quería que mis hijos me odiaran por no dejarles crecer y probar suerte. Por eso no me opuse. Tenían que ver las consecuencias de sus erradas acciones —el agente se puso de pie—. ¿Qué piensas hacer?

—Mi trabajo. —respondió caminando hacia la puerta, pero parándose frente a una joven soldado cuyos ojos dorados estaban a juego con el pelo azul oscuro que tenía— Tú ¿estas preparada para luchar?

—Sí, señor. —contestó sin atisbo de duda, pero algo sorprendida porque el AST le hablara precisamente a ella— Siempre.

—Entonces vienes conmigo —dijo el AST saliendo de la habitación y entrando en uno de los ascensores del lugar en compañía de la soldado para luego marcar el piso en donde estaban contenidos los invasores hostiles—. Por cierto ¿cómo te llamas? Yo me llamo Zahir.

—Yo Seleni, señor.

—Por favor no me llames, señor. Me hace sentir como un viejo. Si quieres puedes llamarme por mi nombre nomas.

—Gracias, eso hare.

—¿Yo también puedo hacer lo mismo?

—Claro.

—Bien.

—Y, ¿cuál es el plan?

—¿El plan?

—Sí, ¿cómo vamos a proceder para encargarnos de los invasores?

—Simple: bajaremos de nivel en nivel hasta llegar al portal de la zona de pruebas y una vez ahí lo apagaremos. Y machacaremos a cualquier extraterrestre que se nos cruce en nuestro camino. Eso haremos.

—Ah, ya veo. Simple, pero eficaz. Me gusta.

—Gracias.

—Y ¿no crees que deberíamos de traer a más hombres con nosotros?

—No, prefiero trabajar solo de a dos. Y, por último, me es más simple proteger solo la espalda de la persona que protege la mía, que la de otro.

—Comprendo —dijo Seleni preparando su arma al ver que estaban a punto de llegar—. Pero debe de saber algo, esta es la primera batalla no simulada que tengo.

—Pues no se separe de mí. —reveló Zahir creando una potente ametralladora que usó luego de que, al llegar, las puertas se abrieran y revelaran a seis criaturas grotescas que trataron de atacarles— Vamos, yo delante, tú detrás.

—Sí, no lo pensaría de otra forma.

Fue de esa manera como ellos, amigándose en el camino y mediante la fuerza bruta, se abrieron paso por todos los niveles inferiores a través de hordas de sanguinarios extraterrestres a los que mataron sin piedad o remordimiento: a unos los acribillaron a tiros, a otros los hicieron explotar usando granadas y a muchos, usando armas blancas, los mutilaros empapando el suelo con su sangre y entrañas. Hasta que por fin llegaron al portal que, tras pelear contra una abominación de tres cabezas (la cual fue aplastada hasta morir), apagaron no sin antes dejar un sinnúmero de cadáveres detrás de si. Pero hubo un problema: un enorme tentáculo atrapó a Zahir y lo llevó dentro del portal minutos antes de ser apago conduciéndolo a Marte en donde luchó contra la súpermente que controlaba a los seres de aquel planeta. Logró destruirla empleando un certero y explosivo disparo en el centro de la bestia y, en un lapso de cuatro horas, que para Seleni y los demás les parecieron solo segundos, pudo teletransportarse correctamente a la dimensión, a la nave y a la zona de donde lo habían sacado. En donde fue abrazarlo por la soldada que estaba más que feliz por volver a verle, sano y salvo.

—Zahir, ¿Qué fue lo que pasó? ¿A dónde fuiste?

—A su mundo. Ahí, luche con la criatura que les dominaba. La destruí y ahora no volverán a hacer daño a nadie.

—Ya está hecho entonces.

—No, aún falta una última cosa por hacer. —dijo Zahir levantando el dedo y haciendo que un campo saliera de este y que rápidamente se expandiera por toda la astronave eliminado a todos los extraterrestres que quedaban con vida y dejando completamente limpia la nave— He limpiado toda la nave. Ya no quedan extraterrestres en ella. Ahora, solo queda cerrar el portal del planeta Vots.

—Disculpa, Zahir. Pero, ¿Por qué no hiciste eso antes?

—Por el portal. Al estar abierto había la posibilidad que mi ataque se expandiera al mundo de estas criaturas, matando a un gran número de ellas. Y no podía permitir eso. —Seleni le miro incrédula— Estos seres, si bien son horribles y agresivos, hasta donde yo sé, actúan así porque están en un ambiente que no les es familiar, y no olvides están aquí contra su voluntad. No te equivoques, no los estoy defendiendo. Pero tampoco puedo condenar a toda su raza así nomás como así, después de toda la historia humana nos ha mostrado situaciones muy similares. Por eso no podía usar ese ataque. Porque al fin de cuentas, quien soy yo para juzgar.

—Tienes un punto ahí. —concordó Seleni dándole toda la razón— Pero no olvides que nosotros estamos primero.

—Nunca olvidaría eso.

—Eso espero, ¿ahora qué hacemos?

—Voy a decirle a Madre que prepare a las tropas para que ataquen a los invasores que quedan en el planeta Vots y destruyan el portal, pero eso demorara un tiempo. ¿Te gustaría… no se… ir a una cafetería a conversar un rato?

—Sí, eso me gustaría. —contestó Seleni sonriendo.

—A mí también. 

Él también sonrió; sin saber que había condenado a todos los seres de ese mundo a la extinción, porque sin la supermente aquellas criaturas no podían ni alimentarse apropiadamente. Pero cuando lo supo, no se lamentó. Al saber lo peligrosas que podían ser para la humanidad.  

***

—Aquí tienes. —le dijo Zahir dándole una lata de refresco a Seleni para luengo sentarse junto con ella en la banca de una de las tantas cafeterías de la astronave que por ahora se encontraba desierta— Es uva como me pediste.

—Gracias. —agradeció Seleni tomando el refresco y bebiendo un poco de el— Zahir, ¿estas molesto con nosotros?

—¿Con ustedes? —preguntó sin entender bien la pregunta.

—Con todos los involucrados en lo que ha pasado. Verás muchos, incluyéndome, ya queremos llegar al nuevo mundo y por eso presionamos a Madre para que aprobara el experimento de los portales, ignorando sus advertencias. Por eso es que pasó esto. Así que la verdad, la culpa es en realidad nuestra. Esa es la razón por la que te pregunto si sigues enojado con nosotros. Porque por nuestra desesperación nos pusimos a todos en peligro.

—No puedo decir que apruebe lo que hicieron, ya que, como dices, por poco causan su propia destrucción. Pero aun así los entiendo. Yo también deseo llegar ya ese mundo. Sin embargo, hay una razón por la que tenemos que demorarnos en llegar.

—¿Y cuál es?

—Una guerra en la que tenemos que interferir para vernos como libertadores y salvadores y no como conquistadores y opresores.

—¿Qué? —preguntó Seleni muy confundida—. ¿Cómo sabes todo esto?

—Porque soy un caballero de Trones. —Seleni le miro aún más extrañada— Los de mi clase nacemos con muchos poderes, uno de ellos es la habilidad de poder vislumbrar el futuro o varios futuros dependiendo de ciertas acciones. Por eso es que te digo, sin duda alguna, que esta es la mejor manera de actuar.

—¿Y por eso me elegiste como tu compañera? —preguntó Seleni sin estar del todo convencida—. ¿Por qué viste un futuro más conveniente conmigo?

—No, te elegí porque me hiciste sentir vivo.

—¿Cómo?

—Cuando me paré frente a ti, sentí que estaba ante alguien con quien podía confiar y con alguien con quien quería estar. Por eso es que te pedí que me acompañaras. Nosotros los AST tenemos también un sexto sentido muy desarrollado.

—Oye, tú eres muy raro. —le dijo Seleni sonriendo y riendo.

—Soy un AST, es normal que sea raro. —se excusó Zahir tomando su propia bebida al igual que Seleni que comenzaba a animarse.

—Pero sabes algo… —dijo Seleni mirándolo a los ojos— …me gusta que seas así de raro.

—Y mí me gusta que seas así de sincera conmigo. —expreso Zahir mirándola también muy fijamente, creando un momento intimo entre ellos, pero todo eso se terminó cuando él recibió una llamada de Hiroi— Madre me ha informado que todo está listo para el ataque —se levantó y le tendió la mano—. ¿Quieres verlo conmigo?

—Por supuesto.

Le aceptó el gesto y ambos se fueron a una ventana en donde tenían una vista perfecta del planeta Vots. Zahir agrandó la imagen manipulando el vidrio táctil de la lucera con la que pudieron ver la superficie y la zona de aquel mundo ahora infestado por invasores que seguían saliendo por el portal abierto. Pero eso se acabó cuando más de mil aviones de batalla aérea sobrevolaron el área y bombardearon a los extraterrestres matándolos y destruyendo, de paso, el portal. Más, aun así, dejando a mucho de ellos con vida que volvieron a su mundo luego de que el AST abría, al chasquear los dedos, un enorme portal sobre el planeta, que se encargó de absorberlos a todos. Sin dejar a uno solo atrás. Dejando muy impresionada a una Seleni que sentía como su atracción por el agente aumentaba.

—¿Y bien que quieres hacer ahora?

—¿Qué tal si vienes a mi habitación? —le pregunto Seleni con claras intenciones—. Podremos tener una charla más privada sin interrupciones.

—Me leíste la mente.

Ambos sonrieron.

***

—¿Y los nativos nos aceptarán? —pregunto Rayen extrañado—. ¿Así como así?

—Claro que no, primero tendremos que ganarnos su confianza y que mejor forma de hacerlo que salvándoles la vida una vez que salgamos de la inmensidad del espacio y bajemos a su planeta.

—Aún me cuesta creer que se traten de nuestros ancestros. Es decir, orcos, enanos y elfos. Que semejantes criaturas existiaran. Es como si ahora estuvieramos en una novela de fatasía. Y ni hablar de las otras.

—Pues lo son, están divididos y enfrentados, y solo se unirán cuando sean invadidos por los insectos que saldrán del suelo.

—Y eso significa que al mundo al que vamos en efecto es… la tierra.

—Correcto, todo es cíclico y nosotros, en incontables ocasiones, hemos hecho lo mismo durante eones: Destruimos nuestro planeta, lo abandonamos, viajamos por todo el universo buscando otro, dando toda una vuelta, y regresamos al punto de partida, que vendría ser nuestra tierra ya sana tras millones de años de espera, con nuevos huéspedes. Y te voy a contar como fue nuestro primer contacto…

Y prosiguió con Rayen más interesado que antes.

***

La elfa Triana estaba aterrada. Ella junto con todo un batallón de guerreros elficos habían ido a luchar contra los insectos que estaban asolando algunas de las aldeas lejos de la capital; pero ninguno de ellos pudo haber imaginado que los insectos, seres monstruosos de diferentes formas y tamaños, les tenderían una trampa con la que los matarían a todos. Salvo a Triana. Que ahora se encontraba contra el árbol sosteniendo la espada en un inútil intento por contener a los monstruos viendo espantada como algunos se comían a los suyos entre gritos de agonía. Pero, en eso, un individuo vestido con armadura negra saltó entre ella y los insectos. De ahí todo fue confuso. Ya que todo ocurrió de una forma tan rápida que Triana apenas y pudo ver lo que pasaba. Lo único que sabía era que, en menos de cinco minutos, todos y cada uno de los bichos yacían muertos en el suelo con sus entrañas al aire pudriéndose al sol. Solo quedaban ella y el extraño que se le acercó; mientras que ella caía rendida por la presión.

—¿Se encuentra bien? —le preguntó creando de la nada una capa con la que le cubrió, al tiempo que se arrodillaba para estar a su nivel—. ¿No está herida verdad? —no le dijo nada, estaba muy alterada—. Permítame presentarme... —se quitó el casco revelando el rostro de un joven solo un poco mayor que ella— …yo soy…

—¡Gracias! —le dijo Triana interrumpiéndolo y dándole un fuerte abrazo con las lágrimas saliendo por los ojos— …gracias…

El joven también la abrazó y ambos se quedaron así por un buen rato. 

***

Dentro del gran coliseo Sibur, ubicado en una de las ciudades más importantes de imperio Koturiano, se estaban celebrando luchas a muerte entre gladiadores de diferentes partes del señorío y del continente, cuya recompensa para el ganador era la fama y una gran fortuna. Pero en esa ocasión éstos no solo luchaban entre si, sino contra algunos de los grandes bichos que habían estado asolando las tierras fuera de los dominios del emperador Orco Oloya que como de costumbre, presenciaba aquel sangriento deporte. Y, si bien era algo novedoso ver a aquellos seres causarles varios problemas a los concursantes, lo que realmente le llamaba la atención era un joven, claramente extranjero, que sin mayores problemas podía medirse tanto con los guerreros más duros y contra esos monstruos tan sanguinarios sin salir lastimado.

—¿Quién es ese chico? —le pregunto a uno de sus sirvientes; mientras que otro le servía vino en la copa que luego tomaría—. Pelea muy bien.

—Es un extranjero que viene de costas lejanas, según nos contó al momento de registrarse. —le explicó el sirviente con sumo respeto— No nos contó mucho, salvo esto: no quiere ni fama ni fortuna. Quiere reunirse con usted para hablar sobre el problema de los insectos que están asolando a la población. Según él, le puede ayudar con eso.

—¿Así? —inquirió terminándose el vino y sonriendo al ver al joven asestar un golpe mortal a un gladiador y luego a un insecto que se le acerco por detrás—. Bueno, si es tan buen luchador como estratega, con gusto le concedo una reunión. Eso sí, si sobrevive a esto.

Poco después comenzó, la parte difícil del evento, donde los gladiadores sobrevivientes tenían que luchar juntos contra el ataque de un enemigo desconocido. En esa ocasión seria uno de los grandes insectos que habían capturado para esa ocasión y esa criatura no se los pondría fácil. Luego los supervivientes (si es que había) lucharían entre si una vez más hasta que solo quedara uno y solo ese ganaría el premio. Y Oloya fue testigo para su grata sorpresa de la victoria y supervivencia del misterioso joven extranjero, por lo que dijo, a todo pulmón:

—¡Eh aquí a nuestro héroe y campeón! —exclamó y todo el mundo reunido ahí en las butacas dieron gritos de júbilo—. ¡Que su nombre pase a la historia!

Todo el mundo gritaba eufórico y él le dijo a uno de sus subordinados:

—Tráiganlo ante mi presencia, se ha ganado su premio.

El orco Oloya se fue a sus aposentos a esperar la llegada del joven, con los gritos de la gente siguiéndole totalmente encantada, sin llegar a sospechar las increíbles revelaciones que le diría el extranjero.

***

—Estamos perdiendo. —dijo el rey enano Virden en compañía de sus generales que como él venían del campo de batalla donde sus hombres luchaban encarnizadamente contra los sanguinarios insectos que invadían las tierras de la nación de Enil, que él gobernaba— No dejan de llegar.

—No solo es éso, señor. —admitió uno de los generales que estaban a su alrededor— El problema es que hemos subestimado la capacidad defensiva de los insectos.

—Por no decir que son más fuertes de lo previsto. —afirmó otro abatido por lo que veía— Deberíamos de haber enviado emisarios a los otros reinos para que nos ayuden en esto. Solos no podemos.

—Tú hablas como si eso fuera algo así de sencillo. Esos dos solo…

—Basta. —ordenó con fuerza el soberano de los enanos— Este debate no nos lleva a ningún lado. Ordenen la retirada y…

—¡Espere, señor! —pidió uno señalando hacia una ubicación especifica—. Mire eso. Llegan refuerzos.

En efecto, al campo llegaron, por medio de unos “extraños caballos” (no sabían lo que era una moto), unos misteriosos individuos, vestidos con armaduras oscuras, que mataron a todos los insectos que se les cruzaban en el camino, salvando a los pobres soldados, víctimas de estos.

—¿Quiénes son ellos? —preguntó el rey impresionado y consternado—. No reconozco los colores que portan ni los emblemas que usan.

—No sabría decirle, señor. —contestó el más erudito de todos— Pero sea quienes sean, están de nuestro lado.

—Eso está por verse. —sentencio Virden que la experiencia le había enseñado a ser cuidadoso con la gente poderosa y extraña—. ¿Pero qué…? —no pudo evitar quedarse mudo al ver como los guerreros de armadura oscura desaparecían, tras haber eliminado al último de los insectos, dejando solo a uno que caminó de frente hacia él, siendo detenido, sin violencia, por los soldados más cercanos, por lo que se arrodilló, a modo de respeto y le miro esperando un gesto de él. Virden se bajó de su caballo y fue a hablarle— Levántate honorable guerrero y dime ¿quién eres y que es lo que quieres?

—No soy más que un extranjero que viene de costas muy lejanas. —explicó quitándose el casco revelando el rostro de un joven muy atractivo que a simple viste parecía ser un alto elfo salvo por las orejas que no eran puntiagudas— Y he venido para ayudarles a eliminar a estos insectos.

—Pues bienvenido seas. —expresó el rey con gratitud— Ven y habla conmigo.

Eso hicieron y lo que le dijo ni en sus sueños más locos pudo habérselo imaginado.

***

Todos los ciudadanos de la ciudad elfica de Erros, capital de reino de Valdur, estaban afuera de sus casas mirando el cielo a pedio del rey elfo Aleric que, siguiendo las instrucciones del emisario de los “extranjeros”, había dado esa orden para que todos vieran la nave de los suyos que habían venido en son de paz y que estaban dispuestos a ayudarles con la plaga que los asediaba.

—Adelante. —dijo el AST al lado del rey y de Triana, la hija del monarca. Nacida de la unión mixta entre este y la princesa ya fallecida los elfos oscuros. Una etnia elfica perteneciente a un reino oculto en los bosques, que en su mayoría, eran de piel oscura y que habían tenido roces con los otros reinos de la región— Háganlo.

Dicho esto, una imponente y gigantesca astronave apareció en el cielo, tras quitarse su manto de invisibilidad, dejando a todo el mundo boquiabierto, excepto claro al agente.

—¡Por los dioses! —dijo Triana sin salir de su estupor, al igual que todos a su alrededor—. ¿Ese es vuestro barco?

—Yo no lo llamaría barco. —contesto el agente— Pero en cierta forma lo es.

—Ahora señor, Aleric. —empezó a explicar el joven que se presentó bajo el nombre de Zahir— Una plataforma va a descender para llevarnos a usted y a mi ahí arriba, en donde, como ya le expliqué se reunirá con la dirigente de los míos, en compañía del señor Oloya y Virden.

—La bestia orca y el enano bribón. Así que ellos también aceptaron, ¿no?

—Correcto. —comenzó a decir el joven caballero— Nosotros queremos tener una relación y un trato igualitario con todos ustedes, por eso hacemos esto. Ahora, si no tiene más objeciones, llamaré a la plataforma.

—De acuerdo. —dijo Aleric tras pensarlo un rato— Pero si es una trampa…

—Eso es ridículo. No tenemos motivos para querer engañarles ni necesidad. Y, por último, por la fuerza podría obligarlo a ir. —sentenció Zahir ya cansado de la terquedad de Aleric que era casi tan terco como los otros dos gobernantes que estaban siendo invitados al mismo tiempo a esa reunión extraordinaria— Voy a llamar a la plataforma. —Miró al cielo y, con una orden mental, hizo que desde el arca flotante descendiera de forma veloz una plataforma circular lo suficientemente grande para los dos— Acompáñeme por favor.

—Señor, Zahir. Por favor no permita que a mi padre le pase algo malo. —le pidió Triana al verlos subir con sus ojos rojos a juego con su caballo morado— Y, si es posible, venga a verme después.

—No se preocupe haré ambas cosas, a la vez —le aseguró Zahir en la plataforma; creando unas barandillas para que ninguno de los dos se callera durante el trayecto a la ciudad flotante de los GIN— Se lo prometo.

Triana los vio marcharse y sintió como su corazón palpitaba con fuerza por el temor a que le pasara algo malo a su padre, pero también por el deseo de volver a encontrarse con el joven que le había salvo la vida.

***

—¿Y les gusta la ciudad? —les preguntó Hiori, en forma de holograma, a los tres gobernantes de los reinos principales del continente, todos sentados en una gran mesa redonda acompañados por el AST que estaba de pie en compañía de algunos guardias para mantener el orden.

—Sí, es magnífica. —contestó el elfo valduriano tras haber recibido, junto con los otros, un tour por toda la astronave en donde la I.A. les explicó varias cosas acerca de los GIN, del mundo de dónde venían y de las razones tras su partida y de la llegada al suyo— Todo un diamante en bruto.

—¿De verdad todo esta hecho por esos pequeños seres? —preguntó el gobernante enano de Enil por ser un hombre muy curioso—. Esas criaturas que usted… llama… nano…

—Nanomáquinas. —terminó de decir Madre tratando de ser lo más simple posible— Minúsculos seres mecánicos que siguen nuestras órdenes y crean los objetos que necesitamos para vivir, como ya les expliqué.

—Algo asi como Esclavos, ¿Verdad? —inquirió el emperador orco de Kotur mirándola fijamente con sus ojos rojos.

—No, exactamente. —se apresuró a decir Hiroi queriendo evitar malos entendidos— Estos seres no sientes nada y no quieren nada. Solo viven para servir. Nada más.

—Ya me gustaría tener a seres así. —dijo el orco Koturiano sonriendo y riendo al mismo tiempo.

—A mí también.

—Yo opino igual.

Dijeron Aleric y Virden respectivamente algo alegres con la idea. La I.A. hizo un sonido con la garganta llamándoles la atención.

—Caballeros, vamos al grano. Como ya les dije nosotros, los GIN, venimos de un planeta muy lejano que fue destruído por los errores de nuestros ancestros. Y hemos viajado, durante cientos de años, para venir al suyo a pedirles que nos permitan convivir con ustedes en armonía. A cambio, no solo destruíremos a esa plaga de insectos gigantes que están asolando sus tierras, sino que, además compartiremos con ustedes toda nuestra tecnología y conocimiento. ¿Están de acuerdo?

—Señora, Hiroi. —comenzó Aleric siendo muy cauteloso— Según tengo entendido, sus ancestros destruyeron su propio mundo, ¿no es así?

—Sí, es correcto.

—Entonces, ¿Qué garantías tenemos que no destruirán también éste?

—Si fuéramos como nuestros ancestros, no les ofreceríamos nada. Simplemente, le quitaríamos sus tierras, los esclavizaríamos y los obligaríamos a aceptarnos como sus amos. Pero, no estamos haciendo eso, les ofrecemos lo mejor de nosotros a cambio de un lugar donde vivir en paz. Eso es todo.

—Está bien, señora Hiroi. —aceptó al verla a los ojos y ver que no mentía— Tiene mi apoyo, siempre y cuando cumpla con su palabra y comparta su tecnología.

—Con todo nosotros. —puntualizó Virden queriendo dejar eso muy en claro.

—Sin ninguna excepción. —exigió Oloya que no iba a quedarse atrás.

—Bien, entonces con eso ya aclarado, voy decirles que lugar hemos seleccionado para que nuestra ciudad aterrice y esté abierta a todos en general. —apareció un mapa virtual frente a todos— Aquí.  

—Pero ese es el lugar del origen de los insectos—dijo Oloya mirando el área señalada por la capitana— Ahí está reunido todo el enjambre junto con la reina que, según mis exploradores, los produce constantemente.

—Exacto, que mejor lugar que éste. —explico Hiroi para luego mirar al AST sonriendo— Zahir has lo tuyo.

El AST se acercó a la mesa e inmediatamente el holograma se convirtió en un cubo de PV que mostraba imágenes en vivo del ataque que se estaba llevando a cabo contra el nido de insectos por obra del caballero de Trones que, anteriormente, había creado múltiples copias suyas a las que estaba teletransportando a esa zona para que eliminaran a esos asquerosos bichos. Algo impensable para los tres soberanos que no sabían que decir.

—Impresionante, ¿verdad? —pregunto la I.A. satisfecha con el resultado que estaba obteniendo—. Y déjenme decirles algo, no estamos mandando a cientos de soldados a combatir contra esos insectos, no. En realidad, son las copias de este joven que tiene aquí frente a ustedes; mismas copias que los condujeron hasta aquí y que, como vieron, se disolvieron al ya no ser de utilidad.

—¿Qué es este… joven? —pregunto Aleric mirando a Zahir con admiración—. ¿Un dios?

—No, pero está bastante cerca de serlo.

***

Zahir, el verdadero, tras cumplir con su promesa, se encontraba bañándose en un balneario de la ciudad de Erros. Solo, pero él sabía que algunas elfas nativas lo estaban viendo de curiosas. Algo que le incomodaba un poco. Empero optó por dejarlo pasar. Había sido realmente estresante hacer tantas cosas al mismo tiempo y ahora quería relajarse, y no lo haría si le prestaba atención a un grupo de muchachas que, para empezar, no le interesaban en lo más mínimo. Y por eso le había pedido a Triana, esa bella joven elfa de piel oscura, que le indicara un lugar donde poder relajarse. Tras reunirse con la misma y mostrarle lo que ocurría en la reunión, más el ataque y la victoria en el agujero de los insectos invasores que fueron totalmente destruidos. Teniendo incluso que mostrarle que él era el auténtico al pincharse el dedo y que lo viera sangrar. Suspiró y se relajó. Y, en eso, sintió que alguien se le aproximaba. Volteó la cabeza y vio, para su sorpresa, que se trataba de Triana, completamente desnuda, mostrándole todo su cuerpo, caminado directamente hacia él.

—Triana, lo siento —se excusó Zahir mirando hacia otro lado ruborizado—. ¿Te vas a bañar? ¿quieres que me retire?

—No, quiero bañarme contigo y hacerte compañía. —le contesto sentándose al borde de la tina— Y darte de nuevo las gracias por haberme salvado.

—No creo que sea para tanto.

—Si que lo es. No solo mataste a los insectos que me iban a matar, sino que, además nos ha salvado a todos de ellos. Eso significa mucho para mí, y para los demás también.

—Solo he cumplido con mi deber eso es todo. —explico sonrojado por lo dicho por Triana y por estar junto a ella desnuda, cosa que no pasó por alto por la misma y que le gustó.

—Eres muy humilde. —dijo la nativa sonriendo al saber que él se estaba excitando.

Ambos se quedaron en silencio un rato hasta que Triana habló.

—Sabes, nunca me he sentido como parte de mi gente. —Zahir le miró a la cara intrigado— Y eso es porque soy de sangre mesclada. Mis padres se casaron por política y yo nací como un símbolo de la unión de dos reinos. Pero lo irónico de eso es que esa unión no duró demasiado. Mi madre murió poco después de darme a luz y mi padre poco pudo hacer para mantener esa unión entre reinos de razas distintas. Y, en cuanto a mí, al ser una de sangre mesclada, nadie quiso tener nada que ver conmigo. No tengo ni un solo amigo. Y aunque la gente me habla y me trata con respeto, solo lo hacen porque soy hija del rey. Si no fuera por eso… —suspiró— Sinceramente, a veces, no sé ni lo que soy. —le miró— Y no sé porque te estoy contando esto. No sé.  Tal vez simplemente me lo quiero quitar del pecho o algo así. Pero ahora me siento mucho mejor. Mucho mejor.

—Eres como yo. —dijo Zahir pensativo— A mí también me pasa lo mismo. Yo tampoco me siento como parte de los míos. La gran mayoría de ellos me temen por ser tan poderoso. Y por eso me siento feliz de estar junto a una persona que no me teme. —se levantó, se acercó a la joven y le agarró la cara con sus manos— Y yo sé lo que eres Triana. Eres una hermosa y maravillosa persona que no tiene nada de que avergonzarse.

La besó y, sin que ella se resistiera, la empujo hacia abajo para comenzar a tocarla.

—Espera, Zahir.

—¿Qué ocurre? ¿no quieres?

—No, es que nos están viendo.

—Pues que nos vean. —dijo sonriendo el AST— Les mostraremos todo un espectáculo.

Ella no se opuso. 

***

Desde lejos, desde la colina de una montaña muy alta, Zahir y Triana vieron como la ciudadela descendía hasta unirse con el suelo, generando una gran cantidad de polvo que no evitó que se abriera las puertas para recibir a los nativos deseosos de entrar y ver las maravillas tecnológicas de la raza GIN que muy pronto formaría parte de ellos mismos.

—Ahora todo comenzará. —afirmó Zahir al lado de Triana soltando las nanos de la caja de pandora al aíre que sacó de su oído— Para ellos y para nosotros.

—¿Cuándo entrarán en acción? —le preguntó ella que ya lo sabía todo y cuyo padre había aceptado la relación entre los dos.

—Estan programadas para actuar cuando la raza de los GIN se vuelva autodestructiva. Pero para ese entonces ni tu ni yo estaremos aquí para presenciarlo. Ya nos habremos ido. No es algo por lo que debamos de preocuparnos, lo que deba de pasar pasará.

—Pero, ¿No crees en la posibilidad que aquello que has visto no se cumpla?

—Si Hiroi, que ya no necesita habitar en mi, continúa como la única gobernante de la ciudad, tal vez. Y sinceramente así lo espero.

—Y pese a eso soltaste esas nanomaquinas que pueden destruirlo todo. En secreto y a espaldas de tus compañeros. Sin siquiera avisarles de lo que pasaria si actúan de una forma incorrecta.

—Por una buena razón: si se los dijera, primero, se negarían a que lo hiciera, segundo, tratarían por todos los medios de contrarrestar el mecanismo de las nanos en la capa de ozono y, tercero, ellos seguirían un camino aun más terrible de dejarlos. Por eso es que lo he hecho. Y solo te lo dije a ti. Por que no quiero que haya secretos entre nosotros.

—Yo igual, gracias. Por eso y por todo.

Se besaron y vieron con gran felicidad a la gran ciudad amurallada de Atlantis. Imponente y extensa, alzándose ante todo, con las aves volando y los potentes rayos del sol. Donde los GIN encontraron un refugio y los nativos una nueva forma de vida. Y ambos fueron a reunirse con todos sus compañeros en la magnífica metrópolis.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Llamada Laboral

Noticias sobre el Blog #1

Insaciables