QUIMERAS VISIONARIAS — Primera Parte — Capítulo 9 (Prototipo): Contra los últimos

 

—Bienvenido, Kein —le dijo un hombre de cabello verdoso y ojos color violeta, de pie, junto a una mujer de pelo azul verdoso y ojos marrones—. Te estábamos esperando. Yo soy Pawus y ella es Sanu. Ven con nosotros, tu chica te espera.

Kein no dijo nada y quedó mirándolos, preparado para cualquier ataque.

Después de la batalla contra el shoort, sin perder el tiempo, fue a busca de Valeria y Damián, porque pudiera ser que lo estuvieran conduciendo hacia otra trampa. Encontró a al Jefe dentro de su vehículo, afuera del bar, malherido, no vio a Valeria por ninguna parte y, mientras le curaba las heridas con las nanos de la GIN, él le contó lo que había ocurrido con ellos. Tras el relato, le pidió que se quedara ahí, hasta que sus heridas terminar de sanar. Con esa seguridad, fue a ocuparse del segundo infiltrado en la jefatura, Ailen. Que no podía ser otra, porque solo a ella, Damián le había comunicado, lo que iban a hacer. La buscó, vio el mensaje y la encontró en su casa, en la urbanización Etis, bajo animación suspendida. Era alimentada con suero y tenía tubos para sus desechos. Se encontraba inducida en un profundo sueño por medio de una máquina cuya función, claramente, era la de trasmitir sus recuerdos al robot suplantador que usurpó su lugar para que nadie pensara que ésta era una espía al servicio de los Selknams. Llamó a los paramédicos para que se ocuparan de ella, no sin antes desmantelar la trampa que estaba ahí colocada, y se fué a buscar a Valeria. No le quedó más opción que ir a la dirección que le había dado el sujeto que le llamó. Sobrevoló los almacenes Camilos y, con sus escáneres, pudo ver que dentro del depósito 51 había unas instalaciones subterráneas. Entró al almacén y, cuando se encontraba parado en una plataforma, esta bajó automáticamente hasta llevarlo ahí; a la vez escuchó una voz metálica que provenía de las paredes:

—Me alegra que por fin llegaras, Kein. En caso de que te lo estés preguntando, sí tenemos a tu novia. Mira.

Le proyectaron una PV en la que vio a Valeria desmayada, sentada en una silla de metal y sujetada por grilletes que le impedían moverse del asiento. Eso lo alivió, ella estaba con vida y sin estar lastimada, por lo que podía ver.

—No te preocupes, estará a salvo siempre y cuando no te pases de listo. Ahora, los últimos de mis subordinados te llevarán ante ella.

Sin tener más opciones, los siguió; además, ya no se encontraba detenido por la atracción magnética del suelo que le impedía moverse con libertad.

***

Valeria volvió en sí y se dio cuenta de que estaba sentada en una silla de metal, atornillada al piso dentro de la habitación en la que se encontraba retenida, sin la posibilidad de moverse al estar sujeta por grilletes que apresaban sus extremidades y que la mantenían sujetada al asiento; pero algo la escarapeló, se encontraba bajo la atenta mirada de un individuo enmascarado vestido con ropa de científico. Éste se le acercó…

—Vaya, ya era hora de que despertaras. ¿Dormiste bien?

—¿Dónde estoy? ¿Quién es usted? ¡¿Y qué les han hecho a Kein y a mi padre?! ¡Respóndame!

—Ah, así que quieres ir directo al grano, ¿no? Bueno, yo soy Xalpen, un Howenh, uno de los jefes de los individuos a quienes conoces como los shoorts, el que dió la orden para que te trajeran aquí, a nuestra base subterránea en los almacenes de Camilos. En cuanto a tu padre, está vivo, aunque tuvimos que dispararle en las piernas con balas paralizantes para asegurarnos que no te siguiera —lo miró con odio— y en lo que respecta a tu novio, ese pishtaco, ha sobrevivido a todas las trampas que le hemos hecho. Y muy pronto, si en verdad le importas, vendrá hasta aquí; si no, te quedarás y serás mi nuevo juguete.

—¡Vendrá! ¡Kein vendrá! ¡Vendrá y los...!

—¿Y qué? No puedes decir: y nos matará a todos. ¿O qué esperas? ¿Qué venga y nos someta? ¿Para que luego nos arresten y nos enjuicien según la ley? ¿Realmente confías tanto en ese sistema al que perteneces? Pues déjame decirte algo: si supieras la verdad detrás de la muerte de tu auténtico padre hace tiempo que hubieras dejado de ser policía, es más, ni siquiera estarías aquí.

—¿Qué?

—¿Quieres saberlo? Muy bien. Como te habrán contado, el anterior jefe del CPNP era un hombre corrupto al igual que varios de sus oficiales y, entre ellos, estaban tus cuidadores.

—¡Eso no es cierto!

—Claro que lo es y déjame terminar. Verás tu padre era un hombre ambicioso y quería que tanto él como su compañero subieran de rango, junto con un considerable aumento de sueldo. Pero el jefe no lo consintió y decidieron chantajearlo al juntar las evidencias que probaban la conexión que tenía con Medardo, limpiando claro las suyas. Mas no contaron que serían descubiertos y uno de ellos moriría para que sirviera de ejemplo a los demás. Pero, claro, ese hampón no pensó que Damián buscaría venganza y que, siguiendo las instrucciones que le dejo tu padre en caso que algo malo le ocurriera, daría con la copia de las pruebas que tenías en tu gema. De haberlo imaginado también hubiera ordenado que lo mataran.

Valeria se quedó sin habla

—En fin, ya sabes el resto de la historia. Pero lo que no sabes es que tanto Damián, Medardo y ese corrupto hicieron un pacto en secreto durante el juicio: él se echaría toda la culpa a cambio de que su familia fuera protegida y mantenida por el hampón que le permitiría a tu padre adoptivo ser el nuevo jefe si se volvía su nuevo perrito faldero y aceptó, con la condición de que no te hicieran daño. Y aquí estamos.

—Eso no puede…

—¿Quieres pruebas? Ya debes de saber que Medardo trabaja, o mejor dicho, trabajaba para nosotros, ahora debe estar muerto, pero justo por eso fuimos lo suficientemente precavidos como para poner una mini cámara espía oculta en su oficina y en ella tuvo una reunión muy interesante, mira —le proyectó un video en donde se veía a Damián reuniéndose con Medardo hablando sobre la droga Enzo. Conversando sobre los orígenes del narcotico y todo lo relacionado con ella. Dándole la orden de mantenerse al margen y que siguiera sus instrucciones al pie de la letra— ¿Qué opinas? ¿Es suficiente prueba para tí? Y, por cierto, si sabemos toda la historia es porque Medardo nos la contó, con lujo de detalles, cuando lo reclutamos y le pedimos información sobre el jefe de policía.

—Entonces… —comenzó a decir Valeria sintiendo como el mundo y todo en lo que creía se despedazaba—  ...Damián también estaba con…

—Sí, él tambien trabajaba para nosotros. Aunque no sabia ni los detalles o lo que iba a ocurrir, solo lo necesario para asegurarnos que la policía no fuera un problema. Pero aun así decidimos vigilarle. Y para eso usamos a su amante: Ailen. 

—¿Ailen?

—Así es. A ella la reemplazamos con un robot que los ha estado espiando desde hace meses, y eso ha sido muy fácil sobre todo gracias a que la verdadera tiene una relación en secreto con tu padre. Comveniente, ¿no? Pero no te preocupes, la auténtica está viva, en animación suspendida, en su hogar. Y, por cierto, Ailen también sabía la historia, ellos se comparten todo, y es igual de corrupta que Damián. Es decir, no le fue muy difícil llegar a ser subjefa de la policía. Para eso se necesitan unos cuantos años y ella lo logró en unos cuantos meses.

—Pero no entiendo… —dijo Valeria al borde del llanto— …si todo eso es cierto, ¿por qué el…?

—¿Aparentaba estar haciendo hasta lo imposible para hacer caer al hampón? Muy sencillo, porque eso era una cortina de humo. La verdad solo fingía estar haciéndolo cuando en realidad le cubría las espaldas. Porque, piénsalo, tras todos esos años de arduo trabajo, ¿por qué no estaba ya tras las rejas? Y debes de saber que desde que comenzó todo este asunto te ha estado engañando. Nunca hubo una investigación real o seria sobre los indigentes desaparecidos. Al fin de cuentas aquello estaba relacionado con la droga Enzo. Pero debes de saber algo, sin importar que, él siempre a buscado tu bienestar, por eso te noqueo. Queria llevarte a casa y él mismo lidiar con mis hombres. Algo que sin duda te haría enojar, claro. Pero hecho con las mejores intenciones. Lo cual está bien para ti, prueba que no es tan mala persona después de todo, no obstante, nada de eso cambia el hecho de que te ha estado engañando durante todos estos años, haciéndote creer en un sistema que tristemente es ineficiente en muchos casos y que se corrompe con mucha facilidad.

Valeria cerró y abrió los ojos dejando que las lágrimas se le escurrieran por las mejillas.

—Venga, no llores… —la tomó de la barbilla— …, eres demasiado hermosa para ello y no me extraña que le gustes tanto ese AST. Por no decir que tienes un cuerpo perfecto. Es casi una lástima que tengas que morir junto con él. ¡Que se le va a ser! Ahora escucha, no te traje aquí para tener una pequeña charla, sino para que mates a ese novio tuyo en caso de que todo lo demás falle.

—¡Yo nunca haría algo así!

—Eso ya lo veremos —le pusó la palma de la mano en la boca a la fuerza y Valeria se vió obligada tomar algún tipo de sustancia al introducirle un tubo que penetró hasta su garganta—. Con estas nanomáquinas seguirás mis instrucciones al pie de la letra, ya que irán directamente hacia tu cerebro para reprogramarlo. —Luego le puso la mano en la cabeza y, por medio de la conexión inalámbrica, las activó y ella sintió cómo éstas se apoderaban de su cerebro. Trató de luchar, con todas sus fuerzas, pero era inútil; su mente se nubló y en ella brotó el irresistible deseo de seguir las instrucciones de ese hombre, sin importarle cuáles fueran—. Vaya, sí que tienes una gran fuerza de voluntad, ¿verdad? Pero eso no importa, no puedes resistirte a mis nanos. Ahora, ¿matarás al pishtaco?, ¿asesinarás a Kein?

—Sí, lo haré —respondió, con los ojos en blanco y una voz sin vida. Ya no era ella, si no una prisionera obligada a seguir las ordenes del carcelero.

—Bien, con eso será suficiente —le dijo Xalpen, retirándose—. Ah, por cierto, no trates de comunicarte con nadie del exterior o intentes escapar de esas ataduras, ¿de acuerdo? Solo relájate y ponte a pensar en la mejor manera de cómo matarlo. Y recuerda que la sorpresa y la seducción son buenas armas para lograrlo.

***

—¿Quién era la persona que me hablaba por medio de la pantalla? —le preguntó a Pawus, que se encontraba al frente. Sanu lo seguía, caminando detrás de él.

—Era Xalpen, uno de nuestros jefes Howenh.

—¿Howenh? ¿No es shoort?

—Así es como nosotros, los subordinados, somos llamados —le respondió Sanu—. En cambio nuestros jefes se llaman Howenh. Y el nombre completo de la organización es Selknam.

—¿Y Xalpen es uno de estos Howenhs?

—Sí —le contestó Pawus—, y muy pronto lo conocerás.

Caminaron hacia una gran puerta de metal que se abrió a su paso, cerrándose al pasar a una enorme sala que tenía una ventana en el segundo piso. Al otro lado del cristal, Kein vió a un hombre enmascarado, pero lo que realmente llamó su atención fue ver a Valeria tal y como la vió en la pantalla virtual que le mostraron, mirándolo con gran anhelo en el rostro. Hubiera ido hacia ella de no haber sido por sus dos acompañantes que lo detuvieron. Tranquilízate, Kein —le dijo el enmascarado, que supuso que era Xalpen—. Tu amada está a salvo, de momento, y te daré la oportunidad de rescatarla si logras vencer a mis muchachos. —Tronó sus dedos y la pared que estaba detrás de Valeria se abrió, revelando una gran cantidad de cápsulas de cristal, paradas y alineadas hacia arriba. Estas contenían, en cada una de ellas, un humanoide de color oscuro y ojos blancos, completamente inmóvil—. Déjame decirte que éstos son la versión definitiva y que no tienen nada que ver con los que usamos en los metros o con los que peleaste en el hospital, que eran simples prototipos. Ellos son mucho más rápidos, más fuertes y, sobre todo, más resistentes que los anteriores; su piel es tan dura como una GIN. —Las cápsulas se abrieron y de estas emergieron los mutantes que se movían y pronunciaban sonidos salvajes. Avanzaron sin tocar a Valeria para luego detenerse sin dejar de mirarlo—. ¡Pawus, Sanu, prepárense!

Los dos se pusieron sus NAR de color rojo y se alejaron de Kein, quien, al ver a las criaturas corriendo a su encuentro, les disparó a sus pies con balas explosivas para mantenerlas a raya. Se agrietó el piso de metal y así logró detenerlas durante un momento; inmediatamente les lanzó un relámpago que chocó contra uno de los humanoides que no se vio afectado por el ataque y no lo trasmitió a los demás, como él esperaba que ocurriera.

—Eso no te servirá de nada, Kein —le explicó Xalpen—. Una de las características de mis muchachos es que son resistentes a cualquier elemento, especialmente la electricidad. No se ven afectados por esta y no la trasmiten. Ahora, dime: ¿qué vas a hacer? —No le fue muy difícil llegar a una solución: primero, por medio de su pie, hizo que salieran un puñado de relámpagos que viajaron por el suelo hasta llegar a Valeria y, una vez ahí, formaron un campo de fuerza circular eléctrico alrededor de ella que se encargaría de protegerla. Con eso resuelto, disparó al aire balas especiales que, al estallar, soltaron algo parecido a la escarcha sobre los humanoides—. ¿Qué estás haciendo? Acaso… —le disparó una bala normal a una de las criaturas que cayó muerta por recibir el disparo justo en la cabeza. Lo que significaba que su plan había funcionado. En efecto, tenían una piel tan dura como las de las GIN, pero las gemas poseían nanomáquinas que les permitían aflojarse para adaptase a la estructura ósea de sus usuarios. En pocas palabras, lo único que necesitaba hacer era bañar a las criaturas con nanos que les suavizaran el cuerpo, eso era todo (no eran tan duros como afirmaba Xalpen)— …carajo. ¡Mátenlo!

Una vez más, los humanoides corrieron hacia él con toda la intención de atacarlo, pero era muy tarde. Él, dando un gran salto, se elevó sobre las criaturas, pasándolas a todas, dio una voltereta en el aire, llego al techo boca abajo, se impulsó con las piernas, volvió a hacer otra pirueta, cayendo de espaldas frente a Valeria, creo una súper ametralladora y despedazó a todos los mutantes mediante las balas de ésta. Sin que Valeria saliera herida gracias al campo de protección y al no estar en la línea de fuego. Fue hacia ella, tras deshacerse del campo y del arma, para liberarla de los grilletes que la aprisionaban contra la silla y ponerla a salvo, ante las miradas de todos los presentes, que no hicieron nada para detenerlo.

***

«Fue más rápido de lo que había previsto», pensó Dalos, que miraba cómo Kein tomaba a Valeria en brazos y le hablaba, tratando de averiguar si no estaba lastimada. Ella le abrazaba con fuerza, dándole las gracias por todo lo que había hecho. Mas él se disculpaba por haber cometido tantos errores.

***

—Bravo, Kein, bravo —le dijo Xalpen, aplaudiéndolo—, pero espero que no creas que eso es todo lo que tengo preparado para ti. —Tronó los dedos—. Mira hacia arriba. —Pudo ver cómo de un compartimento del techo salía una esfera blanca que estaba sujeta a una aguja triangular con cuatro agujeros oscuros—. Permíteme presentarte mi creación máxima: el SENCE. —Los orificios de la bola empezaron a absorber la sangre y los restos de los humanoides tomaron forma, volumen, y comenzaron a crecer—. No perderé mi tiempo explicándote al detalle cómo funciona esta preciosidad, solo te diré que absorbe las nanos y la materia de los humanoides para formar un ser a mi elección. ¿Y adivina a quién voy a crear? —Se formó una silueta humanoide que se desprendió de la aguja y que, tras caer de rodillas al suelo, se paró para transformarse en un individuo con una armadura blanca que era exactamente igual a la suya—. A nadie más que a ti. Y debes saber que esta obra de arte, a la que llamo Fiura, está formada por la unión de todas las estructuras corporales de los humanoides que mataste, más los datos que obtuve de tus batallas, por lo que es mil veces más fuerte, ágil y resistente que todos ustedes juntos. ¿Y bien? ¿Qué dices? ¿Te crees capaz de vencer a mi muchacho, que hasta puede autoregenerarse? —Su gemelo creó otra espada-sierra que era idéntica a la suya, excepto en el color—. Averigüémoslo.

Fiura corrió hacia Kein y él hizo lo mismo, pidió a Valeria que se quedara ahí (protegiéndola del mismo modo que hizo la última vez). Se dio inicio a una pelea muy pareja, Kein lograba herir a la copia suya pero las lesiones de esta sanaban muy rápido por las nanomáquinas que poseía. Lo que lo convertían en un adversario muy difícil, por no decir imposible de vencer.

—¿Qué te parece la autoregeneración de mi nueva mascota? ¿No es en verdad extraordinaria?

La pelea se hizo cada vez más intensa y Kein se dio cuenta de que, a ese paso, iba a perderla, no solo por la autoregeneración de esa cosa, sino porque en verdad estaba muy cansado. Mostró, cuando ambos estrellaron sus armas y se alejaron, claros signos de fatiga, mientras que Fiura no. Tenía que pensar en algo rápido o todo estaría perdido y, al recordar que esa cosa estaba hecha de nanos se le ocurrió una idea muy arriesgada, pero que valía la pena el intento. Dejó que Fiura le atravesara y él le agarro el arma, sosteniéndola durante unos segundos para luego soltarla y arrodillarse.

—¡Ja! Has perdido, Kein. Fiura, termina ya con él.

La copia alzó la espada para darle el golpe de gracia, pero se detuvo bruscamente y comenzó a convulsionar con mucha fuerza.

—¿Qué diablos está ocurriendo?

El cuerpo de Fiura empezó a derretirse en un mar de sangre e intestinos, hasta desaparecer sin dejar rastro.

—No perderé mi tiempo para explicarte todos los detalles —dijo Kein poniéndose de pie con la herida sanándose—, pero usé las nanomáquinas de mi sangre, que estaban en la espada de esa copia mía, para configurarlas y hacer que atacaran su cuerpo, destruyéndolo en el proceso. Dejé que me atravesara a propósito.

—¡¿Qué?! ¡Eso es imposible!

—No para mí —dijo el AST, que se dio la vuelta e hizo que su arma se convirtiera en una lanza cuya punta perforadora giró en círculos y, una vez lanzada hacia la ventana, la atravesó y se clavó en el techo de la habitación, estallando en un millón de proyectiles de goma que noquearon a Xalpen y a los que estaban ahí junto con él, para luego fijarse en los shoorts restantes—. Ahora sólo faltan ustedes dos.

Hizo que de sus pies emergieran púas que atravesaron el suelo y de estas salieron otras y otras que se clavaron en los cables que estaban dentro del piso hasta que chocaron con diferentes fuentes de energía eléctrica, cuya energía le fue retrasmitida por medio de las piernas. Los dos shoorts fueron contra él, pero al estar absorbiendo la energía de la base pudo lanzarles a ambos dos rayos eléctricos con forma de colibrí que les impactó justo en la GIN, lanzándolos contra los muros, y Kein los estuvo electrocutando hasta que destruyó las gemas de los dos. Los pechos de ambos terroristas explotaron.

—Valeria, por favor espérame ahí y no te muevas —le pidió Kein, antes de saltar y entrar en la habitación del segundo piso. Allí no había nada ni nadie, salvo Xalpen que yacía tirado en el suelo, sin moverse. Se le acercó, le quitó la máscara. Se sorprendió al encontrarse con el rostro de un maniquí.

—¿De verdad creíste que iba a ser tan fácil? —dijo el maniquí, abriendo la cabeza y revelando un contador que iba hacia atrás—. ¿Realmente pensaste que jugaría mi última carta estando presente?

Corrió hacia el campo de fuerza, entró, abrazó a Valeria y creó una esfera que los envolvió, protegiéndolos del estallido de toda la base de los selknams.

—¿Qué… qué ha pasado? —le pregunto Valeria cuando dejaron de moverse.

—La base ha estallado —le explicó, sin dejar de abrazarla—, pero pude protegernos de la explosión con esta esfera que creé. ¿Te encuentras bien, Valeria?

—Sí, creo que sí. Pero…espera un momento —se sonrojo al verlo y sentirlo sin ropa—. ¿Por qué estás…? ¿Por qué estamos desnudos?

—Lo siento, es un efecto colateral al crear esta esfera. —Se excusó, igualmente sonrojado—. Las nanos de mi gema son expulsadas y, al hacerlo, empujan incluso a las que no me pertenecen, para protegerme, y por eso es que estamos desnudos. Valeria, yo… —sin previo aviso, ella lo abrazó tomándolo por sorpresa— …, ¿estás…?

—Abrázame —respondió ella abrazándolo más fuerte que antes con lágrimas en los ojos—. Solo abrázame por favor, y ya no te disculpes.  No tienes por qué, nada de esto es tu culpa. Yo le dije a ese Howenh, de nombre Xalpen, que vendrías a rescatarme y lo hiciste. Viniste por mí y por eso te estoy agradecida. Gracias Kein, gracias por salvarme.

—Aun así, Valeria, lo siento —dijo abrazándola igualmente—. Tuve que ser más cuidadoso y estar más atento a lo que estaba pasando.

—Todos cometemos errores, nadie es perfecto —concluyó ella. En secreto, creó un cuchillo a espaldas de Kein—. Yo sé que tú nunca...

No pudo terminar la frase porque Kein, al percatarse de lo que hacía, se la quitó de encima para tomarla de la barbilla y mirarla directamente a los ojos, así se dio cuenta de que los tenía vacíos. Mediante sus escáneres, supo que Valeria estaba bajo el control de ciertas nanomáquinas invasoras, colocadas en su cerebro; unas que Xalpen debió haberlas introducido y, si quería que volviera a la normalidad, tenía que desprogramarlas. Con este fin, mirándola a los ojos, uso la GIN para conectarse inalámbricamente con las nanos que la controlaban y las desactivo volviéndola a la normalidad.

—¿Qué… qué ha pasado? —quiso saber ella al dejar de resistírsele. Ahora estaba sentada en el suave suelo de la esfera—. ¿Cómo llegue aquí? Lo último que recuero es que un tal Xalpen me suministros unas nanos y…

—Estuviste bajo el control de unas nanomáquinas que te suministró uno de los jefes de los shoorts, un Howenh, pero use mi GIN para desprogramarte. ¿Cómo te sientes?

—Algo mareada, pero bien. Yo… —lo vio percatándose de algo muy importante—…, ¡Kein! Damián, mi padre, y Ailen, ¿ellos…? ¿ellos están…?

—No te preocupes, Valeria —dijo Kein tranquilizándola—. Ellos se encuentran bien y, conociendo a tu padre, debe de estar afuera de los almacenes, esperándonos, junto con más de la mitad de la fuerza de la policía del Cusco.

—Kein… —lo miró a los ojos— …gracias —Se volvieron a abrazar y luego ella miró el lugar—. ¿Dónde estamos?

—Dentro de la esfera que he creado… —y le volvió a explicar todo el asunto.

—Ya veo… ¿Crees que puedas contarme lo que pasó durante mi secuestro y mientras no era consciente de mí misma?

—Claro.

Le relató lo acontecido, desde la pelea con los hampones hasta la lucha contra su doble y los dos últimos shoorts a los que venció sin más, culminando en la situación en la que se encontraban ahora.

—Conque eso fue lo que pasó… —dijo Valeria, apoyando su espalda contra la del AST, al igual que él— …Kein hay algo que debes de saber, mi padre, él… él me traicionó.

—¿Cómo?

—Verás él… —le relató todo lo que le dijo y le mostró el Howenh, acurrucada en si misma— …me ha engañado todo este tiempo. Todo lo que me dijo es mentira. Y resulta que nada en lo que yo creía era cierto, ¿Qué crees que debería de hacer?

—Creo que debes de seguir tu propio camino, sin olvidar que pese a que él hizo muchas cosas malas tan bien realizó buenas, como cuidarte y protegerte. Y que nunca debes de creer que el mundo es blanco y negro. Sino gris, al igual que nosotros los seres humanos. Nadie es complemente bueno y nadie es completamente malo. Es así de simple.

—Sí, tienes razón. —Sonrió, ya sintiéndose mejor— Es así de simple. Sabes en esta oscuridad no puedo ver absolutamente nada, ¿Puedes mostrarme el exterior?

—Te lo mostraré.

La esfera se volvió transparente y le enseñó un lugar en ruinas, completamente en llamas.

—Esto es horrible, quiero irme de aquí. —dijo Valeria acurrucándose en Kein—. ¿Crees que…?

—Sí, vámonos de aquí. —contestó el AST que la tomó en brazos para ponerse de pie— Te llevare a un mejor lugar. Fuera de este infierno.

—¿A dónde?

—Junto a tu padre.

***

Los bomberos y la policía se encontraban afuera de los almacenes Camilos, tratando unos de apagar y otros de controlar el caos ocasionado por el incendio del depósito número 51 que estaba siendo consumido por el fuego tras explotar sin razón aparente. Felizmente nadie, del exterior, había resultado herido, pero era el interior lo que preocupaba a los equipos de rescate. Siempre, aunque el lugar pareciera desierto, había la posibilidad de que alguien estuviera dentro de un siniestro y por ello tenían que darse prisa, por no decir que el fuego podía expandirse y quemar los otros establecimientos. Por ello los bomberos trabajaban lo más rápido que podían. En cuanto a la policía, estaba ahí para mantener las cosas en orden y, una vez apagado el incendio, descubrir que lo provocó. Razón por la que esperaban pacientemente que los equipos de rescate terminaran con su labor. Pero no tuvieron que aguardar demasiado para saber lo ocurrido ahí dentro. Porqué del fuego y la destrucción, salió una esfera oscura de la que salieron los únicos sobrevivientes de aquella explosión: una policía y un AST, que fueron recibidos por el jefe de los mismos con abrazos y besos. El cual tras visitar a la subjefa de ellos en el hospital y cerciorarse que estaba bien, fue ahí con varios de ellos. Habiendo recibido el comunicado del agente de TRONES que les conto todo lo ocurrido ahí dentro. Dejando perplejo a más de uno.

***

—Kein, ¿Qué pasara ahora conmigo? —le pregunto Valeria estando los dos desnudos sobre la cama de la habitación que le correspondía tras regresar al departamento luego de terminar con todos los asuntos que tenían por hacer. Y que el AST la amara hasta hacerle olvidar las malas experiencias que habían ocurrido recientemente—. ¿Me quedaré con las nanos que me suministró el jefe de los terroristas para siempre?

—No, voy a usar mi GIN para sacarte las nanos que te estaban controlando.

—¿Y cómo me las vas a sacar?

—De esta forma, mira.

Creó una daga y se hizo una herida en la lengua. Sangró.

—¿Qué haces? —pregunto Valeria, que lo miró sorprendida. Kein, sin más, le dio un beso intenso, que la obligó a tragarse su sangre—. ¿Por qué me has hecho beber tu sangre?

—Ya verás… —por medio de la GIN, dio la orden a las nanomáquinas que introdujo dentro de Valeria y ella se quedó asombrada al ver como de su piel salían lo que parecían ser copos de nieve oscuros que flotaban y que se quedaban suspendidos en el aire—. He ordenado a las nanos que te suministré por medio de mi sangre que apresaran a las de Xalpen y que las sacaran por los poros de tu piel. Esto que ves es el resultado de ello. Cada uno de estos copos es una de mis nanomáquinas y en cada una de ellas está almacenada una de las nanos que te pasó ese Howenh. —Extendió la mano y todos los copos de nieve se juntaron hasta formar una bola oscura que agarró—. Y no te preocupes, te aseguro que no ha quedado ni una sola de esas nanos dentro de ti.

—Nunca me hubiera imaginado que la sangre de un AST podía hacer algo así… es decir… una vez me contaron que ésta era capaz de rejuvenecer y sanar hasta el cuerpo más dañado y deteriorado, pero esto... ¿crees que las nanos de Xalpen nos serán de ayuda?

—Sinceramente lo dudo —le contestó tirando la bola al suelo de la alcoba—. ¿Continuamos?

—Claro, pero, ¿puedo pedirte algo?

—¿Qué cosa?

—Muéstrame tu verdadero rostro.

Le miro un poco confundido.

—No te equivoques, amo a Kein, pero él es una máscara que oculta a su yo real, que es Dylan, y fue de ese niño de quien me enamoré al principio; por eso quiero verlo por lo menos una vez más.

—Entiendo.

El rostro del agente cambió al de un joven de cabello anaranjado y ojos amarillos que fue observado fijamente por una Valeria que no dejaba de sonreír.

—Él se equivocó.

—¿Quien?

—Talen, ¿Recuerdas lo que te dijo? Acerca de tus ojos.

—¿Mis ojos? —pregunto Kein poniéndose la mano en la cara.

—Sí, él dijo que siempre tendrías la mirada de un muerto en ellos. Pero ahora están llenos de vida. Lo que significa que has vuelto a ser el mismo de antes. Y eso no podría hacerme más feliz.

—Pero eso no hubiera sido posible sin tu ayuda, Valeria. Gracias por eso y por todo.

—Soy yo quien debería de darte las gracias a ti, pero…

—¿Si, Valeria?

—Lo siento, intenté matarte, ¿verdad?

—No te preocupes por eso, no eras consiente de tus acciones; además, igual no podías dañarme. Gracias a las nanomáquinas que me proporciona la GIN, puedo endurecer mi piel y hacerla tan fuerte como el acero. E incluso éstas, si el daño no es muy grande, pueden revivirme.

—Aun así, lo siento.

—Ya no pienses más en eso.

—¿Estarás conmigo hasta el final? ¿Nunca me abandonaras? ¿Jamás me dirás adiós?

—Eso no pasará, no lo dudes.

—Abrázame entonces y no me sueltes.

Lo hizo y no pararon durante toda la noche.

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