QUIMERAS VISIONARIAS — Segunda Parte — Capítulo 1 (Prototipo): Consecuencias, bestias y Entrenamientos
Ferol,
el presidente de Chile, se encontraba en su oficina en el Palacio de La Moneda,
pensando en los antiguos compañeros con los que había orquestado todo lo
referente a las masacres ocurridas dieciocho años atrás, en los metros de Perú;
y, recientemente, en uno de los hospitales del Cusco. Recordando la reunión
secreta y virtual que hubo con todos ellos: Temáukel (Állitos), Kenos (Enera), Kwányip
(Medardo) y el mismo (Čénuke) todos usando llamada tipo grupal y confidencial,
por lo que tanto la voz e imagen de todos ellos se veía y escuchaba
distorsionada.
—¿Todos
de acuerdo? —preguntó Temáukel muy serio al igual que todos los demás ahí
reunidos en total confidencialidad—. ¿Alguna objeción?
—No.
—expresaron cada uno de ellos sabiendo claramente en lo que se estaban metiendo
y en las consecuencias si eran descubiertos.
—Pues
hagamos un repaso rápido… Čénuke, tú, nos conseguirás a nuestros “Shoorts” y
atacarás a mi país, en cuanto te de la señal, no sin que antes Kenos use su
empresa para fabricar y distribuir con la ayuda de Kwányip la “Infección Gris”
usando al hampa. Y claro, yo, Temáukel, moveré mis hilos para ayudar tanto a la
invasión como para que la gente crea que esos siete mercenarios son los
propagadores de la enfermedad. ¿Todo claro?
—Aún
pienso que es una tontería llamarnos como seres de la mitología chilena.
—mencionó Enera que desde un principio no había estado de acuerdo con ello— Me
parece algo tonto.
—Es
para darle personalidad y fuerza a este… “grupo terrorista”
—Pese
a eso, sigo pensando que es una tontería, Állitos.
—Eh,
no debemos llamarnos por nuestros verdaderos nombres. Las paredes pueden tener
oídos. —corrigió Ferol que pese a que opinaba como Enera sabía que el ministro
de armas estaba en lo cierto— Además, a los AST se les llama “Pishtacos”. Un
ser mitológico del Perú. ¿Por qué nosotros no?
—Hablando
de ellos —interrumpió Kwányip al venirle algo a la mente tras la mención de los
agentes de TRONES—. ¿Qué ocurrirá cuando actúen el día de la invasión? ¿hay un
plan de respaldo?
—Sí,
ya tomé medidas. —explico Állitos con total calma— Ese día Loan irá a un viaje
de negocios, Dika estará en el espacio recogiendo rocas de Plutón y Zoe ira a
una misión a una aldea remota. Por lo que no tendremos de que preocuparnos,
nadie intervendrá. Solo el ejército peruano.
—¿Y
eso será suficiente? —pregunto Medardo con cautela—. Entiendo que esto no es
más que una treta muy bien trabajada, pero si se sale de las manos podríamos…
—
Kwányip, ya hemos discutido ésto, todo marchará bien. Deje de preocuparse.
Nadie lo matará. —le pidió Temáukel algo exasperado— Ahora, ¿comenzamos?
Tras
ellos pasaron dieciocho años en una guerra hecha con engaños y mentiras que
poco a poco comenzó a convertirse en una de verdad; y más cuando una noche él
llamo a Állitos complemente enfurecido.
—Temáukel,
¿qué significa esto?
—¿A
qué te refieres?
—¿Por
qué has permitido que los AST entren en la guerra? Creí que harías lo posible
por impedirlo.
—Y
yo pensaba que tú no harías avances considerables en tus intentos de apoderarte
de mi país. Pero como lo has hecho he decidido ir a por todas. No obstante, soy
un hombre de palabra y te voy a conseguir lo que me pediste. Es más ya sé dónde
está lo que quieres.
—¿Dónde?
Le
explicó todo lo referente a ese asunto y cómo debía de actuar para obtener
aquello que buscaba, por lo que trabajó de nuevo junto con el ministro del Perú
que le mandó un mensaje de texto, teniendo él ya las tablillas:
“No
me arrepiento de haber trabajado contigo, es más estoy feliz de haberlo hecho.
Porque así he podido cumplir con todos mis objetivos. Pero déjame decirte que,
aunque yo muera antes que tú por esto, yo lo hare feliz; mientras que tú lo
harás triste por todos los inocentes que han muerto acosta nuestra.”
Dicho
mensaje le pareció ridículo, sobretodo cuando se enteró que éste y los demás
habían muerto, dudosamente felices, no le dio más importancia. Y ahora que uno
de sus subordinados le informaba que ya era hora de la reunión secreta dentro
del rascacielos de La Gran Torre Santiago, se dirigió al auto que le
correspondía en el estacionamiento cuyo conductor lo llevó al lugar del evento
y estando en los pisos superiores, adentro de una habitación de uso exclusivo,
resguardada por guardias de seguridad muy bien entrenados, en frente de los 10
consejeros que le servían fielmente se puso a hablar sobre los próximos
movimientos a tomar para que Chile ganara la guerra contra Perú, mas ellos le
dieron la peor noticia que pudo haber escuchado:
—¡¿Cómo
es eso que no tenemos otra opción?! —preguntó totalmente irritado a uno de los
10— ¡¿Qué quiere decir con eso?!
—Señor,
por favor comprenda —le contestó el consejero tratando de hacerlo entrar en
razón—. Hemos perdido la base científica Titec que producía a las quimeras. Las
que teníamos murieron por culpa de ese polen y gracias a que trasmitieron lo
que usted dijo desde de la Torre Entel, el pueblo se ha puesto contra nosotros,
junto con muchos de nuestros soldados que han comenzado a desertar. Por eso no
tenemos más remedio que rendirnos.
—Estúpido,
¿tienes idea de lo que me pasará si arrojo la toalla? Me asesinarán.
—Tal
vez podamos llegar a un acuerdo, señor. —Intervino otro que opinaba lo mismo—
Arreglaremos que lo encierren y…
—¡¿Qué?
¡¿Hablas en serio?! ¡Cómo se te ocurre tal cosa!
—Señor,
si la guerra continúa, los peruanos van a despedazar el país y eso no lo podemos
permitir. —sentenció uno más, con el mismo pensamiento— Debe de aceptar la
rendición y entregarse.
—Ustedes…
—dijo Ferol, mirando a los diez consejeros que tenía, como si fueran sus
enemigos— …todos ustedes piensan lo mismo. —le contestaron en silencio— ¡Son
unos traidores! ¡Debería de…!
—Lo
que deberías de hacer es hacerte responsable de tus actos…—dijo una misteriosa
voz que irrumpió en la sala sorprendiendo a todos los presentes— …pero ahora ya
es demasiado tarde para ti. —La ventana de arriba se rompió y cayó de pie,
sobre la mesa, un joven rubio de ojos celestes que sin duda alguna debía de ser
un AST por la armadura que portaba. Los miró a todos para luego fijarse en
Ferol— Aquellos que no quieran morir por seguir a un loco en el mando, se pueden
ir. —Los diez consejeros salieron por la puerta y de ahí entraron los guardias
que apuntaron al agente con sus armas—. No sean tontos, ¿van a morir por un
tipo a quien no le importa usar sus vidas para sus fines egoístas? Mejor bajen
sus armas y váyanse. —Titubearon y, al final, decidieron hacerle caso al AST,
cerraron la puerta al irse— Ahora solo estamos tu y yo.
—¡Alto
ahí, agente! —ordenó Ferol, arrastrándose hasta estar a espaldas contra la
pared, mientras que el AST caminaba hacia él—. Debes de saber algo: he ordenado
que coloquen bombas atómicas por todo el país en caso de que intenten matarme.
Estas se activarán si la señal de mi GIN que está conectado a mi corazón deja
de latir. Así que, como ves, no puedes hacerme nada. Pero podemos negociar un
acuerdo.
—No
negociamos con gente como tú —respondió el AST, alzándolo al sujetarlo del
traje— Y lo que has dicho no me preocupa porque lo único que debo de hacer es
engañar a tu cerebro para que piense que aún estás aquí y sacarte del rango de
tu señal, y eso no será algo difícil. —De repente el muro estalló en pedazos y
el AST sacó una aguja de su mano libre y con ella le inyectó algo,
probablemente nanos, que le hicieron ver todo en cámara lenta. Súbitamente, fue
llevado a un helicóptero que estaba volando fuera del agujero creado por la
explosión de la pared. Ahí fueron recibidos por una joven negra de cabello
blanco y ojos verdes que debía de ser otra AST, de nuevo por la armadura. Ella
les abrió las puertas laterales del trasporte aéreo para atrapar a Ferol cuando
el otro joven lo lanzó hacia ella. Ella lo sujetó con hilos que salían de sus
cabellos y luego el rubio también saltó hacia el helicóptero. Al parecer,
estaba manejado por un robot que tenía instrucciones de llevarlos al espacio,
allí se pusieron sus cascos, le colocaron una máscara para que respirara
oxígeno y el efecto de lentitud terminó por acabarse— ¿Lo ves? Chile no estalló
y lo hemos salvado de ti.
—¿Qué
me van a hacer? ¿Me van a matar de un tiro?
—No,
una muerte rápida sería demasiado buena para ti.
—Debes
de sufrir por todo lo que has hecho y por eso te vamos a arrojar al sol. —dijo
la AST con gran frialdad.
—¡¿Qué?!
—preguntó Ferol con miedo—. No pueden…
—Claro
que podemos. —El AST lo arrastró y lo colocó en el asiento del copiloto. La
joven lo amarró con sus hilos en la silla y Kein comenzó a darle instrucciones
al robot de tipo B— Le he dicho al androide que en diez minutos use los
súperpropulsores del helicóptero para ir a estrellarse contra el sol. Llegarán
más o menos en treinta minutos, disfruta del paseo y del tiempo que te queda
para hacer las paces con el Señor.
—¡Por
favor, deténganse! —Les suplicó al verlos salir del helicóptero hacia el
espacio, montados en una aeromoto con el joven a la cabeza y la chica detrás de
él—. ¡No me dejen morir, por lo que más quieran!
***
—Mierda
—dijo Dalos enojado, tras leer las noticias por medio de su GIN. Se hallaba
dentro de su habitación, a la vez que sentía una gran frustración porque según
la primicia los peruanos, o sea los AST, sus enemigos jurados, habían
conquistado la ciudad de Iquique. Lo que significaba dos cosas: una, ellos
estaban avanzando hacia la capital chilena y dos, él debía de darse prisa y redoblar
sus esfuerzos para entregar a tiempo el homúnculo junto con el ejército de
quimeras que marcarían la diferencia en la guerra entre ambos países. Con eso
en mente, se acostó en su cama, apagó las luces del cuarto y dejó que el sueño
lo venciera solo para despertar, una hora después, por una llamada de uno de
sus muchos ayudantes que se le apareció en una PV proyectada por la gema que
tenía en el pecho—. ¿Qué ocurre?
—Perdone
que lo moleste señor, pero tenemos un gravísimo problema. El homúnculo está
despertando.
No
fue necesario que le dijera más. Todos los que trabajaban en aquellas instalaciones
dentro del Amazonas, a kilómetros de donde él se ubicaba, sabían perfectamente
que aquella criatura era sumamente poderosa y que solo debía de despertarse
bajo su control porque, de lo contrario, se liberaría de las ataduras que le
habían puesto y así haría su voluntad, algo que no podían permitir bajo ningún
concepto. Por ello, por medio de la GIN, se conectó de forma inalámbrica, con
uno de los robots de tipo A, que usaba para interactuar con sus ayudantes
(desde la lejana, segura y comoda habitación en la que estaba) y fue lo más
rápido que pudo al cuarto de mando en donde lo esperaban 5 de sus ayudantes,
ellos hacían todo lo posible para evitar ese desastre.
—¿Cuál
es la situación?
—Señor,
es muy extraño —le dijo uno de sus ayudantes, acercándosele—. No importa lo que
hagamos, la criatura sigue despertándose poco a poco, como si controlase
nuestros instrumentos y contradijera los comandos que mandamos con ellos.
—¿Ya
intentaron desintegrarlo? —preguntó mientras caminaba hacia las pantallas de
las cámaras que mostraban al homúnculo que estaba semidormido en la habitación
que le correspondía, se encontraba dentro de un gran cilindro de vidrio lleno
de líquido.
—No,
señor.
—Pues
háganlo.
—Pero
señor, nos hemos demorado cuatro meses en…
—Escucha,
idiota —le dijo sujetándolo del cuello de la bata del laboratorio—. Esta cosa,
al igual que las quimeras, fueron creadas siguiendo las instrucciones de las
tablillas que robamos de Perú y eso significa que hay un sinnúmero de
posibilidades y variedades que no conocemos de estas criaturas y estamos viendo
una de esas ahora mismo. Por eso debemos destruirla, ya que si se despierta y
se sale de nuestro control nos matará a todos. Y, a todo esto, siempre podremos
crear otra que esté mejor controlada con los datos que hemos obtenido de ésta.
Así que no discutas conmigo, inicia la secuencia de desintegración.
—¡Sí,
señor!
El
ayudante y otro más activaron la secuencia y él dio su autorización para que el
líquido en el que flotaba el homúnculo se convirtiera en un potente ácido que
desintegraría a la criatura, pero, en vez de eso, ésta, de algún modo, logró
romper el cilindro, liberándose por completo del control que suprimía sus
poderes.
—¡Demonios!
—exclamó Dalos, viendo cómo aquel ser que era grande, musculoso, con cuernos,
sin cabello ni orificios (no los necesitaba) yacía de rodillas recuperando sus
fuerzas, lo que le dió una desesperada idea—. ¡De prisa! ¡Que entren los
guardias y lo maten antes que recupere todas sus fuerzas!
Sus
ayudantes hicieron entrar en la habitación del homúnculo a 35 guardias
fuertemente armados que sin titubear le dispararon a la criatura que solo tuvo
que extender el brazo y abrir la palma de la mano para, usando la telequinesis,
detener las balas en el aire (como Neo en Matrix) y hacer que estas cayeran al
suelo. Pasó después algo mucho peor: los guardias comenzaron a matarse entre
sí. Era como si sus cuerpos fueran controlados por una fuerza invisible que los
obligaba a crear armas de corto alcance y usarlas para atacarse entre ellos y a
sí mismos. Hasta que no hubo ni uno en pie, solo cuerpos ensangrentados en el
suelo. Ya libre de los guardias, el homúnculo, que se encontraba de pie, miró a
las cámaras y, mediante una onda mental, las destruyó. La alarma comenzó a
sonar y Dalos pudo ver por las otras pantallas cómo las quimeras salían de sus
cápsulas y comenzaban a matar al personal de las instalaciones. No se molestó
en ordenar la evacuación porque nadie debía de saber lo acontecido ahí dentro,
solo unos pocos privilegiados como él, y tampoco hubiera servido ya que, justo
en ese momento, la puerta del cuarto se abrió y entraron ocho quimeras que, sin
miramientos, los acribillaron a todos. Salvo a Dalos, que, con las manos en
alto, vio ingresar al homúnculo a la habitación. El cuál caminó, con paso
firme, hasta situarse a tan solo unos centímetros del científico.
—Se
lo que planeas. —le dijo la criatura que para su asombro podía hablar— Y no seré
ni vuestro juguete ni aliado. Dile a los tuyos que esta es mi respuesta a todo
lo que me ofrecen.
Le agarró y formó una boca con un sinfín de afilados colmillos que usó para arrancarle la cabeza rompiendo la conexión que tenia con aquel cuerpo falso. Dejándole adolorido y empapado en sudor, cosa que no debería de haber pasado puesto que el dolor no debería de transmitirse. Más había ocurrido. Lo que significaba que la criatura había usado sus habilidades psíquicas para que sintiera el mismo daño que le causara al robot que habia destruído. Y por ello debía de tomar serias medidas contra ese Frankenstein que ayudó a crear. Pero ántes debía de informarle de todo esto al presidente de Chile, Ferol. Por no decidir a actuar acorde al plan trasado para una eventualidad como esa.
Primer
mes, día 1
—¿Y
bien?, ¿qué dices?, ¿te gusta el edificio? —le preguntó Kein a Valeria tras
mostrarle las instalaciones de la megacorporación TRONES, tanto la
infraestructura de arriba y de los pisos superiores como las del subterráneo.
—¡Me
encanta! Es incluso mejor que en las fotografías. —Le respondió ella que estaba
sentada junto con él en una de las tantas mesas de una de las 31 cafeterías de
la empresa—. ¿Cuándo conoceré a Loan y a Dika?
—Pronto,
no he podido presentártelos porque ahora están muy ocupados, pero ya los
conocerás.
—¿Crees
que serán cómo me dijiste?
—Pues
me imagino que sí. Primero, te entrevistarás con Loan que te hará firmar el
contrato del que ya te hablé, lo firmarás para ser oficialmente una de
nosotros, de ahí comenzará tu formación para ser una AST que estará bajo la
supervisión de Dika. Luego, cuando estés lista, te harán beber ese liquido especial
con las nanos y, después de un poco más de entrenamiento extra para ajustar tus
habilidades, te mandarán con nosotros a pelear al extranjero en la guerra
contra Chile, y yo, probablemente, seré tu mentor.
—Y,
aún así, ¿no me acompañarás en eso días de entrenamiento?
—Ya
te lo dije, Valeria. No es necesario y no me necesitas para eso. Tendrás a Dika
y a androides con quienes entrenar. Por lo tanto, mi presencia sería
innecesaria. Además, me necesitan, ahí, en el campo de batalla.
—Entiendo.
—dijo ella algo decepcionada.
—Mira,
sé que te gustaría que me quedara y a mí también. —le explicó tomándola de la
mano—. Pero ambos sabemos que eso no es posible. Créeme, nada me gustaría más.
Sin embargo, las cosas se están poniendo difíciles y debo de hacer esto por
nosotros y por nuestro país.
—Sí,
tienes razón. —convino Valeria, aferrándose también a su mano— A fin de
cuentas, sólo es un pequeño sacrifico por un bien mayor.
Ambos
se dieron una sonrisa y dieron el asunto por concluído; no sin que ántes
Valeria mencionara algo:
—Kein,
ya que regresas al campo de batalla, voy a pedirte que hagas algo.
—¿Qué
cosa?
—Dales
el infierno de mi parte.
—Lo
haré —contestó algo sorprendido—. ¿Aunque sabes? Por lo general, en los medios
de ficción, aquí es cuando uno le dice al otro: “no te conviertas en lo que
odias” o “no seas tan duro con ellos” o una tontería de esas.
—Sí,
pero no estamos en una película para niños. —dijo Valeria sonriendo de forma
maliciosa— Esto es la vida real y, en la vida real, los sentimientos negativos
suelen ser más poderosos y útiles en situaciones como esta. Después de todo
fueron los Shoorts quienes mataron a mi madre y a los tuyos. Y aunque ya nos
has vengado a los dos, lo que te agradezco, aún faltan los chilenos que sirven
a Ferol. Esos malditos fascistas que de buena gana sirven a un Hitler moderno.
Quiero que les des lo que se merecen.
—Si
así lo deseas, los ahogaré en su sangre, Valeria.
—Gracias.
Y, como hablamos de ellos, ¿qué opinas de los chilenos?
—No
los tengo en buena estima. En el pasado se aprovecharon de nuestra debilidad
para declararnos la guerra con el fin de adueñarse de nuestros recursos. Luego
intentan invadirnos culturalmente, socialmente, económicamente e incluso
políticamente. Nos insultan, no humillan y nos espían, todo por envida. Y ahora
ésto. No creo que todos sean malos, pero lo cierto es que la mayoría actúa
según el lema: “Por la razón o la fuerza”. Y desgraciadamente, suelen caer en
lo segundo.
—Opino
igual. —afirmó Valeria toda seria— Más motivo para que no les tengas
contemplaciones. Usa esa misma frase de la que tanto se enorgullecen, en su
contra.
—No
te fallaré, Valeria. Haré eso y más.
—Sé
que lo harás. —dijo ella a sabiendas de que no todos los chilenos eran malos y
que sin duda había muchos que no seguían a Ferol; pero, aquellos que lo hacían,
merecían ser odiados por todo el daño que causaron a tantos inocentes,
incluyéndolos a ellos. Y se dijo a si misma, que de haber una resistencia
opositora en Chile, ella les ayudaría en lo que pudiera. Por eso concluyo,
diciendo:— Pero no lo olvides: no todos son malos.
Ya
no hubo nada más que decir.
***
Primer
mes, día 7
Valeria
se encontraba en el amplio y exclusivo gimnasio, diseñado para entrenar a los
candidatos para ser agentes de TRONES de la corporación. Allí adiestraban su
cuerpo en muchas de las máquinas para hacer ejercicios, bajo la atenta mirada
de Dika que no dejaba de tomar nota de sus avances con su GIN morada.
—Lo
estás haciendo muy bien, Valeria. —le dijo la anciana, pero joven científica,
que había estado tomando su tiempo en la máquina de correr— Has logrado un
nuevo récord.
—Gracias,
señora Dika. —dijo Valeria tomando un descanso, acompañado por una buena
bocanada de agua hidratante—. ¿Cómo ha sido mi desempeño hasta ahora?
—Notable,
no dejas de avanzar y lo haces muy rápido. Veo que realmente quieres ser una de
nosotros, ¿no es así?
—¿Qué
puedo decir? Nunca se lo dije a Damián, pero siempre fué uno de mis sueños
cuando era una niña.
—Pues
qué afortunada eres.
—Una
cosa, ¿usted y Loan entrenaron como lo estoy haciendo y como los otros lo
hicieron antes que yo?
—Loan,
sí. Yo, no. Yo de frente tomé mis nanomáquinas.
—Pero
creía que era necesario entrenar el cuerpo y mente antes beber las nanos de AST
para que éstas pudieran fusionarse por completo con el organismo del candidato
y así aumentaran sus atributos físicos y mentales totalmente.
—Sí,
es correcto. Pero en ese entonces no lo sabía.
—En
ese caso… usted es… más débil que nosotros.
—No,
Valeria. Todo lo contrario. Soy la AST más fuerte que existe. Verás, es cierto
lo que dijiste, pero para arreglar el problema solo tuve que pasar por un duro
entrenamiento que me permitió alcanzar todo mi potencial físico y mental. De
esa manera las nanos que aún no se fusionaban con mi organismo lo hicieron y
aumentaron mis atributos. Y, en lo que respecta a mis facultades mentales, soy
la que tiene las habilidades psíquicas más poderosas entre todos nosotros.
¿Quieres que te lo demuestre?
—Sí,
me encantaría. —respondió Valeria con entusiasmo.
—Mira
esto. —Con el sonar de sus dedos hizo desaparecer una de las máquinas del
gimnasio que fue absorbida por lo que parecía un hoyo negro, para luego volver
a aparecer en otro lugar. Valeria quedó impresionada pues vió como ésta volvía
a esfumarse para reaparecer en su sitio—. Y esto es solo una pequeña muestra.
Puedo mover objetos con la mente, leer los pensamientos de las personas,
controlarlas, teletransportarme, sanar a otros, levitar, ver el pasado, el
presente y, a veces, el futuro. Así que, como puedes ver, Valeria, por eso y
por más, soy la más fuerte entre los AST. Ya que tengo la capacidad de hacerlo
todo con la mente, y manipular lo que se me antoje. Esa es la razón por la que
elegí el signo Nazca del árbol para representarme. Por tener tantos poderes y
porque, cuando bebas las nanos especiales que prepararé para tí, éstas vendrán
de mí. Sigamos con tu entrenamiento ¿te parece?
***
Primer
mes, día 15
—¿Cómo
te sientes? —le preguntó Dika a Valeria quitándole el casco de MAI que
diariamente le implantaba los conocimientos que necesitaba saber sobre artes
marciales, tácticas de guerra y muchos otros datos necesarios para su formación
como AST—. ¿Te sigue doliendo el cerebro?
—Ya
no tanto, pero ahora lo siento como si estuviera licuado. ¿No hay una mejor
manera de hacer ésto?
—Sí,
por medio de chips espaciales de aprendizaje o mediante clases particulares,
pero el problema es que con esos métodos te demorarías días, meses o incluso
años en aprender todo esto. Y Loan te necesita lo más pronto posible en el
campo de batalla.
—¿Usted
y los demás pasaron por todo esto?
—Por
supuesto. Bueno, yo no tanto y tampoco, Loan; pero Kein y Zoe sí lo hicieron.
Ahora, ¿estás lista para la siguiente ronda?
—Sí,
no hay remedio.
***
Primer
mes, día 19
El
androide atacaba con toda la fuerza de sus puños adentro del ring, pero Valeria
lograba esquivar sus ataques para luego contratacar con certeros puñetazos que
hicieron que el oponente metálico cayera rendido al suelo. Todo fue registrado
por Dika que no le quitaba el ojo de encima.
***
Primer
mes, día 21
Ahora,
se enfrentaba a dos oponentes robóticos, pero al igual que con el anterior
contrincante no representaron un problema para Valeria que logró hacerles
frente, haciendo gala de sus grandes habilidades y reflejos. Dika continuó con
su labor registrando lo sucedido con una gran satisfacción por lo acontecido.
***
Primer
mes, día 23
En
esta ocasión, fueron tres y Valeria usó su ingenio, velocidad y fuerza para
hacerles frente y ganar el combate, bajo la atenta mirada de Dika que se sentía
orgullosa al ver como progresaba.
***
Primer
mes, día 26
Fueron
cuatro, esa última pelea fue una muy difícil, aun así Valeria logró vencer.
Ahora, mientras está sentada, hidratándose, Dika se le acerca para decirle algo
muy importante.
—Valeria,
Loan me ha dado el permiso para que te entregue tus nanos de AST. —le informó
sonriéndole— Te convertirás en una de nosotros.
Solo
pudo sonreír de alegría.
***
Segundo
mes, día 2
—Valeria,
antes de que tomes el brebaje, es necesario que te haga algunas preguntas para
configurar las nanos y que todo quede correcto, ¿de acuerdo?
—Claro.
Ambas
estaban sentadas en un cuarto privado hablando sobre el asunto en cuestión,
unos días después de que ella pasara exitosamente por la primera etapa de su
entrenamiento para convertirse en una AST. Dika tenia conectada, por medio de
un CNC, su GIN a una super computadora en la que, encima de todo, se podía ver un
compartimiento de vidrio irrompible que extrairia las nanomaquinas especiales de
la gema cuando terminara de hacer las configuraciones previas.
—Bien,
empecemos. Aquí tienes todas las líneas Nazca, ¿a cuál de ellas eliges?
—preguntó, Dika. Le mostró los símbolos por medio de una pantalla virtual que
proyectaba desde la GIN de su cuerpo.
—La
araña, es la que me gusta más. —respondió Valeria tras pensarlo detenidamente.
—Muy
bien —dijo anotando en la PV—, ¿cómo te quieres llamar de ahora en adelante?
—Naiyomi,
quiero llamarme Naiyomi.
—Perfecto,
es un buen nombre. ¿Que apariencia quieres tener tras la metamorfosis?
—Quiero
que mis ojos sean verdes y que mi cabello sea blanco y plateado.
—Bien,
con eso es suficiente.
—Señora,
Dika, una pregunta: ¿es esto realmente necesario? Quiero decir: ¿realmente es
necesario que borren toda la información de mi antiguo yo y que me creen una
nueva identidad?
—Es
por seguridad, Valeria. ¿No querrás que un terrorista ataque a un familiar o
conocido tuyo, no?
—No,
no quisiera eso. —afirmó pensando en Damián, Ailen y sus amigos del Cusco— A
todo esto, ¿cuántos AST hay?
—Contigo
seis.
—¿Seis?
¿Quién es el quinto?
—Hiroi,
la I.A. que creé para ayudarnos.
—¿Y
no son más? Yo creía que habían muchos más AST.
—Es
una mentira que usamos para que ninguna potencia extranjera se le ocurra invadirnos.
Ya conoces el dicho: “si quieres paz prepárate para la guerra”
—¿Y
lo de ser infértil?
—Eso
me temo que es complemente cierto.
—Pero…
¿Por qué?
—Por
qué no hay ninguna certeza de que nuestros hijos o sus descendientes usen el
poder que heredarían de nosotros para el bien. Tan simple como eso.
—Comprendo.
—dijo con algo de amargura en la voz— Es una lástima.
—Oh,
no te sientas mal. Tengo el presentimiento que obtendrás lo que quieres.
Créeme. —dijo Dika dándole a Valeria una sonrisa muy amplia— Después de todo no
se te eligió al azar.
Tras
ese último comentario, Dika dio por terminada la reunión y dejó a una Valeria que
quedó muy confundida sobre el significado de sus palabras.
***
Segundo
mes, día 3
Valeria
abrió los ojos y se vió asi misma desnuda (aunque tapada con una manta) en
medio de una plataforma circular que amortiguó la caída que sufrió cuando cayó
en un sueño profundo al beber el liquido oscuro e insípido que le dio Dika, la
única otra persona (además de ella) que estaba en esa habitación en la que solo
podían ingresar los candidatos a AST. Notando también, que ahora la GIN que ostentaba
en el pecho era de color amarillo intenso. Pero sobre todo que se sentía como
si fuera otra persona, llena de vida y capaz enfrentarse a lo que sea.
—¿Y
bien, Naiyomi? —dijo Dika que, por educación y respeto (fue ella quien le ordenó
desnudarse), le había colocado una frazada—. ¿Dormiste bien? ¿Con que soñaste?
—Soñe
con mis padres, me dieron animos. —contestó ella parándose y creando su propia
armadura por primera vez (la razón tras la orden de Dika)—. Me siento de
maravilla, ¿Asi fue como usted también se sintió cuando tomó las nanomaquinas?
—No
exactamente. Fue más brusca, violenta y accidentada. No pasé ni sentí lo mismo
que tú.
—¿Y
cómo fue?
—Es
una larga historia y ahora no es el momento ni el lugar para contarla. Ya te lo
contaré algún día. Pero lo que importa ahora es saber cómo te sientes.
—¡Me
siento increíble!
—Bien,
esa era la idea.
***
Segundo
mes, día 22
En
el cuarto de entrenamiento, Naiyomi probaba sus habilidades. Para empezar, su
fuerza física era increíble, podía fácilmente hacer añicos a los androides con
los que practicaba usando solo sus puños y patadas. Dominaba muy bien las
armas, aunque su favorita era la lanza que usaba para atravesar a sus
oponentes. Sin embargo, lo singular de ella y su fortaleza era su domino del
elemento del fuego, con él podía volver cenizas todo lo que se le enfrentara y
lo representaba con el símbolo Nazca de la araña. Sin duda, su facultad la
convertía en una oponente digna de temer.
***
Tercer
mes, día 12
En
una autopista de Lima, una persecución se llevaba a cabo entre una furgoneta y
cinco autos de la policía que los perseguían, junto a dos helicópteros
patrulleros. Supuestamente, eran terroristas que tenían dentro del vehículo una
bomba atómica que planeaban detonar en Palacio de Gobierno. Intento que se les
había ido al caño al ser descubiertos por una AST que saltó de un puente
cercano, y que usando su moto, se puso entre ellos y los policías, para
hacerles frente justo en el momento en que uno de ellos abría las puertas
traseras de la furgoneta y usaba una ametralladora para atacarlos. Ella, sin
problemas, pudo protegerse de las balas usando una lanza que creó y que usó
para desviar una que fue a parar a la cabeza del tirador que ya sin vida cayó a
la pista y fue aplastado por los vehículos. Se adelantó a la furgoneta y usó la
lanza para, al volver por donde había venido, cortar las dos llantas del lado
derecho del vehículo lo que la hizo perder el control y como ahora todos
estaban en el puente, cayó al vacío. La AST, desde arriba, se quedó mirando un
momento la furgoneta semidestruida, saltó y se acercó, fijándose que de ahí
emergía uno de los terroristas por el parabrisas, el otro o estaba muerto o
inconsciente. Pensó en hacerse cargo del terrorista que aún estaba en
movimiento, pero como lo vio tan herido creyó que no era necesario.
Inmediatamente, fue a la parte trasera de la furgoneta. Como no vio ninguna
bomba decidió que el terrorista mal herido era merecedor de su atención. Fue
hacia él y lo encaró.
—Oye,
¿dónde está la bomba? Responde o te sacaré la información de tu cerebro.
—La
bomba… —respondió, tocándose la GIN que comenzó a parpadear—, está aquí.
La
furgoneta explotó, ella se vio envuelta por la nanos de la GIN que la cubrieron
en una esfera que se formó y sintió como todo a su alrededor se movía. Al
terminar, le ordenó a la esfera que se volviera transparente, en seguida le
mostró que todo a su alrededor estaba completamente en ruinas, cubierto por las
llamas y contaminado por la radiación. Había fallado y frente a ella, en
grande, aparecieron las palabras:
Fin de la
simulación
De
repente, se dio cuenta que nada de eso era real, que estaba sentada en una
máquina de realidad virtual que le hacía pasar por varias simulaciones como
parte de la segunda etapa de su entrenamiento como una AST. La supervisaba
Dika, que le quitó el casco de realidad virtual.
—Mal,
Naiyomi. Muy mal. No debiste confiarte tanto y bajar la guardia. —opinó la
científica principal de TRONES y primera AST—. Errores como ese pueden llegar a
ser fatales. Aunque tampoco es para tanto, prácticamente has pasado por todas
las simulaciones, así que un error o dos son de esperarse.
—Sí,
pero no puedo permitirme cometer tales errores. —sentenció Naiyomi, se daba
cuenta que ella la estaba poniendo a prueba—. Señora Dika, por favor, hágame de
nuevo la simulación.
—Como
desees.
Dos
horas más tarde, había pasado con éxito todas las simulaciones virtuales,
incluso las más difíciles y así siguió durante los siguientes días hasta
concluir con esa etapa.
***
Cuarto
mes, día 8
Como
Kein, era su turno de probar sus habilidades al máximo y para ello la pusieron
a pelear contra un AST, no siendo otro más que Loan quien luchó contra ella en
una pelea muy pareja. En donde ambos se atacaron mutumante con sus respectivas
armas: ella con una lanza y él con una imponente hacha de doble filo que la
mantuvo a raya hasta verse obligada protegerse con la jabalina del contundente
ataque del jefe de TRONES, el cual agrietó levemente el suelo. Se alejaron y en
eso ella fue testigo de como Loan, guardando el arma y alzando el brazo hacia
adelante, hizo, como si de agua se tratase, que el material del piso se juntara
y levitara en la palma de su mano fotrmando una gran bola de metal líquido del
que salieron un montón de dardor matálicos y filosos que fueron en contra suya.
Pero se pudo proteger de todos ellos gracias a la alabarda que usó a modo de
escudo.
—Creí
que usted solo podía controlar la tierra, señor Loan —dijo Naiyomi claramente
impresionada por lo que acababa de presenciar—. ¿Cómo es que…?
—¿No
viste Avatar? ¿La leyenda de Aang, Naiyomi? —preguntó el jefe moviendo la
esfera con la mano—. Que es el metal, sino tierra alterada. —la AST le miró
extrañada— Debes de ser creativa con tus poderes y usarlos sabiamente, no todo
se trata de poder, muchas veces la victoria es de quien usa el cerebro por
encima de la fuerza bruta. —en eso, del suelo, se asomó el lomo de una enorme
ballena que impactó a la joven agente, más aún cuando ésta se elevó y dio una
clavada como si estuviera en el agua— Ah, lo viste, ¿no?
—Señor,
Loan. ¿Qué es eso? —preguntó viendo como él se apoyaba en la criatura como si
fuera algo de los más normal.
—Es
mi Tótem, yo, tú y todos los AST tenemos uno. —señaló hacia arriba— Y ahí
tienes al tuyo.
—¿Qué
son, señor? —preguntó Naiyomi dejando que la araña incandescente se posara en
la palma de su mano tras bajar por el fino hilo de telaraña rojisa que había creado—.
¿Y por que tiene esta forma?
—Son
nuestros guardianes y guias. Nos ayudan cuando más los necesitamos. En pocas
palabras, representan la manisfestación misma de nuestro sexto sentido. Y si
toman esa forma es porque asi lo queremos. Es decir, no olvides que fuiste tú
quien escogió el símbolo Nazca de la araña, por lo que es normal que tu Tótem
se vea así.
—¿Cómo
es el Tótem de Hiroi? —preguntó Naiyomi al pensar en como serían el de los
otros—. De hecho, ¿Cuál es su signo Nazca?
—El
del viringo, por lo que ya puedes imaginarte como es el suyo y porque es tan
fiel a nosotros. Pero, regresemos al asunto en cuestión. Si quieres vencerme
tendrás que ser creativa. Y no te preocupes por mí, este no es el verdadero yo.
—señaló hacia atrás y la AST pudo ver al verdadero Loan saludándole desde el
segundo piso de la otra habitación, a salvo detrás de un vidrio irrompible— No
te contengas.
—Muy
bien, no lo haré… —concordó Naiyomi agarrando la araña con una mano creando
fuego en ella— …y seré creativa.
Le
lanzó una fuerte llamarada de la que Loan se protegió haciando que la bola de
metal se convirtiera en un escudo que le resguardó del fuego al cubrirlo como
una burbuja. Mas jamás se hubiera imaginado que Naiyomi crearía y lanzaría, con
la otra mano, 30 lanzas que, en vez de quedar incrustadas en las paredes, revotaron
en todas direcciones hasta que, al mismo tiempo, las jabalinas, con la defensa
carcomida por el fuego, fueron contra él y lograron, no solo atravesar y
destruir esa esfera, sino atravesarle todo el cuerpo. Botó un líquido blanco
por la boca y se derrumbó con una sonrisa en el rostro. Y, sin que Naiyomi se
sorprendiera, el AST se volvió plateado y se disolvió en el piso. Ahí se centró
en el verdadero, que le aplaudía.
—Bien
hecho, Naiyomi. De verdad te luciste. Ve a descansar, te lo has ganado.
***
Cuarto mes, día 20
Naiyomi
estaba tomando un baño de agua caliente, relejándose al sentir como el agua y
el jabón bajaban por todo su cuerpo. Se sentía feliz, sabiendo que ya podía considerarse
una verdadera AST. Y como su única orden, hasta el momento, era el de
descansar, no se quejaba en los más mínimo de la situación en la que se
encontraba actualmente. Salió de la ducha y, luego de secarse, se dejó caer en
la cama, pensando en Kein y en como lo entrañaba. Unos pensamientos tan fuertes
que la motivaron a tocarse, bajo la ilusión de que era él quien lo hacía.
Llegado un punto en donde creyó que realmente se encontraba ahí mismo, pero
pronto chocó con la dura realidad. Una verdad que no la desmotivo y continuó
hasta llegar al éxtasis, cayendo dormida y teniendo una fantasía (producto de
la GIN, tal vez) en el que era amada por el AST del colibrí de diferentes
maneras. Incluso por diferentes versiones del mismo. En donde todos sus deseos
carnales eran cumplidos. Para luego despertar y encontrar al agente, que la
había tapado con su chaqueta, sentado al lado de ella.
—Hola,
Naiyomi. Me han dicho que ya eres toda una AST y te felicito —no le dijo nada,
estaba como quien ve visiones—. Loan me ha llamado y no me ha dicho el porqué,
pero creo que podría ser por…
Antes
de que dijera algo más, Naiyomi lo abrazó con todas sus fuerzas e hizo que se
recostara en la cama, en donde lo lleno de besos, abrazos y caricias.
—Te
extrañé mucho, Kein.
—Yo,
también.
—Kein…
—sonriéndole le masajeó la entrepierna— …ámame.
Hicieron
el amor hasta estar exhaustos.
—Quiero
que me cuentes tus aventuras en el campo de batalla. —le pidió Naiyomi estando
acurrucada al lado de Kein— Dime como conquistaron la ciudad de Iquique.
—Es
una larga historia.
—Bueno, tenemos tiempo de sobra.

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