QUIMERAS VISIONARIAS — Segunda Parte — Prólogo (Prototipo): Tras el trabajo
Dika,
al igual que Rayen, dormía y soñaba; pero, a diferencia de él, sus sueños la
llevaban a eventos del pasado, presente y futuro algunos de los cuales eran a
veces tan sorprendentes o tan terroríficos que al despertar la dejaban muy
alterada, por eso se sentía mucho mejor al abrir los ojos y verlo a su lado.
Motivo por el que, al verle despierto, le dijo:
—Te
amo.
—Yo
también. —le contestó el general sonriéndole.
Tras
ello ambos hicieron su quehacer diario: se vistieron para ir al trabajo,
tomaron desayuno y cada uno se despidió del otro para ir a su respectivo lugar
de empleo. Dika a la megacorporación TRONES para trabajar en nuevos artilugios
tecnológicos y Rayen al cuartel general del ejército en Lima con el fin de
entrenar las tropas para cualquier posible eventualidad. Lo de costumbre. Al
regresar, como siempre en horarios distintos, se bañaron para relajarse, aunque
a veces lo hacían juntos, como un extra. Tomaron lonche y estando en la cama,
conversaron sobre cómo les había ido el día. Comenzando, en esa ocasión, por
Rayen:
—
…y en resúmen así fue mi día. —dijo Rayen dando un gran suspiro de
desesperación— Cielos, aún no puedo creer en los informes que me daban los
entrenadores. ¿En serio puedes creer que un cadete no supiera de cuánto tiempo
disponía para para lanzar una granada tras crearla? Es decir, eso viene en el
manual.
—Concuerdo
contigo, porque si en este país se lee poco, mucho menos van a leer los
manuales.
—Tienes
razón. No debería de sorprenderme. Pero, aún así, eso es simplemente,
estupidez. Voy a pedir… no, voy a exigir, que a los nuevos cadetes se les
someta por una evaluación más riguroso antes de ser seleccionados. Por errores
como ésos, hubiéramos perdido la guerra.
—Me
parece bien.
—¿Y
cómo fue tu día?
—Bastante
bien. Hice simulaciones, basadas en los datos que obtuve de las tablillas
arcanas, sobre cómo crear y controlar homúnculos y quimeras.
—¿Y
cómo fué? —preguntó Rayen claramente interesado—. ¿Acaso puedes crearlos sin
que se escapen de tu control?
—Sí,
según las simulaciones y pruebas que hice, es posible.
—¿Y
piensas hacerlo?
—Por
supuesto que no. Eso sería peligroso e irresponsable de mi parte. Además, no es
necesario. Y, por último, yo pienso que semejante información debería de ser o
bien escondida para siempre o destruida para que nadie la use. Me inclino más
por lo último.
—Concuerdo
contigo, pero, ya que hablamos de quimeras y homúnculos, ¿no había pasado algo
así en el Amazonas durante la guerra contra Chile?
—Ah,
sí. —dijo Dika haciendo memoria— Es cierto, en efecto, en la selva del
Amazonas, en esa época, unos científicos, en una base secreta, crearon al
primer homúnculo de la historia y a un ejército de quimeras que planeaban usar
contra nosotros en dicho conflicto.
—Bueno,
¿Por qué no me cuestas sobre eso? Tenemos tiempo. Te recuerdo que me dijiste
que, me contarías como se desarrollaba todo, hasta llegar a tu visión final.
—Tienes
razón, me había olvidado. Muy bien… repasemos… —dicho esto Dika comenzó a
hacerle a Rayen una rápida recapitulación sobre todo lo acontecido hasta el
momento en donde se había detenido— …tras ello pasaron cuatro meses y la guerra
contra Chile continuó, pese a los deseos de Naira.
—Al
estar presionada por los medios y por el público en general. —acotó Rayen
sabiendo lo influyentes que podían llegar a ser.
—Correcto,
por no decir que para ese entonces Ferol ya había consolidado su poder y no iba
a entregarse pacíficamente. Sólo por la fuerza.
—Todo
eso, en ese entonces, ya lo sabía, Dika. Al igual que estaba al tanto que la
cura contra la “Infección Gris” había resultado ser un gran éxito.
—Y
no olvides que eso, más el comunicado de las muertes de los responsables del
“Día rojo”, alentaron a la población. Pero no creo que sepas como le fue a
Valeria, ahora conocida como Naiyomi, en su entrenamiento para ser una AST. Ni
con exactitud los acontecimientos que ocurrieron en el Amazonas, mientras
estabas con Kein y Zoe luchando en el frente. O, algunos de los eventos que
ocurriron durante la guerra. Y esto es justo lo que te voy a contar ahora; pero
primero voy a contarte sobre un mal tan peligroso que, de haber escapado,
podría haber puesto en peligro no solo al Perú, sino también al resto del
mundo…

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