QUIMERAS VISIONARIAS — Primera Parte — Epílogo (Prototipo):Asunto de confianza


— …poco tiempo después, los dos se fueron a TRONES y Valeria, al abrir los ojos y ver la triste realidad, comenzó con el entrenamiento para ser una AST, pues ya no creía más en el sistema. Kein volvió al frente para seguir luchando y la guerra continuó, pero esa historia la contaré otro día —dijo Dika, dejando muy impresionados a Rayen y a una I.A. que no paró de grabar todo lo dicho por la misma—. Por hoy ha sido suficiente. Ya puedes irte Hiroi. Nos vemos más tarde.

—De acuerdo. —dijo la I.A. al notar el cansancio en la científica—. ¿Aun irás a las pruebas?

—Ahí, estaré.

Hiroi se fue dejándolos a solas, tal y como ella deseaba. Al saber que, por lo contado, habría asuntos que discutir con el general que claramente tenía algo molestándole.

—No tenía ni idea del pasado de Kein —dijo el general muy pensativo—. ¿Cómo debería de hablarle ahora?

—Como siempre, lo último que él quisiera es que la gente sintiera pena por él. Además, se vengó del responsable y tiene a alguien en su vida. Deberías… no… deberíamos estar felices por cómo le ha ido ¿no lo crees?

—Sí, tienes razón. A todo esto, yo tampoco sabía de la traición del ministro de defensa, hasta ahora.

—Bueno, ahora ya lo sabes. —El general la miró fijamente—. Vamos, Rayen, no te molestes; esto era un asunto extremadamente delicado y solo personas de muy alta confianza podían saberlo… y como tú eres una de ellas te cuento esto y todo lo demás.

—Está bien, pero yo, siendo un general, manejo información clasificada casi todos los días y no la divulgo. Así que no puedo evitar molestarme cuando en vez de informarme se lo dicen a dos policías que tiene un romance en secreto y que encima son corruptos. Es decir… ¿en serio?

—Lo sé, pero comprende por favor que tanto Damián como Ailen tenían el derecho de saberlo y que guardarán el secreto con sus vidas. Nunca lo divulgarán.

—¿Y cómo pueden estar tan seguros?

—Porque no son idiotas y saben lo que les ocurriría si lo hacen. —Rayen aún se veía algo fastidiado, por lo que Dika pensó en algo—. Mira, tienes razón, ¿de acuerdo? Esto te lo tuvimos que decir, pero si no se hizo no fue porque no fueras de confianza, sino porque Naira creyó que tenías que concentrarte solo en ganar la guerra y en nada más, fue solo por eso. A la larga te ibas a enterar y ya te estás enterando de la mejor manera, más no se puede hacer. Si quieres una disculpa, te las ofrezco, de mi parte y de ella.

—Ah… está bien —dijo Rayen suspirando con resignación—. Pero no me ocultes nada más.

—Ni lo haré ni pienso hacerlo —contestó ella terminado de tomar el café de la taza—. Ese fue nuestro arreglo, ¿no?

—Sí, y no lo has cumplido del todo —señaló el general.

—Entonces… —dijo Dika acercándose a Rayen para besarle— …debería compensarte por mi falla y tu deberías castigarme por ella.

—Sabes, tienes razón —contestó el general sonriendo. La abrazó y la llevó de vuelta a la cama, entre besos y caricias. Ninguno de los dos fue a trabajar ese día, que fue muy hermoso para los dos. Deseándo que esa hermosura permaneciera por siempre, aún sabiendo que eso no pasaría. Tiempo después, pensó en todo lo que había tenido que sacrificar y que sacrificaría para lograr la meta que se propuso el día que recibió la GIN primaria: la titánica tarea de salvar tanto el futuro como el pasado de la raza humana. Una misión que solo ella y los suyos podían lograr. Nadie más.

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