QUIMERAS VISIONARIAS — Primera Parte — Capítulo 8 (Prototipo): Trampas insospechadas

 

Damián estaba muy ocupado lidiando con los reporteros y civiles que se habían acercado a la zona donde el terrorista había sucumbido. Ahí podrían hablar con los chicos sobre el caso, que al parecer estaba relacionado con otro sobre pordioseros que desaparecían sin dejar rastro. Mientras sus hombres terminaban de poner las vallas de seguridad, pensó que, si eso era cierto, estaban lidiando con algo muchísimo más grande de lo que creían.

***

Había pasado una hora desde el enfrentamiento con el shoort y los dos estaban sentados en las escaleras de la catedral conversando sobre lo sucedido.

—No puedo creer lo que has hecho —dijo Valeria, pellizcándole el cachete con fuerza—, otra vez has ido tú solo a ocuparte de la situación, y otra vez…

—Pero soy un Pishtaco y… —ella lo apresó con más impulso que antes.

—¡Eso ya lo sé! ¡Sé lo que eres y sé que es tu deber, pero aun así…! —Dejó de pellizcarlo y suspiró—. ¿Es que todos los Pishtacos son así de imprudentes o solo eres tú?

—Valeria…

—No, Kein. Está bien. Lo entiendo. Sé que es una tontería pedirte que no tomes estos riesgos porque, al fin de cuentas, es tu deber hacerlo sin poner en peligro las vidas de los demás. Sé que para eso existen los agentes de TRONES, después de todo. Pero, quiero que nunca olvides que si eres así de fuerte, es solo gracias a las nanos que controlas por medio de esa GIN roja que tienes, ¿me lo prometes?

—Te lo prometo.

—Bien, y otra cosa más, quisiera hacerte una pregunta: ¿como te sientes respecto a lo ocurrido en el hospital?

—¿Que cómo me siento?

—Bueno, por fin te vengaste del hombre que mató a tu familia. Me gustaría saber, ¿cómo te encuentras? ¿Te sientes bien?

—Me siento en paz, libre y a la vez cansado, por todo lo que ha pasado. Pero, en resumidas cuentas me siento bien, simplemente bien.

—¿En serio? Por qué, cuando nos reencontramos y te ví, noté que tus ojos estaban algo rojos. ¿No será que lloraste?

—La verdad… sí. —confirmo finalmente— Estaba muy estresado por todo lo ocurrido y no pude evitarlo. Lo siento.

—¿Por qué lo sientes? Es normal llorar para mitigar las penas, hubiera sido peor que te lo guardaras. No es razón para sentirse avergonzado. ¿Por qué no dijiste nada?

—Es que… ya sabes… soy un AST y se espera que las personas como yo seamos… máquinas de matar sin sentimientos. Esa es la razón.

—Disculpa, pero eso es una tontería y si no tuvieras emociones no estaría aquí hablando contigo—tomó la mano de Kein y él hizo lo mismo—. Por cierto, gracias por salvarme la vida. —le besó en los labios— Creo que ya es hora de que te cuente la relación que hay entre estos dos casos…

***

—Y eso sería todo —dijo Valeria, explicándole que Idonia era un bar de mala muerte en el que se reunían muchos de los criminales al servicio de Medardo, incluido también el dueño del local, al que consideraban un Padrino, peruano, de la vida real, que hasta ahora evadía ir a prisión por falta de evidencias— ¿Qué piensas de todo esto?

—Pienso que debemos darnos prisa y encontrar a esos indigentes antes de que los shoorts borren sus huellas, y para eso tendremos que abrir su trampa.

—¿Trampa? ¿Crees que ese shoort te dijo eso para que cayeras en una trampa?

—Es lo más probable, yo hubiera hecho lo mismo. Si tengo razón, tendremos que ser más listos que ellos.

—¿Y qué piensas hacer?

—Creo que tendré que suplantar a uno de los distribuidores de esta droga y… —Se calló cuando escucharon unos pasos que se les aproximaban y vieron a Damián caminar hacia ellos.

—¿Y bien? ¿De qué están hablando? —les preguntó. Kein les contó su plan para infiltrarse en la organización de aquel hampón y descubrir la relación entre él y los shoorts—. Me comunicaré con Ailen y le pediré que me de los datos de los distribuidores. —Obtuvo la información y se la mostró en PV—. ¿A cuál eliges?

***

Un joven que trabajaba como traficante de drogas, volvía al bar Idonia tras haber recibido una llamada grupal de parte del subjefe de los mismos. Les pedían que, una vez que terminaran con la distribución del Enzo entre los mendigos, regresen a la taberna para darles una nueva versión que recién habían recibido. Como no estaba muy lejos, caminó hacia el bar por una calle casi desierta en la que pudo ver que un auto se estacionaba sin que nadie se bajara, pero no le dio importancia. Pasó al vehículo y las luces de los faroles se apagaron de pronto. Perdió la visión y, en la oscuridad, alguien se apodero de él, llevándolo fuera de la escena. Las luces volvieron y no estaba presente, lo que sorprendió a los transeúntes. Fue arrastrado a un callejón oscuro y el que le atacó, un joven rubio de ojos celestes solo un poco mayor que él, le tapó la boca con la mano para, con una fuerza extraordinaria, ponerlo contra la pared y conectarle a la fuerza su GIN con la suya usando un cable nanotecnológico de conexión. Para después ponerlo a dormir tras darle un contundente golpe en la barriga diciéndole: “No sabes la suerte que tienes”. Y fue puesto bajo la custodia de unos patrulleros que lo mantuvieron preso unas cuantas horas. Tiempo después se enteraría de lo ocurrido en el bar y optaría por salirse de esa vida. Sin llegar a saber nunca que si había sobrevivido a eso fue porque tanto el jefe de la policía como la hija del mismo no querían que el AST asesinara innecesariamente. Algo en lo que, si bien el agente no estaba de todo de acuerdo, respetaba el punto de vista de ambos.

***

Damián y Valeria estaban en el auto, observando cómo Kein, disfrazado del joven delincuente, entraba sin dificultades en el bar; siguiendo el plan previsto, se haría pasar por el traficante para luego, trasmitirles todo lo visto y oído ahí a través de la GIN. Tiempo en el que el padre aprovechó para decirle a la hija lo que pensaba sobre un asunto que le estaba molestando. 

—Valeria, aun pienso que no deberías de estar aquí.

—Papá ya hemos hablado de esto, y lo hemos discutido desde que salimos hacia la catedral. No voy a quedarme al margen por más peligroso que sea. Y es mi última palabra.

—Bien, pero recuerda, no te separes de ninguno de los dos por ninguna razón y…

—Sí, si las cosas se tornan muy peligrosas me iré y traeré apoyo. No lo he olvidado.

Pasaron unos minutos y recibieron una llamada del AST.

—Pongámoslo en altavoz.

***

Actuar como ese traficante no fue difícil y pudo sentarse sin problemas junto a los cuatro amigos del mismo. Conversó con ellos de tonterías sin sentido hasta que llegó el jefe de estos, quien era a su vez subordinado de otro más grande.

—Hola, chicos. Ya llegaron las nuevas muestras. Síganme.

Se levantaron y lo siguieron al patio del bar, momento en que llamó a sus compañeros para que vieran lo que estaba pasando. Al llegar, Kein vio un camión con el compartimento abierto, en él había maletines deportivos que debían de contener la nueva versión de la droga Enzo. Notando, a un hombre desconocido de cabello verde y ojos color violeta, que lo miró fijamente, junto al distribuidor principal ubicado al frente de todos ellos.

—Ya era hora de que llegaran. Vengan, entren y tomen sus muestras. —Todos entraron menos el desconocido junto a los distribuidores principales, que se quedaron afuera mientras que uno de ellos creaba un interruptor—. Lo siento, chicos, pero son órdenes de Medardo.

Presionó el botón y las puertas del camión se cerraron con la aparición, en todas las paredes del compartimento, de pequeños agujeros de los que salieron un montón de balas que los mataron a todos excepto a Kein que, a pesar de perder el conocimiento, escuchó a lo lejos el llamado de Valeria.

***

—¡Tenemos que ayudarle! —exclamó Valeria tratando de salir del auto, pero siendo detenida por Damián, quien le sujero del brazo.

—Lo siento, no puedo permitírtelo. —de la GIN del jefe de policía salió una descarga eléctrica que le hizo perder el conocimiento, dejándola inconciente y sin posibilidades de hacer nada— Espero que algún dia me perdones por lo que he tenido que hacer para protegerte.

—¿Todo bien por aquí? —preguntó una mujer de cabello azul verdoso y ojos marrones que Damián reconoció como Sanu, asomandoce para verlos por la ventana del conductor—. ¿Hiciste lo que se te pidió? ¿Esta inconciente?

—No despertara durante un buen rato.

—Perfecto, así será más fácil transportarla a la base.

—¿Trasportarla a la base? ¿Pero de que hablas?

—Nos las vamos a llevar para que sea usada como carnara para que el AST venga hacia nosotros.

—¡¿Qué?! ¡Eso no era parte del trato!

—Los términos han cambiado, ¿No es así, Pawus?

En eso Damián se fijo en otro individuo macizo de cabello verde y ojos color violeta que, sin mirameientos y usando la fuerza bruta, arrancó la puerta del copiloto para agarrar a Valeria, poniendola sobre su hombro.

—¡Deten…! ¡¡¡Ahhhh!!! —gritó de dolor al disparado en las piernas por Sanu—. ¡Hija de puta!

—Ten cuidado con tus palabras y con tus piernas. —le advirtió la Shoort con una sonrisa— Y no olvides decirle al novio de tu hija lo ocurrido si quieres verla de nuevo.

Se fueron, dejando a Damián solo con dolor y arrepentimiento.

***

Ambos distribuidores se subieron al camión y uno de ellos lo manejó de regreso al edificio Zures para deshacerse de los cadáveres que estaban en el compartimento de atrás, para lo que usarían el incinerador que había en el subterráneo oculto en el edificio. Al llegar, entraron por el estacionamiento, bajaron del camión y fueron recibidos por algunos miembros de la organización que iban a ayudarlos a deshacerse de los cuerpos; pero al abrir las puertas traseras del vehículo, fueron asesinados por lo que parecía ser un AST completamente enloquecido.

***

Se despertó y se dio cuenta de la penosa situación en la que se encontraba: las nanomáquinas dentro de él le habían salvado de una muerte segura. Muy enojado por haber caído en la trampa de los shoorts, comprometiendo la seguridad de sus compañeros, sin poder comunicarse con ellos. La señal estaba siendo bloqueada. No le fue difícil saber dónde estaba. Ni como habían descubierto sus movimientos. Cuando le abrieron las puertas del camión, mató a todos los hampones con una furia incontrolable. Luego, se propuso llegar hasta el líder de ellos y matar a quien se atreviera a intentar impedírselo. Sin verlo venir, todo se derrumbó y entendió, antes de que se viera envuelto en la más completa oscuridad, que había caído en la verdadera trampa de los shoorts.

***

La falsa Ailen recibió una llamada en la que le decían que ya había cumplido con su propósito y que era hora de que se autodestruyera. Sin salir de su oficina, presionó un botón oculto en su cuerpo y se desintegró sin dejar rastro. Pero dejando un mensaje, escrito en un PS, en el escritorio: “buscadme en casa”.

***

Yoisik, oculto en el tejado de un edificio que estaba frente a Zures, se sentía complacido de haber podido cumplir con la tarea que le había asignado Temáukel. Kwányip había cumplido con el papel que le correspondía dentro del plan y ya no era de utilidad (además no era bueno dejar cabos sueltos).

***

—¿Qué quiere decir con eso que ya no soy útil? —le preguntó Kwányip por teléfono al haver sido Yoisik quien le comunicó la noticia por aquel medio y no personalmente—. ¿Qué se supone que significa eso?

—Significa que usted ya no nos sirve, eso es todo. —le explico con calma el shoorts— Y por ello usted debe de desaparecer del mapa.

—¿Así? Pues buena suerte. Estoy rodeado de todo un ejército y mi cuarto es impenetrable. Necesitaran una bomba atómica para acabar conmigo.

—Felizmente, no necesitamos de una bomba atómica. Por favor mire hacia el edifico más próximo cerca de su ventana. —eso hizo y Yoisik le saludo mostrando un pequeño detonador— Adiós, fue un gusto conocerlo.

Presiono el botón y todas las bombas que puso en secreto, en cada una de las visitas que le hizo a Kwányip, explotaron derrumbando el edifico, llenado todo el ambiente de polvo, tierra y confusión.

***

Pensó en irse, pero sabía que no podía. Al menos antes tenía que cerciorarse que tanto el AST, que debía de estar en el edificio en el momento del derrumbe, como Kwányip, hubieran muerto. Sobre todo, el agente, ya que Xalpen quería experimentar si por medio de esas trampas era posible matar a uno de ellos. Mas no tuvo que esperar o hacer mucho para averiguarlo, porque vió salir, de los escombros de la edificación, a una gran esfera oscura que, elevándose por el aire, descendió en la azotea, en donde se desintegró dejando salir al AST.

—¿Dónde están? —le preguntó, creando una espada-sierra con un claro tono de ira en su voz. Más él, poniéndose una armadura rojiza y formando una larga espada tipo Zhan-ma-dao, no le contestó—. ¡Dime dónde están mis compañeros!

—No tengo nada que decirte.

—Bien, te mataré y luego los rastrearé. ¡Ponte en guardia!

Se preparó y, para que al AST no le fuera tan fácil, activó a sus dobles, que eran hologramas idénticos a él. Los cuales, uno a uno, trataron de atacar al agente que fácilmente pudo esquivarlos sin más. Por ello, después de verse repetidamente durante un buen rato, intentó que todos (junto con él) atacaran al mismo tiempo, creyendo que así lo lograría, pero solo fue Yoisik el que recibió, a una velocidad sobrehumana, cortes que terminaron por partirlo en pedazos y que se desparramaron por el suelo, llenándolo de sangre. No había contado con que la luna (que era muy intensa) reflejaría su sombra (cosa que no hizo con los hologramas). Aquello fue aprovechado por el AST que vió como sus restos se desintegraban junto con la GIN. Fue ahí cuando recibió una llamada confidencial de un desconocido.

—¿Quién es? ¿Y cómo obtuvo mi numero?

—Eres listo, seguro ya lo sabes. Soy la persona que tiene a tu amada y si la quieres de vuelta te aconsejo que vengas a esta dirección. —le mostro un mapa con el lugar a donde ir— Procura venir solo, porque, si no lo haces, tu chica servirá como alimento para mis mascotas.

—¡Espera…!

El desconocido corto la llamada. Dejándolo solo con una opción: seguirles el juego.

***

Xalpen, luego de conversar con el AST, al ver que la señal de Yoisik se había apagado, supo que muy pronto el AST que había matado a Sate, Atalis, Keyaisl y tal vez también a Joro, llegaría hasta él. Se preparó para recibirlo, no sin antes conversar con su novia, a la que tenía retenida ahí adentro, en las instalaciones subterráneas construidas en secreto en uno de los almacenes de Camilos al descubrirse que en el MIRU de esa ciudad estaba guardaba una caja metálica que contenía algo que tanto él como Temáukel deseaban obtener. Pero sobre todo él. Por aquella razón pusieron en marcha toda esta costosa operación que consistía en distribuir una droga muta-génita entre los mendigos, secuestrarlos y usarlos en experimentos, crear con ellos a una nueva raza de humanoides capaces de vencer a los pishtacos, realizar un atraco falso en el banco en cuestión y luego crear una distracción masacrando a la gente de un hospital que, además de subir los ánimos de la guerra, le daría tiempo a la ladrona de terminar con el robo y así poder teletransportarle la caja, que él igualmente se la teletransportaría a Temáukel quien haría lo propia para Čénuke que luego se lo daría a su yo real, sin analizar su contenido (aunque cerciorándose que era el correcto), pues se encontraba muy ocupado preparándose para la llegada del agente de TRONES que vendría y se enfrentaría a los últimos que quedaban de los shoorts, cuya hora de “despido” había llegado. 

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