QUIMERAS VISIONARIAS — Tercera Parte — Prólogo (Prototipo): El comienzo del fin
Dika
y Rayen se encontraban cómodamente sentados en la sala mirando la celebración
de la séptima entrega de los juegos panamericanos en el gran estadio de Lima,
Perú del 24 de abril del año 2347. El ambiente estaba caldeado, todo el mundo
eufórico y con los ánimos hacia arriba. Viendo desde sus butacas o desde la
comodidad de sus hogares como se llevaban a cabo dichos deportes que eran
acompañados por las diversas y variadas actividades culturales del país en el
que transcurría el evento como: danzas, musicales, teatros, etc. Y, al ver eso,
ella, estando recostada sobre el pecho del general, no pudo evitar recordar la
premonición de lo que ocurriría ese día: viéndose interrumpidos cuando de
repente la música se detuviera y en todas las pantallas apareciera el símbolo
de un martillo saliendo de esta una potente voz:
“Escúchenme
peruanos y gente de todo el mundo, nosotros no luchamos ni por oro ni por
reconocimiento. Lo hacemos porque este mundo nos pertenece. Y como sus
legítimos dueños los hemos juzgado y los encontramos indignos de vivir en el.
Por eso morirán para empezar de nuevo”.
En
eso un hombre vestido con una armadura ingreso a la fuerza al centro del
escenario, creó un interruptor y, antes de presionarlo, grito:
—¡¡¡POR
LOS HELLMUTE!!!
El
individuo estalló y la explosión destruyó todo el estadio dejándolo en ruinas y
matando a muchas personas cuyos cuerpos quedaron regados por toda la zona
envuelta en fuego, humo y gritos de los heridos que suplicaban por ayuda.
—Dika,
¿te encuentras bien? —le pregunto Rayen poniendo la P.V. que era proyectada
desde la pared por medido de un pequeño aparato de nombre T.M.F. en silencio
para tomarla de la mano y mirarla con preocupación al ver el rostro que ponía.
—Estoy
bien. —respondió queriendo calmarlo— Solo estaba pensando que me alegra que se
evitara la tragedia que vi que ocurría en los juegos panamericanos de este año,
¿te acuerdas?
—Ah,
sí. Me lo contaste. Gracias a tí no pasó y detuvieron a los terroristas.
—Mejor
dicho, los mataron. Y ahora Kein y Naiyomi se encuentran viajando por el mundo
tratando de desbaratar a los terroristas de dicha organización.
—Si
no me equivoco este grupo terrorista se autodenomina los “Hellmute”, ¿no es
así?
—Sí,
y ésta es la tercera vez que intentan algo en suelo peruano.
—¿La
tercera vez? —se extrañó Rayen—. ¿Cuáles fueron las dos primeras?
Dika
sonrió y comenzó con el relato prometido de los Hellmute.

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