QUIMERAS VISIONARIAS — Segunda Parte — Capítulo 6 (Prototipo): El niño profetizado


—Les voy a contar un secreto o, mejor dicho, varios secretos —les dijo Dika a los dos. Los tres se encontraban sentados en su oficina tras las celebraciones y condecoraciones que recibieron por ayudar a ganar la guerra contra Chile—. Empezando por decirles la verdadera razón detrás de la creación de los AST, y de TRONES.

Kein y Naiyomi le miraron confundidos.

—¿Qué quiere decir con eso?

—A eso voy, verán, fundé TRONES para obtener los fondos y las influencias necesarias para crear a la suborganizacion a la que pertencemos, los AST, y ésta existe para cazar y destruir a los Hellmute, que son, dicho de forma sencilla, los enemigos del mundo. ¿Por qué? Se preguntan, porque buscan causar el apocalipsis; pero, por ahora, no entraré en detalles, solo deben de saber que ese Hellmute de nombre era Belfegor (que se ocultaba bajo la identidad de Dalos), no era ni el primero ni el último que se cruzara en nuestro camino. Ahora, cambiando de tema, ya es momento de decirles que nunca ha existido el denominado botón de supresión.

—¿No existe? —pregunto Kein, mirándola a los ojos.

—Es la verdad. Jamás ha habido uno y yo prefiero a una persona que te sigue y obedece porque quiere, a otra que lo hace porque lo están obligando.

—Otra mentira más contada al público, ¿no? —mencionó Naiyomi aliviada—. Pero, no lo entiendo. ¿Porque no nos lo dijo antes?

—Los estaba probando para ver si eran de confianza, ya que sino… bueno… hay métodos para matar a un AST y créanme no querrán saber eso. —les explicó Dika inhalando y exhalando una gran bocanada de tabaco del cigarrillo que encendió—. Y ahora les voy a decir algo muy importante, ustedes dos, a diferencia de nosotros, podrán tener hijos, uno de forma natural. Y este niño será quien evitará que la humanidad sea destruida tras la primera y última guerra planetaria.

—¿Perdón? —interrogó Naiyomi, completamente extrañada al igual que Kein—. ¿De qué está hablando?

—Veo que aún no lo entiendes ¿verdad, Naiyomi? Como te dije anteriormente, tengo muchas más habilidades psíquicas y, entre ellas, está la clarividencia, la habilidad de poder vislumbrar el futuro. He podido ver lo que se le depara a la humanidad: la total extinción luego de la guerra más devastadora que se ha visto en toda su historia, la guerra de los mundos. Una en la que se usarán armas con la capacidad de destruir un planeta entero en la que no habrá sobrevivientes a menos que vuestro hijo los guíe a un nuevo Edén.

—A ver, vamos por partes. —Comenzó Kein algo confundido— Puede explicarnos esto de nuevo, por favor, con calma.

—Sí, por favor, sea más explícita señora Dika.

—Muy bien: como dije, puedo ver el futuro y sé que de aquí a mil años, cuando tengamos colonias espaciales en todo nuestro sistema solar, estallará una guerra, conocida como: La guerra de los mundos. En esta conflagración se usarán armas con la capacidad de destruir un planeta entero y será una destrucción mutua. No habrá sobrevivientes. Y nosotros nos extinguiremos. Ahora bien, hay una esperanza, vuestro hijo. Cuando él cumpla 24 años, debe ser criogenizado y guardado aquí, en las instalaciones de máxima seguridad de TRONES, en donde estará protegido de todo hasta que despierte al trascurrir quinientos años. Porque antes de esa guerra habrá… digamos… un preludio a la misma en la que tendrá que participar y volver a dormir para volver a despertar tras trascurrir los últimos quinientos años. Y, ya despierto, usará la gran nave espacial que yo construiré con la finalidad de realizar un viaje por el espacio a un nuevo mundo. Allí los descendientes de la nueva raza humana convivirán con los seres humanos de ese mundo; mientras que él volverá a dormir y solo será despertado cuando sea necesario protegerlos de algún mal. ¿Me siguen?

—Señora Dika, ¿hay una manera de que pueda probarnos todo lo que dice? —le preguntó, Naiyomi—. No es que quiera pensar mal, pero… todo esto parece sacado de una novela de ciencia ficción.

—Los dos tómenme de la mano. —Les ordenó apagando el cigarro en el cenicero y extendiéndoles las manos—. De esa manera podrán ver lo que yo he visto.

Dudaron al principio, pero terminaron por hacerlo y fueron transportados al espacio, donde quedaron frente a la Tierra. Así, pudieron ver que emergían misiles que iban dirigidos a los otros planetas de la vía láctea, que también hacían lo propio. Todas sus ciudades y ambientes eran destruidos por las megatómicas explosiones. De repente, se encontraron en una avenida destruida. En ella vieron a un joven que era muy parecido a Kein, salvo que tenía el cabello y los ojos de Naiyomi, mirando con pena y lástima el panorama. Cambió el ambiente y ahora se lo veía dentro de una gran astronave que salía de las ruinas del mundo. Por una última vez, fueron transportados a otra visión, y vieron que la gran nave llegaba a un planeta muy parecido a la Tierra.

—¿Me creen ahora? —les preguntó Dika al terminar con la visión.

—Sí, claro. —respondió Naiyomi tan sorprendida como Kein—. ¿Y cómo se llamará nuestro hijo?

—Zahir, vuestro hijo se llamará, Zahir.

—Señora Dika, hay algo que no entiendo. Si puede ver el futuro, ¿eso no significa que puede adelantarse a lo que va a ocurrir? ¿Acaso no sabía que ocurriría el día rojo?

—Sí, lo sabía. Pero antes de que se molesten conmigo, permítanme explicarles que no puedo estar en todos los lugares al mismo tiempo ni lo sé todo. Es cierto que sabía que ese día pasaría algo terrible y se lo comunique a Loan. Él le informó a Naira, ella hizo todo lo posible para que ese día hubiera una cantidad mínima de personas en los siete metros. Pero claro, no podían clausurarlos simplemente porque sí, y yo no sabía quiénes manejaban los hilos de los Shoorts. Sí puedo adelantarme a los acontecimientos y moldearlos para que cambien, pero algunos son imposibles de modificar, tal como ocurrió ese día o la guerra planetaria que estallará dentro de mil años.

—Entiendo. —dijo Naiyomi pensativa—. ¿Hay algo más que debamos de saber?

—De hecho, sí. —puso los dedos de su mano en el oído de este, por increíble que parezca, sacó un pequeño cubo que se agrandó hasta tener el tamaño de una naranja— Algun día, le dare esto al hijo de los dos.

—¿Qué es eso? —pregunto Kein mirando fijamente al cubo que tenía un círculo en el centro.

—Para responder esa pregunta debo de contarles otro secreto: yo no inventé las nanos especielas que ustedes y yo usamos con las GIN, las encontré.

—¿Cómo que las encontró? —interrogó Naiyomi, confundida por las palabras de la científica.

—Verán, hace muchos años, cuando era una niña, mis padres y yo nos fuimos de vacaciones por el mundo e hicimos algo de turismo en La Gran Pirámide de Guiza, mas éstas fueron atacadas por saqueadores de tumbas (unos Hellmute, para ser precisos) que, supuestamente, querían acceder a una nueva sección descubierta en la que se hallaron muchas esculturas de oro puro y, en la confusión, caí por un agujero. Caminé por pasillos desconocidos y fui a parar a un templo oculto en donde (aunque no me crean), luego de que las paredes me escanearan, una misteriosa voz me dijo que era la indicada para ser la dueña del tesoro ahí guardado, entonces del suelo salió una columna en la estaba una vasija que contenia las nanos y la primera GIN pegada a la misma. La cogí, me la instalé y bebí todo el contenido del recipiente. Lo cual fue una buena decisión, porque en el momento en que me hallaron los saqueadores me dispararon a matar. Por suerte pude usar los poderes que me otorgaron las nanomáquinas por medio de la gema y, gracias a eso, me convertí en la primera AST. En fin, con mis nuevas habilidades maté a los ladrones y salvé a mis padres a los que, como a los demás, les borré la memoria sobre todo el incidente, tras deshacerme de los cadáveres de los criminales a los que teletrasporté al sol. En cuanto a mí, me dedique a experimentar con mi gema y de esos experimentos nacieron las otras GIN, los CS y las nanos que todo el mundo usa, incluyendo las suyas. No obstante, lo que realmente importaba es que, gracias a mis habilidades superiores, supe del futuro que le esperaba a la humanidad y de lo que tenía que hacer para evitar la total extinción de la misma. Mas, sabia que no lo lograría yo sola y por eso me propuse a buscar a personas con la que pudiera compartir parte de esta carga. Y eso fue relativamente fácil, solo tenia que dejar que mi Tótem me ayudara a escoger. —les sonrió— Y escogí bien.

—Todo eso está muy bien, pero, ¿qué tiene esto que ver con el cubo que tiene entre las manos?, señora Dika. —Quiso saber Kein sin perder el hilo de la conversación.

—En que, en su momento, cuando Zahir esté en el nuevo mundo, tendrá que abrir ésta caja de Pandora para que libere las nanos que neutralizarán la tecnología GIN.

—¿Como?

—No lo piensen demasido. —volvió a coloarse el cubo en la oreja, al reducirse esta de tamaño, flotando en ella sin molestarle de ningún modo— Solo digamos que es la llave para nuestro futuro.

—Aún asi, ¿cómo es esto posible? —preguntó Naiyomi, aun sin creerlo—. Yo creí que no podía dar a luz de forma normal, y menos ahora que soy una AST.

Los nacimientos ya no eran naturales. Ahora, gracias a la modificación genética, no se podía embarazar a una mujer, así se evitan los embarazos no deseados. La única manera de tener hijos era a través del consentimiento de los padres para que les extrajeran sus muestras: espermatozoides y óvulos. Una vez seleccionados los mejores eran introducidos en una máquina de parto y al cabo de unos días él bebe era creado completamente sano y sin deformaciones. Aunque aún existían pocas personas capaces de procrear de forma natural como: Damián y Ailen.

—Porque como ambos son agentes de TRONES, los dos son compatibles el uno con el otro.

—En ese caso… —Comenzó Kein sutilmente, y fue ahí cuando comprendió que en realidad ella no los había hecho estériles con las nanomáquinas de las GIN especiales que usaban y que el problema era otro en realidad— …el problema era que teníamos que relacionarnos con alguien igual a nosotros.

—Corrector.

—Pero, no lo entiendo. Kein y yo hemos tenido relaciones sin ningún tipo de cuidado y no he salido embarazada, ¿por qué?

—¿Lo han hecho con la idea de tener hijos?

—No.

—Ahí tienes la respuesta. Al hacerlo sin la intención de procrear, las nanos de sus GIN que están dentro de sus cuerpos actúan parar que no salgas encinta. Es por eso.

—Entonces, si queremos tener hijos, tanto Kein como yo debemos de hacerlo con la intención de que yo quede embarazada.

—Así es.

—Y a todo esto, ¿podríamos usar una máquina de parto? —pregunto Kein.

 —No, esa clase de feto solo podrá formarse en un vientre orgánico. —le explicó Dika inhalando y exhalando una gran bocanada de tabaco—. Y deben de saber que solo van poder tener un hijo, y solo uno. Pero, sobre todo, que Zahir, vuestro hijo, será el séptimo AST y, al ser uno de forma natural, tendrá una GIN organica que le dara la habilidad de controlar la luz y la oscuridad. Y, como Hiroi es capaz de copiar y hacer suyas las habilidades de quien sea, incluyendonos, una vez que se fusione con la gema de Zahir, ella le otorgara todos nuestros poderes. Lo que lo convertirá, en el ser más poderoso de entre todos nosotros. Por lo que es muy importate que lo eduquen y que le enseñen a usar esas habilidades para el bien.

—“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” —cito Kein llamando la atencion de las dos AST presentes—. Aquí, esa frase se cumple.

—Al completo. —concordó Naiyomi estando de acuerdo con el AST— Por cierto, señora Dika, ya que estamos aquí, tengo dos preguntas: la primera, ¿Por qué siguió envejeciendo tras tomar las nanos de la vasija? Y la segunda, que le he querido hacer desde hace un tiempo, ¿cómo es posible que Hiroi sea una AST?

—Fácil, sí envejecí hasta mi yo actual y no más es porque, como ya te expliqué anteriormente Naiyomi, mis nanos no se habían fusinado del todo conmigo, y eso fué bueno porque no me hubira gustado para nada quedarme con el cuerpo de una niña durante toda mi vida; y por lo que respecta a Hiroi, ella es una AST por que, pese a ser una I.A., posee habilidades similares a las nuestras (la de la información, pricipalmente), sin la necesidad de tener nanos especiales, y no necesita de un cuerpo físico, al ser una entidad virtual. Por último, puede usar hologramas para interactuar con el medio ambiente. Ahora, si ya no hay nada más, pueden retirarse.

Ambos dudaron, pero lo hicieron, salieron de la oficina de Dika y durante el camino Naiyomi le preguntó:

—¿Qué piensas de todo esto, Kein?

—Que Zahir no es un mal nombre.

—Es cierto, no suena nada mal y me gusta. Pero, si resulta ser una niña, ¿Cómo quieres llamarla?

—Eso te lo dejo a ti.

Se besaron y continuaron caminando. El futuro era incierto, pese a la profecía de la AST, pero ahora solo iban a disfrutar de los pocos momentos de paz que tenían hasta que una vez más volvieran a ser llamados para proteger y defender su país. Lo que sería hasta la muerte.

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