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Mostrando las entradas de abril, 2026

Promesa

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La batalla, aunque breve en su desenlace, había durado horas interminables. El aire de todo el sector 32 estaba cargado con el hedor de la muerte, y los cadáveres de los soldados ya comenzaban a descomponerse entre charcos de sangre oscurecida y armaduras rotas. Aun así, los sacerdotes —neutrales, fieles a las enseñanzas del Iluminador— recorrían el campo con disciplina implacable, buscando sobrevivientes entre los muertos. No distinguían bandos; en aquel lugar, la vida era lo único que importaba. De entre el amontonamiento de cuerpos, un brazo tembloroso se alzó con dificultad. Era Ronre. Un joven de apariencia casi translúcida bajo la luz mortecina que, con un esfuerzo desesperado, logró mover su brazo lo suficiente para llamar la atención. Uno de los sacerdotes lo vio. —Aquí hay uno con vida. Lo sacaron con cuidado de entre los cadáveres pestilentes. Sus manos, cubiertas con guantes rituales, activaron los comunicadores de sanación: artefactos iguales a gemas que emitían pulsos ...

El Heraldo del Emperador

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  El fuego se esparció por todo el castillo de la mítica ciudad de Agartha, ubicada en la misma Antártida, al igual que los cadáveres ensangrentados de los heraldos como de los escuderos, y el más joven entre ellos, con una mortal y profunda herida en la garganta, se debatía entre la vida y la muerte, recordando todos los eventos que lo llevaron a ese momento tan desesperado en el que se encontraba: De niño no jugaba mucho con otros chicos de su edad y prefería pasar horas leyendo los libros de aventuras que sus padres, un par de modestos comerciantes, solían regalarle. No era una mala vida para él, pero un nefasto día ellos por varias razones, que no se molestaron en explicarle, le cambiaron el aspecto físico dándole un nuevo nombre, diciéndole que de ahora en adelante así se llamaría y que nunca volviera a la ciudad donde vivía junto con ellos, porque ahora sería el discípulo y escudero de un viejo amigo de ellos, que no se trataba de otro más que de un heraldo, de nombre Caleb...