QUIMERAS VISIONARIAS — Segunda Parte — Capítulo 3 (Prototipo): Ataque previo y sorpresivo

 

Oculto entre los grandes árboles de la Amazonía, se alzaba una edificación ultra secreta cuya existencia solo era conocida por unos pocos. De allí salió una enorme presión de aire que luego fue acompañada por una luz rojiza y fluorescente que se alzó hasta fundirse con el cielo celeste. Un evento que llamó la atención de los animales, de los nativos y de los militares que actuaron de inmediato pidiendo apoyo ante ese suceso tan extraño que no presagiaba nada bueno.

***

Todos estaban en posición y Doris, el capitán seleccionado para esa tarea, que se hallaba dentro de una tienda, esperaba el informe del teniente Atros que debía de estar seleccionando a un cabo que con 20 soldados ingresarían a las instalaciones que él con más de 100 soldados habían rodeado. Se trataba de una misión cuyo objetivo era la eliminación de las criaturas que encontraran ahí dentro, más la recuperación de ciertas tablillas que eran muy importantes para la presidenta. El porqué, no se lo habían dicho, simplemente se lo habían ordenado y eso pretendía hacer, sin más. Así es como se comportaba un buen soldado.

—Capitán, Doris —dijo el teniente Atros al entrar de prisa a la tienda, saludándolo—. Ya está hecho. Seleccioné a Lidoc, y él con sus hombres están ingresando a la base.

—Muy bien, vamos a verlos.

***

Lidoc caminaba cuidadosamente junto con sus hombres, por los pasillos de la base, sabiendo que en cualquier momento, algo podría cruzarse en su camino y, muy probablemente, tendrían que usar sus armas. Todos, hasta ese punto, sabían la historia. En esas instalaciones, construidas por científicos chilenos, se había creado a una o mejor dicho a varias criaturas que si lograban escapar podrían causar un daño terrible y tenían que evitar eso a como diera lugar. Sin embargo, no podían destruir el edificio por la sencilla razón de que existía la posibilidad de que ahí dentro estén unas tablillas que la presidenta quería recuperar y por eso tenían que actuar de esa manera. Lidoc suspiró, todo eso le parecía una auténtica tontería. Lo único que debían hacer era destruir ese lugar y al diablo con todo lo demás. Pero órdenes eran órdenes y tenían que obedecerlas. Al menos, al estar bajo la supervisión de un capitán tan experimentado como Doris, que los observaba por medio de dos CAD y por los visores de sus cascos, hizo que se sintiera más seguro, sin imaginar que aquel hombre los llebava a una muerte segura.

***

Proyecto 1ª-H, no era humano, era el homúnculo creado por medio de las tablillas arcanas que fueron robadas del banco del Cusco. Lo que lo convertía en un ser extraordinario y muy peligroso. Tenía, incluso, una gran cantidad de habilidades mentales que usaría para matar a los intrusos que osaron entrar en sus dominios… aunque… pensándolo mejor… no eran dignos de él; en cambío usaría a su ejército de quimeras para asesinarlos junto con los de afuera también.

***

Salieron de todos lados. Los primeros eran seres humanoides musculosos, sin pelo, con seis ojos y bocas anchas llenas de colmillos que les dispararon con armas de fuego muy potentes; y los segundos eran criaturas parecidas a grandes y bestiales perros del mismo diseño que los humanoides. Los atacaron sin cuartel en cuanto llegaron a una amplia sala. Los veinte soldados contraatacaron lo mejor que pudieron, pero terminaron por ser masacrados por las bestias que los acribillaron a balazos, despedazándolos también con sus grandes garras y afilados colmillos. En cuanto a Lidoc, que fue alcanzado por las balas, se arrastró por el suelo, le disparó a uno de los canes quimera que se le estaba acercando y lo último que vio fueron las fauces de la criatura yendo a su rostro para masticarlo.

***

Tanto Doris como Atros se quedaron mudos. No se esperaban esto. Es decir, les habían informado que aquellas criaturas, sin duda alguna, serían fuertes, pero no creyeron que fueran lo suficiente como para derrotar a 20 soldados bien entrenados sin ninguna baja. Eso significaba que estaban en serios problemas y ante una muy posible desventaja frente al enemigo. Tenían que actuar rápido.

—Señor, ¿ordeno a otro grupo que entre?

—No, no lo hagas —respondió Doris—. Podrían entrar en otra emboscada, será mejor que…

Se calló al sentir cómo la tierra temblaba para luego escuchar gritos y disparos que venían del exterior de la tienda y los dos salieron para encontrase con un verdadero pandemónium. Vieron cómo los soldados peleaban contra más de 50 quimeras que salían de las instalaciones que tenían rodeadas. Se vieron sobrepasados por esas criaturas que claramente se encontraban en un nivel muy superior a lo esperado por lo que los mataron con relativa facilidad. Dejando al capitán con una única opción.

—¡Ordena la retirada, que todos vuelvan a las naves y que estas despeguen inmediatamente!

—¡Sí, señor!

***

Cobardes, así los llamó el homúnculo. Al ver, por medio de los monitores de la sala en donde se encontraba, cómo la única aeronave que no había sido destruida lograba despegar e iniciar la huida, lejos de la base. Algo que él no les permitiría hacer.

***

Dentro de la nave se encontraba el capitán Doris, estaba molesto por haber fallado en la misión y triste por perder a tantos hombres, entre ellos al teniente Atros. Pero al menos él y otros 11 soldados habían sobrevivido para contar lo ocurrido y cuando lo hicieran podrían regresar mejor preparados y…

—¡Oigan, algo nos sigue! —dijo uno de los soldados. Todos, incluyéndole, fueron a ver y se quedaron mudos. Eran perseguidos por lo que parecía ser una bandada de pájaros quimerianos que, como si fueran un torrente de agua, impactó contra ellos y atravesó la aeronave. Lo último que pensó Doris, antes de que muriera producto de la explosión, fue en su mujer y en su hijo que lo esperaban en casa.

***

El homúnculo se sintió satisfecho por esa victoria, pero rápidamente se sintió vacío. Por ello decidió mandar a sus huestes a que recorrieran los bosques y planicies que rodeaban el “castillo” donde se encontraba para que atacaran a las criaturas que habitaban en aquel mundo y así conseguir su tan deseado objetivo gracias también en parte a la luz rojiza y fluorescente que salía del edificio que era la invitación perfecta para lo mismo.

***

—Ya veo, muchas gracias. —dijo Naira terminando de conversar con el informante del ejército desde su oficina en el Palacio de Gobierno en Lima.

—¿Pasó justo lo que temíamos? —le preguntó Loan que había estado sentado en un sofá, caminando ahora hacia ella—. ¿Murieron?

—Sí, eso me temo.

—¿Todos? —Ella se lo afirmó con la cabeza—. Entonces tendremos que mandar a mis hombres.

—¿Y a quien vas a enviar?

—Creo que este es un trabajo perfecto para un Pishtaco y una Supay, por lo que enviaré a Kein y a Naiyomi. Esta será la oportunidad perfecta para que ella obtenga experiencia en el trabajo de campo.

—¿Estás seguro? ¿Vas a enviar a una novata que solo ha entrenado durante cuatro meses a que se ocupe de un trabajo tan importante como éste? A excepción tuya y de Dika, Kein y Zoe que entrenaron durante un par de años para convertirse en AST y por eso creo que ellos dos serían la mejor opción para este caso. No una principiante.

—Sé que es algo prematuro, pero necesitamos de todos los soldados que podamos disponer y ella ha pasado exitosamente por todas las pruebas que le hemos hecho. Y no te preocupes, Naiyomi estará bajo la supervisión de Kein; el mismo AST que destapó la conspiración de la que formaba parte el anterior ministro de defensa, Állitos.

—Sí, no me lo recuerdes —dijo Naira que en verdad no quería recordar al hombre que la había forzado a seguir con esa guerra absurda y ridícula—. ¿Cuándo estarán listos?

—Cuando tú des la orden.

Naira sonrió, pronunció las palabras y, tras hacerlo, Loan le preguntó:

—¿Has pensado en lo que te dije?

—¿Sobre volver a casarnos?

—Sí.

—Sabes que me gustaría, pero si nos separamos fue por lo demandante de nuestros trabajos. Y porque éstos nos distanciaron. Es decir, no tiene sentido que estemos casados, si no vamos a vivir bajo el mismo techo. Tal vez, si nuestra situcion fuera como la de Dika y Rayen, entonces si valdría la pena.

—Cierto, pero, para que quede claro, ellos son almas libres, probablemente nunca se casaran, por más buena que sea su relación.

—¿Y Kein y Naiyomi?

—De ellos no tengo duda alguna, es más Naiyomi, por lo que me dijo Dika, algún día podría llegar a ser madre. Por lo que, además de casarse con Kein, es muy seguro que termine dándole un hijo.

—Eso sería algo problemático. —analizó Naira meditando el asunto; ellos no lo lograron por la infertilidad dada a los AST, pero al parecer entre los mismos agentes no había ningún problema— ¿Qué hay de Zoe?

—Él debería de ser quien use el símbolo Nazca del colibrí, no Kein.

—Eso es cierto… —concordó Naira riendo para luego levantarse e ir hacia Loan— …sabes, no tengo nada más en mi agenda, ¿qué tal tú?

—Tengo unas reuniones, pero puedo cancelar algunas de ellas. —Naira le puso la mano en el cachete con suavidad— Las cancelaré todas.

Naira, por medio de la GIN, dio el aviso de que no se le molestara y nadie se atrevió hacerlo durante todo el tiempo en que estuvo a solas con Loan convertido ahora en amante presidencial.

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